De veredas y colectivos Locales

Fecha: Domingo, 15 Mayo, 2011 - 16:40

Garitas chocadoras

El gobierno de Breitenstein comenzó la instalación de modernas garitas para esperar el colectivo con el objetivo de que sus usuarios tengan donde refugiarse en caso de lluvia o fuertes vientos. Sin embargo, en algunos casos la solución es una nueva barrera arquitectónica al ser colocadas prácticamente en el medio de la vereda.

Intentando modernizarse o tal vez llegando tarde a la implementación de accesorios y obras que facilitan el desarrollo de las ciudades y que le dan cierto un tinte de novedad, la gestión del intendente Cristian Breitenstein comenzó a instalar garitas de última generación para que aquellas personas que esperan el colectivo tengan donde refugiarse en un día de lluvia o de fuertes vientos. Teniendo en cuenta las largas demoras de los actuales micros, se podría decir que las nuevas garitas vienen bien para pasarse un buen rato esperando sentado.
Pero lo cierto es que esas garitas que en esta primera etapa se colocaron en el sector céntrico, en algunos casos provocaron malestar. Se trata de las que fueron ubicadas en calle San Martín entre Yrigoyen y Alsina y en calle Zelarrayán.
La fisonomía de sus veredas angostas hizo que cada garita quede prácticamente en el medio de la vereda. La consecuencia fue el enojo por parte del comerciante al que le quedó la garita a pocos centímetros de su vidriera y de las personas con discapacidad que se encontraron con una nueva barrera arquitectónica para sortear.
Después de que los reclamos se hicieron públicos, la garita de San Martín fue removida y el mismo futuro podría tener la de calle Zelarrayán.

Otra visión
EcoDias dialogó con el subsecretario de Obras y Servicios Públicos de la Municipalidad bahiense, Rubén Lascano quien rechazó que haya habido polémicas por el tema de las garitas ya que, dijo, se han recibido respuestas positivas por parte de la comunidad: “Polémicas no, yo creo que en líneas generales la aceptación fue muy buena, de hecho en el 0 800 Bahía hubo bastantes felicitaciones respecto a la colocación de las garitas. Nosotros venimos desde el año pasado trabajando en una necesidad que era que hacía muchísimo tiempo que no se colocaban garitas. Tenemos garitas de hace más de 25 años y otras garitas nuevas que se han colocado en 2004, 2006, que son de cemento, son totalmente blindadas y que no están aprobadas bajo ninguna norma de seguridad. Entonces esta era una de las alternativas, habiendo ciudades grandes como Rosario, Mendoza, Córdoba o Capital que ya contaban con un servicio parecido al que nosotros queríamos. Uno trata de copiar lo bueno, y en base a eso pensábamos de qué forma la comuna no gastara dinero y pudiéramos mantener lo que queríamos que era la rotación de refugios”.
El año pasado, explicó, se hizo la presentación al Concejo Deliberante que aprobó el pliego y luego se realizó la correspondiente licitación. El objetivo era que participaran empresas locales pero ninguna se presentó y así fue como ganó una firma de Capital Federal “a la que le pedimos, en cinco años, la colocación de 150 refugios, que tienen un diseño bastante importante, son de estructura fuerte, los del microcentro llevan blindex y los del macro centro y los barrios llevan chapas por una cuestión de seguridad. El municipio no gasta un solo centavo en esto, la empresa lo hace a cambio de publicidad incluyendo el mantenimiento preventivo: cualquier rotura que tenga cada garita o el vidrio, ellos permanentemente van haciendo la reposición y el arreglo”.
Hasta el momento se colocaron 11 garitas con el objetivo de llegar a 50 a fin de año. Veinte garitas serán para el sector céntrico y otras treinta para las principales arterias de acceso a la ciudad. Cada una de ellas tendrá publicidad nacional y, por obligación, local: “Están preparadas para en un futuro poder colocarles Led para que allí puedan pasar el atraso que tienen los colectivos y los barrios hacia dónde van”, comentó el funcionario.
Acerca del tema publicitario señaló: “La empresa paga un canon de 8 mil pesos mensuales por la colocación de propaganda durante los primeros tres años. Luego 9 mil pesos por los dos años restantes”.
Sobre el conflicto en calle San Martín señaló que el principal problema es de convivencia y luego habló de la inconveniencia del tamaño de las veredas: “Nosotros tratamos de no colocarlas (las garitas) en veredas angostas, teníamos tres paradas de colectivos, en esas tres paradas no había ninguna garita y el propietario del negocio no quiere que la gente en día de lluvia o de viento se apoye en su vidriera, de hecho se producen muchos inconvenientes. También el pobre peatón tiene derecho, tanto el que pasa como el otro para tratar de refugiarse si llueve. Entonces, de esas tres paradas colocamos una, evidentemente también el peatón puede ser una persona no vidente y teníamos ese inconveniente que ante ese problema puede llegar a surgir. En las ciudades grandes también pasa este inconveniente que hay veredas angostas, pero bueno a veces es muy difícil poder conformar a todos. La verdad es que la comuna lo único que quiere es solucionar este problema grave que es el faltante de refugios”.
Afirmó Lascano que lamentablemente las veredas angostas se encuentran en el microcentro y por esa razón se están estudiando soluciones para que las garitas puedan ser colocadas sin molestar a nadie: “La de San Martín la sacamos y la de Zelarrayán vamos a ver cómo la podemos ubicar, de lo contrario la sacaremos también y la reubicaremos en otro lugar. Pero insisto: a muchos peatones que toman colectivo les gustó muchísimo esta iniciativa, son garitas de última generación y a la ciudad la embellece”.

Evitar los descuidos
Alberto Rantucho, titular de la Comisión Municipal del Discapacitado, confirmó a EcoDias que hubo personas que se chocaron las garitas. Y señaló: “Tenemos conocimiento de que algunas las sacaron pero realmente es preocupante porque no es la estructura adecuada para el tipo de veredas que tenemos acá. Hablando con arquitectos especialistas en el tema accesibilidad, me decían que eso es para una vereda de por lo menos ocho metros de ancho cuando estamos hablando de veredas de tres metros. Lamentablemente, es un problema que tendrá que reverse en la medida que se pueda porque ya es un hecho consumado y nosotros lo que más nos planteamos y cuestionamos es el tema de que no se nos haga la consulta desde el municipio cuando tenemos el ofrecimiento permanente de asesoramiento. Además, está infringiendo la misma reglamentación que tiene el municipio porque no está permitido ocupar las veredas de esa forma, o sea que es doblemente sorprendente”.
Rantucho llamó al diálogo a la hora de realizar una obra y aclaró que no están en contra del sistema sino que opinan que no es el adecuado. “Estamos luchando por la eliminación de las barreras y que todo sea más accesible y acá las estamos construyendo y eso es lamentable”.
Finalmente, Rantucho se refirió a la relación con la Municipalidad y opinó que lo de las garitas fue un descuido: “El diálogo lo tenemos, es un descuido, no es que tengamos un conflicto, estamos dialogando permanentemente, sino que es un descuido. Lo mismo nos pasó con la terminal que más allá de las notas estuvimos charlando con el ingeniero Valerio. Quienes están en Obras Públicas saben perfectamente que tenemos arquitectos especializados, ahora tenemos un convenio con el Colegio de Arquitectos y ellos nos brindan colaboración en todo este tema de accesibilidad. Cuando se hace algo, se produce este olvido: el problema es que si se produce este olvido ya se construyó la barrera”.

Autor: Redacción EcoDias