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“El Ciudadano” rosarino resiste gracias a sus trabajadores y al apoyo popular
Luego de que el Grupo Indalo dejó a la deriva al diario “El Ciudadano” de Rosario, los trabajadores y trabajadoras de prensa de ese medio decidieron continuar de forma autogestiva con la edición del matutino rosarino fundado hace 18 años.
Categoría: Economía social

La decisión de quienes día a día llevan adelante la tarea de realizar el trabajo periodístico que conforma el contenido de “El Ciudadano”, un diario con presencia en los puestos de venta de diarios desde 1998, fue apoyada por organizaciones sindicales, organizaciones sociales, políticas y por los propios lectores del medio rosarino. En ese sentido, la voz de la Federación Asociativa de Diarios y Comunicadores Cooperativos de la República Argentina (Fadiccra) no tardó en escucharse, y a través de un comunicado celebró la “decisión de los trabajadores y trabajadoras del diario El Ciudadano de Rosario, junto con su organización sindical, de preservar sus fuentes de trabajo a través de la autogestión”.

En Viedma, el diario Noticias de la Costa, propiedad de la familia de quien fuera gobernador de Río Negro, Horacio Massaccesi, quiso reducir la carga horaria (y la paga) de los trabajadores gráficos y de prensa, y se encontró con la férrea oposición de las organizaciones sindicales que respondieron a los intereses para los cuales fueron creadas.

A contramano de esas y otras experiencias similares, el Sindicato de Prensa bahiense sigue sumiso a los dictados de la patronal de la familia Massot. De Vicente en particular, ese próspero empresario que en el Juzgado todo lo que hizo fue responsabilizar a su mamá y su hermano ya fallecidos en los negocios que el diario hizo durante la dictadura.


Historia repetida

El Grupo Indalo, empresa que se desprendió de la explotación del diario El Ciudadano, mantuvo en vilo a todos los trabajadores y trabajadoras del medio, quienes desde septiembre conocían las intenciones de la firma.

A partir del acuerdo del pago en cuotas de las indemnizaciones correspondientes y las deudas patronales con el Sindicato de Prensa de Rosario y su obra social, los trabajadores reaccionaron rápidamente y organizaron una asamblea en la redacción de Dorrego al 900, en Rosario, y emitieron el primer comunicado de una lucha que se extendería hasta noviembre, cuando retomaron la edición en papel.

Según consta en la web de “Redacción Rosario”, uno de los pocos medios que reflejó la compleja situación que se atravesaba en el segundo medio gráfico de la ciudad santafecina, este recorrido nada sencillo para los trabajadores fue recogiendo los apoyos de concejales (¿alguien sabe de algún concejal bahiense que se haya acercado a expresar su solidaridad con los despedidos por Vicente Massot?), legisladores provinciales, organizaciones gremiales y sociales, y de los lectores.

Hoy sigue habiendo una opción de lectura en formato papel frente a La Capital de Rosario, de la empresa Uno Multimedios, creada y conducida por el mendocino Daniel Vila y el ex político menemista José Luis Manzano.


¿Para qué un diario en papel?

Los ciudadanos, en especial en los últimos diez años, han podido tomar mayor conciencia acerca del rol de los medios de comunicación en la construcción de la opinión pública y del llamado “sentido común”. Y se ha acentuado la visibilidad respecto de las diferencias en los objetivos entre las empresas periodísticas y los medios de prensa comunitarios, cooperativos o sin fin de lucro.

En todos los casos, guste a quien le guste, la construcción del capital de un medio de comunicación es fruto de la dedicación y esfuerzo de los trabajadores de prensa. El empresario podrá aportar más o menos capital para el progreso tecnológico del medio. De hecho, el aporte económico surge de los negocios que permite realizar el tráfico de información, de los enredos con intendentes, legisladores y dirigentes políticos en general, así como con empresarios. Por eso más patéticas se vuelven las declaraciones de las “mejores plumas” de La Nueva Provincia cuando hablan del quebranto que sufrió la empresa los últimos años. Cualquier empresario con dignidad hubiera puesto en venta alguna de sus propiedades para preservar los puestos de trabajo para capear la crisis. A todo esto, ¿alguien conoce cuántas propiedades tiene el llorón de la justicia?

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2016-11-23 00:00:00
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