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Pancheros legalizados

Después de varios meses de intercambio de opiniones entre concejales, funcionarios municipales y vendedores ambulantes de alimentos ya están definidos los puntos centrales de la ordenanza que regulará en breve la actividad de los “pancheros”. Las condiciones en las que uno observa los carros distan mucho de los requerimientos de la norma, aún así se muestran esperanzados en poder llegar a cumplirlos.

Algunos aspectos que llevaron a pensar al edil Esteban Obiol, en esta iniciativa, fueron: el número de familias que encuentran en esta tarea un sustento económico y la necesidad de regularizar una actividad que si bien está prohibida por la ordenanza 11.866 la presencia de estos puestos en nuestra ciudad es una realidad.
Así se llegó a redactar una nueva norma que incorpora el rubro “Elaboración y venta de sándwich de fiambres, panchos, hamburguesas y choripán”.
Los titulares de los puestos de venta ambulante tendrán que abonar las tasas municipales que establezca la Dirección General de Rentas, en tanto, Habilitaciones les expenderá un permiso anual.
Respecto a la elaboración de la comida “deberá realizarse dentro de las casillas acondicionadas para tal fin” identificadas por un numero otorgado por la comuna y quienes trabajen allí deberán contar con una credencial que certifique la aprobación del curso de manipulación de alimentos.
En ese sentido, la Secretaría de Salud y Bromatología se encargarán de controlar periódicamente la calidad de los productos a la venta y del agua utilizada y Tránsito regulará la ubicación de los carros que tendrán que estar en la calle con atención al público sobre la vereda.
El horario, motivo de las últimas discusiones, se acordó de 21:30 a 7 de la mañana y para eventos con concurrencia masiva de personas deberán solicitarse un permiso especial con anterioridad.
La estructura del carrito será azul, de acero inoxidable, con depósitos de agua, recipientes para residuos en el interior y para los clientes (con un letrero que invite a romper los vasos), garrafas en un nicho aislado y elementos de seguridad e higiene personal y de la estructura.

Tenemos que volver a empezar
Juan Carlos Domínguez, es uno de los pancheros más viejos. “Primero está Hugo, el de la esquina de San Martín y Alsina, después yo y Chávez en Sarmiento y Estomba”, nos informó desde el carrito más precario que puede verse en el centro. Está de cara a Colón delante de la fuente de los Ingleses en la Plaza Rivadavia.
Es abierto, como un mostrador con ruedas, y una lona de plástico intenta dar un poco de reparo al viento que lo atraviesa igualmente de punta a punta. Pero eso a Juan Carlos no le preocupa.
“Este carro no cumple lo que se pide. Si dios quiere la semana que viene vuela. El que piden ellos es cerrado, con baño y otros requisitos, y nosotros vamos a cumplir al pie de la letra lo que ellos piden”, sostuvo.
Además explicó que “es un orgullo haber conseguido algo, venimos peleándola hace varios años, siempre trabajando a disconformidad, nos han tenido siempre en el límite sabiendo que había una ordenanza que nos prohibía trabajar aunque los gobiernos de turno nunca nos molestaron”.
Ahora prometen seguir la discusión con las autoridades por el lugar en la calle, “según lo que nos dijo el dr. Iezzi y el concejal Obiol, van a hablar con Tránsito para que nos designen una medida en la calle con las marcas del carro y la prohibición de estacionar de 21:30 a 7 de la mañana que es el horario que acordamos”.
En ese sentido, los vendedores tendrán que acostumbrar a la gente a un horario que no venían haciendo. “Los días de semana trabajamos desde las ocho de la noche a las cinco o seis de la mañana y los fines de semana nos quedábamos hasta las siete u ocho”, contó Juan Carlos e insistió en que “siempre pedimos esto, al gobierno que estuviera, le pedimos que no levanten los carros. Hoy, yo por lo menos, me siento contento”.

Casi listos
Julio César Morales, atiende el carro de San Martín al 200 hace un año y medio con buena clientela, en su caso aún cuando la norma no estaba aprobada se ocupó de pintarlo de azul con el horario acordado en la parte de atrás. Tienen baño químico y le quedan sólo algunos detalles para ajustarse a lo requerido.
“Sobre la ordenanza en sí estamos conformes, vamos a seguir trabajando para que los requisitos que se solicitan en la ordenanza se puedan llegar a cumplir. Estaremos siempre en comunicación con el municipio para seguir tratando el tema de los vendedores ambulantes, hoy nos tocó a los que vendemos comida al paso y manipulamos alimentos, creemos tener conciencia de lo que estamos haciendo y lo hacemos de la mejor manera para que la persona se vaya conforme y tranquila de que comió un producto sano como exigen Bromatología y Habilitaciones”, manifestó.
En la Asociación Civil que están conformando para poder participar de las gestiones de regularización tienen registradas unas 25 familias que viven de esta actividad y serán habilitadas por la ordenanza.
A algunos de ellos les faltan adecuar varios ítems y por eso “pedimos un tiempo de consideración luego de sancionada la ordenanza y también para que estén demarcados los lugares como corresponde para trabajar libremente. Esperamos que sea de común acuerdo y pacíficamente como hasta ahora”.
Por su parte, Mariela Marin trabaja en el carrito de Donado y Chiclana desde diciembre. El suyo parece ser el más cercano al cumplimiento total con un generador de electricidad, garrafa sobre la calle, tachos de basura en el interior y para los clientes en la vereda y baño.
“Con esta ordenanza pasamos a estar habilitados teniendo un lugar exclusivo por lo que no tenemos que estar peleando por el tránsito cada vez que venimos a plantar el carro en alguna esquina y vamos a tener un horario donde nadie te va a molestar”, aseguró.
Además, destacó “otras condiciones, como por ejemplo, no utilizar el pomo de aderezo que es totalmente inadecuado para trabajar y que la Municipalidad te habilite te deja más tranquila. Aparte lo que exigieron sirve para el bienestar de uno, no es lo mismo estar afuera al aire libre que bajo techo y con baño químico”.

En el puesto a nuevo, el interior de las casillas deberá poseer:
Una alacena para colocar los panificados, potes o frascos de aderezos en sachets individuales, condimentos y hortalizas.
Heladera, freezer o algún equipo de frío para conservar los alimentos.
Gorros y guantes descartables para usar y uniforme reglamentario.
Botiquín de primeros auxilios, documento de salud laboral y curso de manipulador de alimentos al día de quien trabaje en el lugar.
Un matafuegos.
Telas mosquiteros en todas las aberturas.

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2008-06-27 00:00:00
Etiquetas: Bahía Blanca.
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