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De cómo condenar una experiencia al fracaso
Categoría: Ecología

La contratapa de EcoDias es desde hace años uno de los espacios desde el cual con mayor insistencia se ha propuesto la separación de los residuos domiciliarios en origen. En distintos abordajes se ha desarrollado la composición de los materiales (papel, cartón, plásticos, vidrios, metales) que -recuperados- tienen una sobrevida útil, con un alto y positivo impacto ambiental y también social, por la generación directa de empleo. Asimismo, se detallaron experiencias de otros municipios argentinos y ciudades del mundo, con avances significativos para las poblaciones.
Pero, ¿qué pasa cuando se quiere hacer fracasar la propuesta de separación de residuos?

Meses atrás llamó la atención la noticia de que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el plan de tratamiento diferenciado de los residuos domiciliarios había fracasado por “culpa de la gente”.
La Ley 1854 de la Ciudad, conocida como Basura Cero, fue sancionada en noviembre de 2005. Entre sus objetivos se destaca la reducción progresiva de la disposición final de residuos sólidos urbanos. En tal dirección se fijó un cronograma, tomando como base la cantidad de residuos enviados al Ceamse durante el año 2004, que establece que éstos debían reducirse un 30% para el 2010, un 50% para el 2012 y un 75% para el 2017.
Ahora bien, algunos funcionarios macristas entendieron que un camino hacia esta reducción podía llevarse adelante con la utilización de “sistemas de combustión de residuos absolutamente limpios,
no contaminantes y sin impacto ambiental negativo” y comenzaron a instalar mediáticamente la incineración como solución, incluso cuando aquella ley la prohibiera explícitamente. El recurso planteado fue en aras de generación de energía eléctrica, bien preciado en este siglo XXI.
La referencia al fracaso por
“culpa de la gente” se hacía sobre la base de que el ciudadano no separa los residuos en sus domicilios “como corresponde”. Lo que no se entiende es la falta de autocrítica por parte del gobierno capitalino en su intervención educativa en lo ambiental.
En Bahía Blanca, desde el pasado 1 de agosto (y hasta el día 15) los vecinos tendrán posibilidades de hacer sus aportes al pliego licitatorio para la explotación de servicios de higiene urbana. La modalidad implementada desde la Secretaría gobernada por Iván Budassi establece la participación únicamente a través de la página web del municipio (www.bahiablanca.gov.ar) y todos los aportes serán tenido en cuenta, aunque con un carácter no vinculante. Traducido al criollo: nosotros ya sabemos cómo hacerlo, aunque podamos hacerlo mejor.

Posibilidades
Si bien Budassi argumenta la existencia de determinada bibliografía que hablaría de “política de shock”, las experiencias consultadas en ciudades con menor cantidad de habitantes que Bahía Blanca remiten a procesos graduales de separación de residuos. En este sentido, se podría determinar que los ciudadanos separen primero el papel, y luego los demás residuos inorgánicos, a saber plásticos, vidrios y metales. O bien, se podría dividir a la ciudad por zonas (no menos de 15), e iniciar la separación de residuos en origen de manera progresiva, con una fuerte campaña de concientización realizada por promotores ambientales que visiten a sus vecinos casa por casa. Una idea adicional que perjudicaría el buen cumplimiento de la separación sería confiar únicamente a los medios de comunicación la tarea de educar ambientalmente a la población en esta tarea.
Por supuesto es valorable la iniciativa del gobierno municipal de abrir el debate sobre un tema que afecta e involucra a todos los ciudadanos, además del esfuerzo puesto en realizar una mejor gestión de los residuos sólidos urbanos. También es cierto que la Ley provincial 13.592 de “Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos” es muy clara en cuanto a los tiempos de cumplimiento de este tipo de gestión diferenciada de los residuos y del plazo de cierre de los rellenos sanitarios en la provincia.
Quizás no se visualice en su justa medida la posibilidad del alto impacto social -por la generación de empleo en condiciones dignas- que puede acarrear una buena gestión de residuos. Así, se puede dar una solución ambiental al problema de empleo que atraviesa a demasiadas familias bahienses. Además, porque una ciudad se vuelve sustentable si hace un uso igualmente sustentable de los recursos que consume, y de los que tiene capacidad de reciclar. Es, en definitiva, asociar la ecología al empleo, y aunar una solución para dos graves problemas del siglo XXI.

La disposición de los residuos
Por otro lado, es prioritario asegurar la calidad de los residuos recuperables como tales, desde su recolección hasta su destino final. El hecho de disponer de varios centros barriales de acopio de residuos reciclables (limpios) es una alternativa pocas veces considerada. Pareciera que contar con una gran planta de tratamiento es la única solución. A decir verdad, el gasto en traslado de residuos reciclables no debidamente comprimidos es excesivo, más cuando se cuenta con esta alternativa. Un mapa de la ciudad podría disponer de cuatro grandes plantas, con pequeños espacios para la primera clasificación. Hasta podrían considerarse terrenos sin construcción alguna.
En el año 2000 el intendente Jaime Linares rubricó un contrato por ocho años que resultó oneroso para su ciudad, a juzgar por las voces que se han alzado una y otra vez desde el Concejo Deliberante local. El intendente Cristian Breitenstein tiene hoy la posibilidad de pasar a la historia de una ciudad que ambientalmente tiene demasiados puntos oscuros.

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2008-08-09 00:00:00
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