©Todos los derechos compartidos

Un punto de encuentro verde
Con casi once años de trabajo, la campaña Ecocanje se sigue afianzando como un clásico de Bahía Blanca que significa mucho más que un simple intercambio de botellas, cartón y tierra mejorada.
Categoría: Ecología

El que nunca participó de una campaña de Ecocanje quizás sepa lo que dicen las noticias, es decir que uno va con botellas PET, con papel o con cartón, las lleva a un lugar establecido y a cambio recibe un kilo de tierra mejorada.

Bueno, eso es cierto pero es incompleto. Ecocanje se ha convertido en un clásico para Bahía Blanca que arrancó siendo una experiencia de intercambio medioambiental pero con el correr del tiempo alcanzó aspectos insospechados. Miles de personas han participado de las campañas y lo siguen haciendo, y miles son las historias que se han dado alrededor de las mismas.

El Ecocanje nació en Bahía pero se fue replicando en otras ciudades que tomaron la iniciativa para ponerla en práctica. Diferentes localidades de la provincia de Buenos Aires, del resto de la Argentina y hasta de otros países son las que han adoptado la idea del Ecocanje que vio su luz hace casi once años en una pequeña oficina del Departamento de Saneamiento Ambiental de la municipalidad de Bahía Blanca.

En esa misma dependencia nos atendió Julio Reyes, responsable de Ecocanje, quien comenzó a diseñar la estrategia de la campaña en la mencionada pequeña oficina.

Reyes es empleado municipal, inspector del área de Residuos del relleno sanitario y es también diplomado en Gestión Ambiental. Como ya se dijo, él es responsable de Ecocanje y lo es desde sus inicios aunque reconoce que la idea inicial no fue de él sino que la sacó de unos chicos de Rosario y de los ecoclubes de General Daniel Cerri.

Pero para hablar del comienzo del Ecocanje hay que remontarse incluso más atrás de lo dicho: “Hace unos quince años hizo un proyecto de una planta de fertilizante orgánico en la que se procesan los residuos de la Cooperativa. Surgió con la crisis de 2001, había gente que iba a “cirujear” al relleno “y había que darle una solución. Dentro de lo que yo podía aportar, armamos una plantita de fertilizante orgánico, de compost. Procesamos los residuos de la Cooperativa y hacemos fertilizantes ya hace quince años”.

En aquel momento por la planta pasaron unas cincuenta personas que se encontraban desocupadas, algunas tuvieron más suerte que otras pero recibieron la oportunidad en aquella iniciativa: “En la actualidad tengo cinco de los que arrancaron, pidiéndoles que por favor no se vayan porque si se van no tengo para hacer el compost”.

De la cantidad de compost sobraba un excedente y fue esa situación dio pie al Ecocanje: “Lo hice, lo presente a Nación, inclusive tuve la oportunidad de tener un premio con ese proyecto pero no es mío, es de unos chicos de Rosario, de unos Ecoclubes de Cerri que ya venían trabajando. Yo tomé de ellos la idea que era un tema de chicos porque en residuos siempre se habla como que es algo de los chicos, para aprender. Y yo digo que no, que es un tema de adultos, no es mágico y es de adultos, los adultos tenemos que dar las respuestas. Entonces lo convertí en un tema de adultos”.

A partir de eso, comenzó a sumarse gente del INTA, de algunas empresas. Los Pibes del Don Bosco y Los Pibes de los Tamaricos: “Con ellos son con quienes empezamos a trabajar con la idea de ver qué pasa. A partir de ahí surge el Ecocanje, estamos hablando de más de diez años”.

El arranque se dio en la época de los llamados ecoclubes y fue en una página de internet que Reyes leyó que en Rosario intercambiaban botellas por plantines: “Pero lo hacían a nivel muy pequeño y entonces dije de convertirlo en un programa donde sean los adultos los que se encargan. Hice un proyectito, lo armé, es muy sencillo pero involucraba a muchos actores de la comunidad, no solo al municipio.

Nosotros como municipalidad lo que hicimos fue coordinarlo. En cuestión de un año pasamos de tener veinte participantes en una campaña, a tener 500”.

Más allá de la historia, EcoDias le preguntó a Reyes sobre cómo definir al Ecocanje: “Nace como la idea de tener un punto de encuentro, un punto de encuentro verde donde la excusa sea la entrega de un fertilizante orgánico y recibir residuos que son recuperables y que de otra manera irían al relleno sanitario, a un desagüe pluvial o a la calle. Entonces dijimos de entregar el fertilizante que era un excedente pero a la vez lo vamos a hacer en un punto de encuentro donde empezamos informando qué hacer con ese fertilizante orgánico con la gente del INTA. Conocimos un grupo de gente que no tenía una actividad como los jubilados. De pronto encontramos jubilados jugando al truco una hora antes de la campaña”.


La familia participa

Todo el tiempo Reyes insiste y aclara que él no es el dueño de la idea, lo que sí hizo fue llevarla a cabo en Bahía y fue creciendo tanto que comenzó a incluir otras cuestiones aparte del intercambio: “Nos tiraremos en abril o en marzo, cuando lo relancemos, a hablar sobre los temas puntuales de roedores, hemos hecho campañas de roedores, se han hecho campañas de limpieza de barrios, campañas de descacharrización… El entregar la bolsita para los mandados, ese momento de intercambio te sorprendés lo que se logra comunicar con la gente. Porque aparte estás ahí con la persona, ya nos conocemos. Tenemos gente que se casó y va con sus hijos, gente que dentro del grupo de Los Pibes del Don Bosco formaron su familia, tenemos gente que se ha muerto porque era gente mayor… Todo eso no estuvo pensado, la verdad que es como que nos sobrepasó”.

De esta manera se logró el objetivo de generar un punto de encuentro “y a partir de ese punto de encuentro, poder hacer distintas cosas”.

En cuanto al funcionamiento básico de la campaña, recordó: “Nosotros llevamos un fertilizante orgánico que es un excedente que hacemos en la planta de compost y entregamos ese fertilizante orgánico y recibimos a cambio papel, cartón, botellas. El papel se entrega a las papeleras y la parte del beneficio va a Los Pibes del Don Bosco o del grupo del barrio Moresino. Ellos se llevan el beneficio, una parte también la destinamos a tener nuestras gaseosas. Antes hacíamos una mesa dulce para poder comer durante la campaña, lo que pasa es que después la mesa dulce nos sobrepasó porque tenemos las chicas que van y nos llevan la tarta de manzanas, la torta de ochenta golpes…”.

Las botellas son las llamadas PET y se piden 30 a cambio del kilo de abono, al tiempo que también se reciben envases de tetra brick: “Un kilo de tetra brick por un kilo de tierra. El tetra brick es lo que más cuesta. Se asocia el tetra brick con el vino y no entienden que el tetra es un envase, entonces te dicen “yo no tomo vino”. Pero tomás jugo, tomás leche, hay salsa de tomate… Eso es lo que más nos está costando”.

En el caso del papel y cartón, son 4 kilos por uno de tierra. Ahora bien, quien no pueda juntar esa cantidad igual recibe el kilo de abono por parte de los responsables de la campaña: “Cuando arrancábamos entregábamos cada quince botellas pero lo que pasa es que después entregábamos toneladas de tierra y no había manera de sostener eso en el tiempo. Entonces fuimos subiendo a veinte botellas, 25 botellas, 30 botellas”.

Si bien no figura dentro de las normas establecidas, hay personas que llevan vidrio a la campaña lo cual también es recibido: “En la tercera campaña que son en el Parque Independencia, estamos recibiendo aceite comestible usado, estamos recibiendo vidrio, estamos recibiendo aluminio y estamos recibiendo pilas y baterías. No lo canjeamos. Mucha gente lo hace por una cuestión de responsabilidad ambiental y lo lleva, entonces lo empezamos a recibir. El problema es la ubicación después. Las botellas al no tener valor comercial en la actualidad, nadie te compra vidrio, tenés que pagar para que alguien te lo retire. Hemos recibido una tonelada de vidrio en una campaña. Cuando tenés más o menos mil kilos de vidrio, hay una persona que viene y lo retira. Creo que lo trasladan a Mendoza y les resulta más o menos económicamente viable”. Como se mencionó, el papel va a las papeleras pero también a la Ecoplanta cuando ésta se encuentra disponible.

“Una de las características que tiene Ecocanje es que no va una persona por familia, va una familia. Entonces en las fotos ves gente que va con los chicos, un matrimonio, entonces te van cinco personas y se llevaron un kilo”.

Para las nuevas actividades se está pensando en armar un grupo de elaboración de fertilizante familiar: “Primero porque todo lo que vos logrés trabajar afuera, no llega al relleno. Ya estamos trabajando con lo inorgánico, nos falta dar ese paso con lo orgánico. Empezamos el año pasado con unos resultados fantásticos. Gente que buscó la forma de hacer un lombricompuesto en su casa, que aprende, yo les proveo de las lombrices, de un plantel de lombrices y el resultado fue fenomenal aparte de terapéutico”.

Todas estas cuestiones demuestran que más allá del intercambio de más o de menos botellas, los resultados se ven en otro lado: “No siempre la cantidad es lo que te da sino el hecho de que sea ese punto de encuentro donde compartimos, donde vos podés explicarle al vecino cómo acomodar las botellas para que no les genere impacto, para que no tenga roedores, para que no tenga moscas”.


Sostener el programa

El Ecocanje ya superó los diez años pero por diferentes motivos no se pudo festejar semejante acontecimiento lo cual va a suceder en poco tiempo.

Sobre el éxito del programa, Reyes habló que lo fundamental fue el hecho de sostenerlo: “Se hace insostenible un programa cuando te va poca gente o cuando te va mucha gente. No siempre que vos tengas una gran cantidad de personas es un éxito, se hace un problema. Por ejemplo hace tres o cuatro años atrás, dejamos cuatro meses (sin campaña) hicimos la primera campaña en abril y fueron ocho mil personas. Se suponía que arrancábamos a las 3 y terminábamos a las 5:30, 6 de la tarde. Arrancamos a las tres pero se terminó el domingo a las 5 de la mañana. La gente terminó a las 6 pero el regalito que nos quedó de botellas, de papel, había que trasladarlo a Cerri entonces fue caos total. Ahí dijimos que no siempre la cantidad es calidad y entonces empezamos a ir a los barrios y la gente ya espera en su barrio y evitas que toda esa gente vaya al Parque de Mayo un día puntual y se genere un gran caos”.

Otro tema a atender es la logística: “A cada lugar que vas tenés que llevar camiones. Vos no sabés cuántos te van a ir, tenés que llevar dos o tres camiones, diez, quince personas que van a trabajar más la gente del sector. La gente de la sociedad de fomento que trabaja, de las salas médicas. Yo me puse a sacar la cuenta un día y son más de cien personas involucradas. No puedo decir que soy la cara visible porque también traté de mantenerme bastante apartado de ser la cara visible”.

Casi al final de la nota, Reyes repitió lo mismo: no fue su idea y de esa manera volvió a recordar a los chicos de Rosario y de Cerri de quienes la “robó”.

“Definitivamente no soy ambientalista pero en mi casa separamos por una cuestión de educación, de criterios, de hábitos, nos vamos a morir todos si no nos cuidamos.

Hay que separar lo que es el ambientalismo de lo que es la responsabilidad ambiental.

Responsables ambientales debemos ser todos”.

Autor: Redacción Ecodías

facebook
Twitter
Follow
2016-03-22 00:00:00
Relacionados
ESTEMOS CONECTADOS
campañas
144 600x600px (1)
137 (1)
adhesiones
adhesion facundo 600x325px (1)
adhesion lopez 600x325px (1)
última Edición
Cooperativa Ecomedios
Nos apoyan
Nosotros
Ecodías es una publicación de distribución gratuita.
©Todos los derechos compartidos.
Registro de propiedad intelectual Nº5329002

Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión de la editorial.
Agradecemos citar la fuente cuando reproduzcan este material y enviar una copia a la editorial.


> Directora
Natalia Schnaider
> Secretario de redacción
Pablo Bussetti
> Diseño gráfico
Rodrigo Galán
> Redacción
Silvana Angelicchio, María Cielo Di Stéfano, Agostina Álvarez, Ivana Barrios, José Olmedo y Daniel Saladino
> Difusión en redes sociales
Santiago Bussetti y Camila Bussetti
> Colaboradores
Mauro Salvador, Claudio Eberhardt, Valeria Villagra, Sabrina Del Valle y Melisa Santanafesa.

es un producto de:

Matrícula INAES 40.246. 

Desarrollado por Puro Web Design.

RSS
Follow by Email
Telegram
WhatsApp