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Abrir la cárcel a la sociedad
Categoría: Interés general

La visita del licenciado Francisco Scarfó, fundador y presidente del GESEC (Grupo de Estudios sobre Educación en Cárceles) para la presentación en Bahía Blanca de su libro “Los fines de la educación básica en cárceles en Provincia de Buenos Aires” y dialogó con EcoDias acerca de un tema no siempre bien tratado y con tantos prejuicios encima: la cárcel.

Francisco Scarfó es licenciado en Ciencias de la Educación y, entre otros títulos, especialista en Educación en Prisiones. Scarfó estuvo en Bahía semanas atrás para presentar el libro “Los fines de la educación básica en cárceles en la Provincia de Buenos Aires” del cual dice que hace un planteo sobre la realidad educativa en las cárceles “no sólo como una foto sino preguntando para qué la cárcel, para qué la educación en la cárcel y por qué. Preguntando quién es el sujeto de la acción educativa porque sabemos que hay un delito pero hay más cosas; hay una dimensión educativa, social y cultural que hacen a esa persona”.
Esta idea es también la que se debate y se viene trabajando desde hace un tiempo a esta parte en el Grupo de Estudios sobre Educación en Cárceles (GESEC) de la ciudad de La Plata del cual Scarfó es presidente y fundador: “Comenzamos con esta idea de abordar la cárcel desde la educación, del derecho a la educación, con la perspectiva de que la persona privada de la libertad es una persona con derechos, es un sujeto de derecho que nosotros lo reconocemos a través del derecho a la educación. Si hablamos del derecho humano de la educación estamos hablando de un sujeto de derecho que es quien la recibe y que tiene el derecho de disfrutar justamente de ese derecho”
El GESEC está integrado por educadores, educadoras, profesionales y estudiantes que han extendido al grupo a otros lugares, Bahía Blanca misma, para crear un espacio de debate sobre el derecho humano de la educación en las cárceles, en el encierro: “Eso nos convence a nosotros de que fortaleciendo la educación pública en las cárceles, y no la educación pública solamente escolar, si no hacer pública la educación en las cárceles, también va a hacer más pública la cárcel. Eso va a permitir abrirla a la sociedad, tener otra visión de un lugar que siempre es marginal, siempre es oculto, tiene muros, a veces no sabemos que pasa allí o nos enteramos cuando hay algún conflicto de motines y demás”.

El techo de la modernidad
Esa visión actual que se intenta cambiar de la cárcel es justamente por la realidad de lo que significa hoy una cárcel y de lo que ha significado desde sus principios como institución que no ha cumplido con sus fines “Por algo se le dice la tumba; ese estar debajo de todo sin saber qué pasa y eso no es solamente lo que refiere a lo emocional sino que afecta todos los sentidos, el único sentido que no se afecta es el tacto”.
Es, dice Scarfó, un lugar de opresión, de disciplinamiento, el techo de la modernidad: “esto de buscar privar a alguien de la libertad que es lo más preciado que tiene la persona. El encierro, el castigo, el disciplinamiento, el sometimiento a una vida y a una dinámica de la vida, que en términos de Zafaroni, él llama proceso de prisionización. Yo puedo entrar como médico y a la semana ya soy un preso, no soy más médico, dejo mi vida afuera para vivir una vida diferente con un montón de cuestiones como la absorción que tiene como institución total: no tener horarios, todo muy homogéneo, tener un reglamento muy exigente, no hay quioscos, no hay cines ni teatros en la cárcel. O sea es una prisión de la libertad muy sopesada en la vida de las personas, creando una subjetividad muy difícil de revertir después”.
Y en la cárcel, y luego de ella, existe la estigmatización que sufren las personas detenidas cuando ya en libertad intentan volver a la sociedad: “En teoría el Estado te saca de la sociedad y te va a hacer volver en mejores condiciones, esto vemos que no ocurre”.

¿Sirve la cárcel?
Scarfó plantea que la cárcel como sistema tiene un tránsito de fracaso. Cita a Zafaroni y otros criminólogos que hablan de una sociedad sin cárceles: “Se debe dar el debate de si la cárcel realmente sirve o para qué existe la cárcel. Algunos hablan de depósito de carne, de gente, de pobres y desocupados.
Hoy día está este criterio de peligrosidad, de que la juventud con ciertas características es peligrosa, entonces que mejor que encerrarlos porque es peligrosa. No es a partir de un hecho cometido sino por lo que puede llegar a cometer”.
Estado de sospecha que le dicen y no se puede dejar de relacionar eso con los pedidos de baja de imputabilidad desde algunos sectores: “Al padre Grassi le dieron 15 años por abuso y para el juez no representó peligrosidad y por eso no está preso. Ahora, otro que tal vez tenga un hurto pero por sus antecedentes, por la peligrosidad….entonces, el criterio que entra a jugar para la privación de la libertad no es solamente la trasgresión de la ley sino la peligrosidad que tienen esas personas para terceros o para lo que se le ocurra al juez”.
Según se contó en la charla, el instituto de máxima seguridad de La Plata es lo más parecido a una cárcel pero para jóvenes. Esto es, horarios, sanciones, encierro: “Se le aplica con mucho más rigor al joven el encierro sin considerar al sujeto joven con otras demandas, con otras necesidades, con otras inquietudes, se le aplica lo mismo que al adulto pero encima sin tanto resguardo normativo”.
Lugares especializados para tratar estas problemáticas sería lo ideal en el caso de los jóvenes sin que la privación de la libertad gane terreno: “A veces no hay un trabajo interdisciplinario, de abordaje de las distintas disciplinas de la psicología, del trabajo social, de la pedagogía, del derecho mancomunado para que esa intervención sobre ese muchacho tenga impacto. Hay sanciones que van desde por no afeitarse o llegar tarde en un horario en que tenía que estar, digo no sé si ese correctivo puede favorecer a un asumir la responsabilidad, a asumir mi vida, a construir un proyecto de vida sobre la corrección”.

El mientras tanto
Queda demostrado que la cárcel no ha sido un buen sistema sino todo lo contrario. También que se necesita otra forma de vida en las cárceles aunque en realidad hay un planteamiento que tiene que ver con preguntarse si queremos que siga existiendo la cárcel debido a su fracaso.
Sin embargo, en medio de todo esto, se encuentra el “mientras tanto”: “La visión nuestra es decir ojo con la cárcel que ha fracasado, y el mientras tanto implica hacer una intervención para una cárcel que tenga primero un basamento en la gestión y en todo su desarrollo, una perspectiva de derechos humanos. Debemos garantizar los servicios de acceso a la salud, a la educación, a los vínculos familiares, a un psicólogo, que todo eso esté en un marco de garantía, así ya la cárcel va a tener otra dinámica. Lo segundo, es una cárcel abierta, no abierta para que se escapen pero si la persona está en la cárcel tratar de que no sea para peor. Tienen que tener derechos porque por su acción han transgredido la ley y tiene que hacer un reasumir su responsabilidad. Es una cárcel que tiene que tener una apertura, la cárcel hace mal entonces tratemos de educar y de buscar salud a pesar de la cárcel, que sea flexible. Eso en el mientras tanto, después veremos si se encuentra otro modelo. La idea sería que en la cárcel de hoy haya también más posibilidad de elección”.

Trabajo de grupo
Hablábamos del GESEC y su extensión hacia otros lugares como la propia Bahía Blanca, con el acompañamiento de instancias como la Cátedra Libre de Derechos Humanos del Departamento de Humanidades de la UNS.
Respecto al trabajo en sí del GESEC, Scarfó explicó: “El gran objeto es bregar por el derecho a la educación de las personas privadas de la libertad, una educación que sea de calidad, que pueda generar transformación. Lo segundo es trabajar en tres líneas, por un lado con la promoción de este libro, que intenta ser una instancia de poner en evidencia la realidad de la educación básica en las cárceles pero es también promocionar el tema, darle visibilidad. También la actividad de investigación y consultoría, tomar algunas problemáticas que surgen del trabajo educativo en cárceles, no solamente la educación vista como escolar sino otras instancias no escolarizadas que permitan fortalecer la educación publica, y consultoría ofreciendo todo lo que tenemos sistematizado hasta el momento o generando redes de trabajo. Y lo último tiene que ver con la capacitación”.

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2009-07-11 00:00:00
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