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MONTEZANTI: JUICIO POR CALUMNIAS
La Triple A en Bahía Blanca

Un ex estudiante de la Universidad Nacional del Sur deberá afrontar un
juicio por calumnias e injurias que le inició el presidente de la Cámara
Federal, Néstor Luis Montezanti, a quien vinculó con la Triple A.
El lunes 9 de Abril, sobre este personaje y a días de inicio del
juicio, el diario nacional Página/12 publicó una nota del periodista Diego
Martínez, que replicamos en parte en página 3.
Consideramos que es indispensable, para una ciudad como Bahía Blanca,
hacerse cargo de su historia para poder construir socialmente a futuro.
Hacer memoria incluye nombrar a las cosas, hechos y personas por su nombre
y no ocultar la realidad de algunos compromisos, lazos y lealtades que
repercuten en este presente.
“Mientras torturadores y asesinos caminan impunes por Bahía Blanca con
el visto bueno de la justicia federal, un ex estudiante de la Universidad
Nacional del Sur deberá afrontar un juicio por calumnias e injurias por
haber denunciado como partícipe de la Alianza Anticomunista Argentina al
actual presidente de la Cámara Federal de Bahía Blanca, doctor Néstor Luis
Montezanti. (…)
Si el juez José Luis Ares comprende de antemano que la Triple A no
entregaba carnet de socios a sus sicarios ni a sus referentes
intelectuales, será menos complejo para el denunciado demostrar que su
acusación no es caprichosa que para el juez justificar ante sus alumnos la
férrea indiferencia de la corporación judicial bahiense frente a la masacre
cometida por las Fuerzas Armadas antes y después del último golpe de
Estado”.

Recuadro explicativo con pestaña
La Alianza Anticomunista Argentina (AAA), conocida popularmente como
Triple A, fue un grupo armado de ultraderecha creado en Argentina durante
la década de 1970. Se sabe que estuvo bajo la dirección de José López Rega,
secretario personal y ministro de Perón, quien la empleó para combatir los
sectores de izquierda del propio movimiento peronista. López Rega y el
entonces comisario general de la Policía Federal Argentina, Alberto Villar,
organizaron la Triple A. Al frente del Ministerio de Bienestar Social,
aquél desvió fondos para financiar la organización y el armamento del grupo
paramilitar.
La Triple A actuó en todo el país, con violencia ayudó como otros a la
implementación del proyecto político económico que se estableció en el
país.

Continúa en página 3.
……
Pagina 3 completa
JUICIO POR CALUMNIAS A UN EX ESTUDIANTE QUE DENUNCIO A UN CAMARISTA
Una historia olvidada que se reabre

Por Diego Martínez

La historia comenzó en octubre de 2002, mientras los estudiantes de la
UNS se movilizaban en contra de los exámenes de ingreso. Alberto Rodríguez
participaba de la reunión del Consejo Superior como delegado de la
Asociación Argentina de Actores. “En lugar de poner trabas al ingreso de
alumnos habría que analizar de una buena vez el plantel de docentes. Aún
hay personajes de la misión Ivanissevich que fueron cómplices de crímenes
ocurridos en esta universidad”, dijo. Citó como ejemplo a Montezanti,
“impulsor de la pena de muerte y partícipe de la Triple A”. Un mes después
el Senado aprobó su designación como camarista y en octubre de 2004, con
efecto retardado, Montezanti se sintió injuriado, querelló a Rodríguez y
pidió un resarcimiento de 10.000 pesos más intereses.

Credencial para matar
A Rodríguez no le contaron la historia. El 3 de abril de 1975, en un
pasillo de la UNS, fue testigo del asesinato de David Cilleruelo,
secretario de la Federación Universitaria del Sur con quien militaba en la
Federación Juvenil Comunista. El asesino, Jorge Oscar Argibay, suboficial
de la Armada, era el custodio de máxima confianza del flamante rector Remus
Tetu, cuya primera medida de gobierno fue contratar bajo el rubro
“seguridad y vigilancia” a un ejército de matones sindicales y “ex
integrantes de fuerzas armadas y de seguridad” que le proveyó “uno de los
servicios de inteligencia”, según admitió ante la justicia en 1980.
Cilleruelo acababa de acusar a Tetu durante una asamblea de representar “a
la misión Ivanissevich, que no es otra cosa que implantar el imperialismo
con el apoyo de la Marina de Guerra, única arma del país que bombardeó a un
pueblo indefenso”. Cuando Rodríguez fue a la seccional a denunciar el
crimen un sargento intentó disuadirlo.
Argibay “tiene credencial de la Federal, arréglenlo con sus propias
manos”, sugirió. Pese a que varios testigos reiteraron que vieron a Argibay
disparar a quemarropa y huir en el Falcon verde con patente dorada del
rectorado, la policía no asentó su apellido en el acta. La Nueva Provincia
omitió el dato del auto oficial y la relación del sicario con Tetu,
editorialista del diario naval.
Durante 1975, con contratos rubricados por el rectorado, la patota de
Tetu tuvo vía libre para matar. Recién el 10 de diciembre Argibay fue
detenido por Prefectura de Puerto Quequén, no por orden de la justicia sino
herido en un tiroteo en la Junta Nacional de Granos. Un mes después del
golpe el juez federal Guillermo Madueño le tomó declaración en el penal de
Olmos. Cuando le informó su derecho a ser defendido, Argibay nombró al
“doctor Néstor Luis Montezanti”, viejo conocido de Tetu (en agosto de 1973,
cuando una asamblea de estudiantes de Humanidades promovió la destitución
del profesor Tetu por utilizar textos filonazis, Montezanti lo acompañó al
juzgado para exigir la suspensión del juicio académico). Pese a los 700
kilómetros recorridos el interrogatorio entró en una carilla. En la causa
no consta que Montezanti haya sido notificado ni que haya actuado en
defensa de Argibay, quien pese a las abrumadoras evidencias en su contra no
estuvo un solo día preso por la muerte de Cilleruelo. En noviembre de 1977,
cuando un juez marplatense dispuso liberarlo por el tiroteo en la JNG y
consultó a su par bahiense, Madueño respondió que “por ahora no interesa a
este juzgado la detención de Argibay” (el secretario del juez federal era
el doctor Hugo Sierra, hoy profesor de derecho en la UNS y abogado de
Montezanti). En 1980 el juez Jorge Suter pidió su captura, sin éxito: el
marino murió prófugo dos años después.
Desde el jueves este cronista intentó comunicarse con el señor juez
para consultarlo sobre su relación con Argibay, pero no logró ser atendido.

(…) También en los ‘60 -según confirmó su abogado Sierra- pidió la
amnistía para los miembros del grupo comando peronista que el 28 de
septiembre de 1966, en el denominado Operativo Cóndor, desvió un avión
comercial hacia Malvinas, donde antes de ser detenidos cantaron el himno y
desplegaron siete banderas argentinas.
(…) En 1975 a priori trabajó como abogado de la UOM, profesor de la UNS
y de la Universidad Tecnológica Nacional. Sin embargo, un abogado radical
que aspira a ser intendente y analiza en este momento costos y beneficios
de declarar contra el presidente de la Cámara Federal, le aseguró a
Rodríguez que en su buffet de abogado Montezanti tiene una nota de
agradecimiento del ex general Guillermo Suárez Mason, aunque se ignora a
cambio de qué servicio/s. Entre mayo de 1975 y enero de 1976 el célebre
Pajarito fue comandante del Cuerpo V bahiense. Bajo su mando actuaron los
“grupos antisubversivos” clandestinos, cuyo trabajo sucio la justicia nunca
investigó. Según ex militantes católicos que debieron huir de las garras de
la AAA ese mismo año Montezanti forjó un fuerte vínculo con el sacerdote
Emilio Ognenovich, entonces vicario general del arzobispado de Bahía
Blanca, formador de cursillistas del Cuerpo V y recordado por los
familiares de detenidos-desaparecidos locales (al padre de Daniel Gastaldi,
recién secuestrado, sin inmutarse le dijo: “A su hijo en este momento lo
están haciendo cantar”).
En la elección interna del PJ bahiense de 1983 Montezanti integró la
triunfante lista Azul y Blanca que encabezaba Rodolfo Ponce, quien antes de
ser delegado regional de la CGT e indiscutida cara visible de la Triple A
bahiense había disputado a comienzos de los años ‘70 espacios de poder con
la UOM de Albertano Quiroga (…).
(…) cuando la agrupación Hijos bahiense anunció un escrache contra el
médico Humberto Adalberti (acusado de asistir a secuestrados en La
Escuelita y beneficiado con una declaración de falta de mérito), Montezanti
presentó una medida cautelar para impedir la manifestación. Al fracasar
demandó a los organizadores por daños y perjuicios, denuncia que la
justicia rechazó por razones formales. Entre los dilectos amigos a quienes
despidió públicamente se destacan el oficial naval Julio Rodolfo Comadira,
jefe de división en la asesoría jurídica de la Armada durante la dictadura,
y Martín Gregorio Allica, pluma de La Nueva Provincia denunciada por Madres
de Plaza de Mayo como agente del Batallón de Inteligencia 601. Desde la
creación de la carrera de derecho en la UNS su mayor logro es haber
resistido la formación de una cátedra sobre Derechos Humanos.

Fuente: Nota completa diario Página/12, 9 de abril de 2007.

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2011-10-25 10:11:13
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