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El trabajo en Bahía Blanca
Categoría: Opinión

La problemática del trabajo humano es muy amplia y compleja, de modo tal que su tratamiento no puede ser puntual o específico sino estructural. Por ello, he de considerarla prevalentemente con íntima relación con nuestra ciudad y además en nexo a la circunstancia nacional.
Desde los orígenes de Bahía Blanca el trabajo humano tuvo un común denominador con el resto del país: no se reconoció la dignidad de la persona laboral y los rasgos del trabajo mostraban la esclavitud, el feudalismo, la compulsión y el la afincamiento en la estancia. El trabajador forzado a trabajar a veces era producto de las levas, que era un reclutamiento reconocido como injusto, arbitrario e inhumano.
El trabajo se fue humanizado y también el Derecho que lo regula, pero el proceso de afirmación de la dignidad del trabajo, de la persona laboral y del mundo del trabajo ha tenido escasa traducción en los hechos.
Si hablamos de la última década, debemos destacar que existió un alto porcentaje de desempleo; hasta se confío en que a partir del Mercosur se achicaría enormemente la franja de desocupados. El protagonismo de la tecnología causó también aquí desocupación, en la industria y el comercio en particular; por ejemplo, hablando sencillamente, el fax casi hizo desaparecer el trabajo del viajante de comercio en el sur; en algunos establecimientos industriales se redujo significativamente el personal y, en casos, se aumentaron las horas de trabajo en contradicción con las normas laborales.
Los organismos públicos de control laboral no han tenido posibilidad concretas de ejercer el poder de policía (laboral) por falta de medios y personal. El municipio no ha tenido tendencia pronunciada a fortalecer su autonomía y la labor de gestión realizada generó levemente el empleo de mano de obra, en materia de obras públicas. Las oficina competentes (bolsa de trabajo) poco coadyuvaron a la cobertura de tal contingencia y, en parte, los convenios colectivos de trabajo tuvieron lapsos en los que en vez de mejorar las condiciones de trabajo, las disminuyeron.
En mi opinión debió darse prioridad a la cobertura de determinadas contingencias sociales: necesidades de alimentación, salud y vivienda. Ha faltado creatividad para establecer planes a tal objeto. En líneas generales, mi propuesta consistió en tomar medidas relacionadas: censo de tierras públicas disponibles; formación acelerada de profesores de oficios (capacitarlos para capacitar); gestionar la cesión de las tierras para construir vivienda; labor de gestión ante la Provincia y la Nación para obtener recursos; creación de un organismo con participación de todos los sectores sociales, económicos, políticos y culturales (es lo que yo había propuesto con respecto al Puerto, antes de que se constituyera el actual Consorcio, lo cual fue ubicado aquí en esta ciudad).
Asimismo, propuse tiempo atrás que además del salario digno para los trabajadores municipales, se desarrollara el sistema de prestaciones sociales del municipio y de prestaciones sindicales. Las obras públicas deberían asumirse cuando son necesarias y prevalentemente todas aquellas con aptitud para crear más puestos de trabajo.
El presupuesto municipal podría establecer mayores partidas para la cobertura de la contingencia sociales, ya sea dentro del sistema contributivo en acuerdo con la asociación gremial respectiva, como en el sistema mixto -en el que aporta el ente estatal- o en el privado, ya que, por ejemplo, es legítimo que la autoridad municipal acuerde con las empresas servicios y prestaciones para los trabajadores a cambio de reducción o supresión de tasas e impuestos.
La labor de capacitación laboral también depende de los organismos públicos, de las empresas (lo cual es obligatorio en algunos supuestos), de los sindicatos (algunos ya sea han ocupado del tema) y de las comunidades intermedias. Todo ello implica una labor de conjunto, en un camino de planeamiento, para lo cual resultaría interesante la creación de un consejo asesor municipal, que sea representativo de todos los intereses y necesidades sociales.

Eduardo Giorlandini es profesor e investigador universitario nacional de posgrado.

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2010-08-21 00:00:00
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