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Experiencia de campo

Experiencia de campo
“Las peores bajezas del alma humana”

“Este informe intenta dar cuenta de casos de personas, seres humanos de
carne y hueso que padecen. Padecen torturas, vejaciones, la muerte, a manos
de un Estado que ha decidido hace tiempo criminalizar la pobreza. Y de
fuerzas de seguridad, agentes del servicio, policías de la bonaerense que
quema a estos pobres, los tortura con picana eléctrica, los condena a la
enfermedad y a la muerte; que les asegura el sida y la tuberculosis en la
medida que entran a los lugares de detención y como si esto fuera poco, a
su vez, son capaces de violar, matar, delinquir…”. Así presentaba el
resultado de la investigación el coordinador del Comité contra la Tortura,
dr. Roberto Cipriano.

Quemar a los detenidos
Un mecanismo común de las fuerzas de seguridad para deshacerse de los
internos parecería ser quemarlos. “El caso más emblemático es la masacre de
33 chicos en Magdalena: de esos 33 que murieron hace un año atrás, 31
estaban procesados, es decir, no tenían condena. Y de esos 31, había 21 que
estaban detenidos por su primer delito”.
“La Comisión (Provincial por la Memoria), inmediatamente ocurrido el
hecho, se constituyó en la Unidad, hicimos un informe que el fiscal Cañón
llevó no sólo al presidente sino a la Comisión Interamericana de Derechos
humanos. Este informe daba cuenta de la dinámica del hecho, dinámica que la
justicia terminó por confirmar luego de una serie de pericias muy
complejas…”, contó el abogado.
Según explicó: “Hubo una pelea en el pabellón, entraron a reprimir
salvajemente, porque esa es la metodología: donde ven un poquito de ruido,
entran y tiran balas de gomas. Fueron arrinconando a los internos dentro
del pabellón y está probado en la causa que tiraron balas de gomas a menos
de cinco metros a los internos (a una distancia menor de diez metros estas
balas son mortales). Luego se inicia un foco de incendio, nadie sabe cómo,
y al retirarse los guardias del pabellón, con el incendio iniciado,
cerraron el candado de la puerta principal de acceso y dejaron encerradas a
las personas que se agolparon contra esa puerta cerrada, y murieron ahí
esperando que la abran. No sólo no ayudaron en el rescate sino que se
encargaron de reprimir a los propios internos que intentaban ayudar a sus
compañeros”.
La versión del jefe del Servicio Penitenciario bonaerense, del dr.
Díaz, una semana después del hecho fue: “Todavía no tenemos ningún error
que reconocer”. “Fue sincero, no había que reconocer ningún error de los
agentes del servicio sino delitos”, dijo Cipriano.
Esta misma problemática se vivió en la Unidad 33 de Los Hornos-La
Plata, cuando tres mujeres sufrieron la misma indiferencia de las
autoridades frente a incendios que terminaron con sus vidas y en la
comisaría 1° de Quilmes donde se quemaron 17 menores, 4 de los cuales
murieron esa noche, incendiados, luego de ser golpeados salvajemente por la
policía. Cabe destacar que dos de ellos esperaban el traslado a una granja
de rehabilitación dado que tenían problemas de adicciones y otro chico de 9
años no tenía nada que hacer en la comisaría aunque su libertad se vio
demorada por problemas burocráticos.

Los suicidados
A estos casos de personas que se prenden fuego se suman los de aquellos
que se suicidan, con fuego también…
Roberto Cipriano ejemplifica con lo sucedido a “un muchacho de 23 años
que había denunciado al Servicio Penitenciario por golpes, porque lo
querían utilizar para lastimar a otro preso. Entonces el juez ordenó que lo
aislaran, que lo pongan solo para que no le pase nada porque quería que
declare ante su presencia. Tenía que hacerlo el día lunes pero el sábado se
suicida en su celda prendiéndose fuego… Luego se demostró que lo habían
golpeado, lo habían puesto en posición de suplica mahometana, le ataron las
manos, después lo rociaron con un líquido inflamable y, antes de prenderlo
fuego, lo violaron”.

Víctimas culpables
Por otra parte, el informe intenta tomar la perspectiva de género:
“Muchas veces les pasa a las mujeres que terminan siendo imputadas y en
realidad son víctimas de una situación de violencia familiar, su pareja
comete algún delito y son imputadas también por eso, sin que el Poder
Judicial pueda comprender que son víctimas de una situación anterior”.
“En el caso de Soledad, la pareja la golpeaba a ella y a su hija de
trece años y además comenzó a violar a su hija. Ella se da cuenta que algo
le estaba pasando a la nena y la lleva al hogar del cura Grassi y allí
hacen una denuncia. Cuando vienen las actuaciones judiciales -como ella no
podía acusar a su pareja porque tenía un terror tremendo de lo que le podía
pasar-, dice que ella la había golpeado pensando que se trataba solamente
de eso. Conclusión: orden de detención para ella y para la pareja (hoy
Soledad obtuvo la morigeración de la pena y podrá cumplir su detención en
su casa)”.

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2011-10-25 10:11:13
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