Opinión

Fecha: Martes, 5 Junio, 2018 - 00:00

El mundo financiero

El desarrollo de los acontecimientos que el sistema capitalista fue impulsando llegó a tal extremo que puede calificárselo de tumor maligno al que todos nos vemos arrastrados, no se lo podemos atribuir a la naturaleza ni a los demás animales.
Solo uno es culpable de lo que sucede: la especie animal a quien la naturaleza dotó de inteligencia y lo hizo con el mono.
La crisis mundial que padece la humanidad, no se la podemos endilgar a extraterrestres.
El destino del hombre (como especie humana) fue alterado, quedaron desvirtuados, el hombres es un producto de sí mismo.
La derivación de la función social del hombre que dio origen al capitalismo -en cualquiera de sus estados-, el objetivo como “leit motiv” (motivo de la vida), nos fue llevando inexorablemente a la crisis económica y existencial del hombre, que no logró concretar su destino como “ser humano”.
¿Sabe alguien cuánto dinero en papel hay circulando en la tierra? ¿Y en manos de quién está?
¿Es el papel circulante y sin valor el que debería tener como garantía de su valor como contrapartida a la producción mundial?
¿Hay racionalidad o equilibrio entre dinero y producción? Nada de eso sucede, solo caos y anarquía.
El capitalismo, que después de la caída de la URSS, dominó a sus anchas a casi todos los países del mundo, no entendió, ni comprendió y ni le importó el destino de la humanidad.
Es tan grave el problema que estamos al borde de un precipicio y, como a la humanidad la gran mayoría la componen pueblos, nos están arrastrando a un holocausto (la sepultura de la especie humana).
El panorama no es para nada alentador.
Tomado desde este 2018 y con vistas al futuro, el hombre como la serpiente debe cambiar su piel, no afecta ni a la serpiente ni tampoco a la humanidad, lo que tenemos que cambiar es el sistema totalmente (como lo hace la víbora) y crear otra humanidad que nos beneficie a todos los países y pueblos.
No creo en milagros.
Si existió la deriva de los continentes, es factible que en la tierra tengamos desplazamientos, inicialmente -y como ha sido siempre. tendrá carácter económico.
Crear las condiciones para la transición del sistema a otro, será difícil aunque no imposible.
El próximo periodo que atravesará la humanidad se irá gestando si aceptamos como teoría y práctica el paso de todos los países, en que sean los pueblos (sus pueblos) los que determinen en qué país y en qué modo quieren vivir.
Todos aspiramos a una vida digna que contemple economías sustentables equivalentes a vivienda, trabajo, salud, educación, alimentos, dignos para todos. Esto no se logrará si no imponemos paz en la tierra.
El mundo irreal del dinero podría adaptarse al nuevo orden económico mundial que está naciendo.
El dominio mundial del capitalismo no desaparecerá pero tendrá que adaptarse a que no habrá mercados, ganancias para ellos solos.
La competencia ira transformándose en complementación (ni pobres ni ricos).
La planificación científica de cada economía tendrá criterio y contenido científico.
Esto es posible, depende del camino que tomen los pueblos.
“Un coro lejano de madres que cantan
Mecen en sus cunas nuevas esperanzas”…
Considero como próximo paso de la humanidad que el camino pasa por la construcción de “gobiernos populares” en cada país, será un dique de contención al capitalismo brutal que se está imponiendo a los pueblos; y una apertura que esos gobiernos populares abrirán para crear paz a nivel mundial y vida digna para los hombres.

Autor: Aron Berstein