HISTORIA Interés general

Fecha: Martes, 12 Diciembre, 2017 - 00:00

Una guerra en miniatura

“Han pasado 100 años y hay algunos números que es necesario recordar: más de 10 millones de muertos, 6 millones pertenecían al campo de los aliados y 4 millones a los imperios de Austria- Hungría, Alemania y Otomano”, afirmó el dr. Giuseppe Ferrandi, director de la Fundación Museo Histórico del Trentino.

El especialista en historia visitó la ciudad invitado por el Círculo Trentino local para dictar una conferencia acerca de las consecuencias de la Primera Guerra Mundial en la provincia de Trento, un territorio disputado entre los Imperios austro-húngaro y el italiano. Ferrandi propuso una interpretación de la experiencia de la guerra vivida por los combatientes y por los civiles, presentando los resultados de las principales investigaciones desarrolladas en el Museo Histórico del Trentino. Basado en el estudio de cientos de diarios y epistolarios que conforma el archivo de las “escrituras populares”, que se propone el concepto de “pueblo desaparecido”, primero expulsado de su propio territorio, enviado al frente o refugiado en el imperio, y luego borrado de la memoria oficial como una pieza molesta para la retórica nacionalista.

Región estratégica
El Trentino era parte del Imperio austro-húngaro, sumergida y rodeada por provincias que pertenecían a Italia. “Tenía un importantísimo rol estratégico, una cuña en el reino de Italia” y estaba gobernado por un príncipe obispo. “Dentro del Imperio está en una situación de marginación económica, “la madera y el vino se vendían al norte del Tirol, y hasta esto era un contrasentido porque es una región donde abunda, se convierte en una economía deprimida y por eso se convierte en una tierra de inmigración”.
Asimismo, entre clases dirigentes y clases populares había una diferente percepción acerca de la nacionalidad, “hay un archivo en Pomarolo, un registro realizado por la policía acerca de los sentimientos de los habitantes de la región, el informe arroja que el farmacéutico y el intendente se declaran de sentimientos italianos; el médico, el cura y el maestro de sentimientos austríacos y gran parte de la población se declara indiferente”. Al analizar las cuestiones de pertenencias nacionales, hay que recordar que actualmente la educación informa acerca de los conceptos de estados nacionales, “en cambio a principios del siglo XX no era así, los soldados calabreses, lucanos, sardos cuando van a pelear la Primera Guerra Mundial no tienen un sentimiento nacional fuerte, “regresan transformados, cambiados porque la guerra funcionó como un curso acelerado para convertirse en italianos”.

La historia como instrumento
El pueblo trentino es calificado por Ferrandi como “desaparecido”, ya que ha sido “desaparecido de los libros de historia, de los monumentos históricos y por mucho tiempo desaparecido del esquema de estudio de la investigación histórica”. En el relato histórico se destacó durante largo tiempo solo las grandes batallas nacionales, las victorias o las derrotas, la celebración del culto de los héroes, “obviamente, el fascismo ha tenido una responsabilidad enorme de impedir que la Primera Guerra Mundial se convirtiera en un elemento para la reflexión o para la crítica, sirvió como un elemento con la posibilidad de abrir o plantear nuevas guerras”. Una escalinata confirma 150 mil nombres con el lema “Presente”, “si ha muerto en la guerra no tiene que ser llorado, sino que debe convertirse como una nueva guía y aliento para mirar hacia delante en las nuevas guerras”. Incluso quienes comparten ideas democráticas han aceptado parte de este relato, “lograr hablar de la Primera Guerra no como una guerra patriótica es muy difícil aún ahora”.
El pueblo desapareció, prácticamente, entre 1914 y 1918, el censo realizado en 1911 arrojó que había 370 mil habitantes, en 1914 comienzan a partir 150 mil soldados hacia Galicia. “Cuando Italia declara la guerra, 70 mil trentinos son desplazados hacia regiones internas del Imperio, y 35 mil son transferidos a distintas regiones italianas”.
La población civil padece durante el largo proceso de la guerra la pobreza extrema, las persecuciones en los sectores más poblados por judíos- se conservan imágenes de ejecuciones sin juicios ni acusaciones. “Ejecuciones sumarias que llevan adelante los ejércitos austro-húngaros, es probable que muchos de nuestros abuelos o bisabuelos hayan visto estas ejecuciones o hayan participado de ellas, era muy frecuente ver estas imágenes en los diarios de la época”. Esto es evidencia para saber que la guerra no es como la ha contado la historia o la hemos imaginado, “anticipa el encarnizamiento de los ejércitos contra las poblaciones civiles, la guerra que no respeta el enfrentamiento entre soldados que llevan uniformes sino que tiende a la aniquilación del adversario”. Los porcentajes de muertos es altísimo con respecto a la cantidad de habitantes, más de 14 mil trentinos son hechos prisioneros, por lo tanto de los 50 mil que partieron, la mitad mueren y la mitad caen presos, “no se sabe con exactitud cuántos sobreviven, 4 mil regresan a través de Puerto Arcángel, por el Mar Báltico y logran volver a Italia, 1.500 son conducidos a través de la Transiberiana, alguno por el Pacífico llegan a Estados Unidos y después a Génova”.

Otros relatos
Es muy difícil resumir las experiencias, algunas cuestiones merecen ser relatadas. Ferrandi rescata el testimonio de una refugiada, "residían en campos llamados lager, que es la que se usa también en la Segunda Guerra para referirse a los campos de concentración, son enormes galpones con 400 camas, con iglesia, enfermería y una pequeña escuela". Estos lugares de refugio responden, según el historiador, a tener concentrado a un grupo de la población y tenerlo detenido en un lugar, en una de las cartas leídas, donde una mujer refugiada le comenta a su marido detenido en otro lugar: "todavía no puedo decir si esto está bien o está mal, solamente sé una cosa es que somos presos, nuestro alimento es el alimento de los soldados, nuestras camas son lechos de heno, como muchos soldados que duermen uno al lado del otro; somos 150 durmiendo en un galpón". Otro relato destaca que hacía 2 años que habían partido de sus hogares, "las sábanas están rajadas, los vestidos hecho jirones, a esta altura todas las bestias- que son los piojos- encima, sin dinero, y olvidados por todos. Nos cuentan que los refugiados tienen ropa y ropa de cama, no entiendo por qué tanta indiferencia, ¿no somos acaso vagundos miserables entre todos? Si nos iban hacer morir de miseria tan lentamente por lo menos nos hubieran dejado en nuestros propios pueblos, habríamos muerto de una bala de cañón de un solo golpe y no así en la miseria".
En cambio, los relatos de diarios siempre hablan de sortear cadáveres, “en una pausa del combate descansan en un pozo y conviven con los muertos”. Ferrari asegura que muchas películas y relatos surgieron desde otros frentes de lucha, “sin embargo, los trentinos han sido condenados dos veces al olvido”.

Autor: Redacción EcoDias