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Defender la alegría
Los carnavales organizados en la ciudad tras la rehabilitación de los feriados fueron un éxito. Miles de bahienses se volcaron a las calles para compartir la alegría despertada por las murgas. EcoDias dialogó con Mario Chicharro, uno de los promotores de los festejos.
Categoría: Cultura

Los carnavales organizados en la
ciudad tras la rehabilitación de los feriados fueron un éxito. Miles de
bahienses se volcaron a las calles para compartir la alegría despertada por las
murgas. EcoDias dialogó con Mario Chicharro, uno de los promotores de los
festejos.

Sus orígenes se remontan a la antigüedad. El paso de los siglos fue modificando
su fisonomía pero no la esencia misma: el carnaval nació probablemente como
invocación al dios pagano Baco, que era la deidad del vino. También se atribuye
como antecedente la celebración con que se homenajeaba al buey Apis, de Egipto.
Otros historiadores lo vinculan a las fiestas con que se rendía culto al romano
Saturno.
En la Argentina, representaron la fiesta de pobres y excluidos, a los que el
gobierno de Juan D. Perón aún no había legado conquistas laborales y sociales
como las vacaciones pagas.
Como hizo con tantas otras alegrías populares, la última dictadura militar
cortó de cuajo con la celebración de los carnavales autóctonos. El decreto 21.329
fue firmado por el represor Jorge Rafael Videla el 9 de junio de 1976 y entró
en vigencia cinco días más tarde. Los ministros del Interior (Albano
Harguindeguy) y de Bienestar Social (Julio Bardi) respaldaron la iniciativa del
dictador, que eliminó los feriados de lunes y martes que hacían al fin de
semana largo que permitía festejar el carnaval. Contaban con antecedentes como
el del genocida español Francisco Franco, que hizo lo propio con dicha
celebración popular durante la dictadura que ejerció sobre la península
ibérica.

Vamos, subiendo la cuesta
Los vaivenes de la renaciente democracia no alcanzaron, entre otras cosas,
para recuperar el espacio que otrora el calendario guardaba para los
carnavales.
Durante el menemismo, cuando las murgas comenzaron a hacerse sentir como una
fuerza opositora al neoliberalismo a ultranza, empezó a oírse con mayor
claridad el reclamo, añejo ya, de recuperar el espacio perdido para el disfrute
de la fiesta popular.
La situación se prolongó hasta que el 3 de noviembre pasado, se publicó en el
Boletín Oficial el decreto presidencial que establecía como feriado el Día de
la Soberanía (20 de noviembre, por la batalla de la Vuelta de Obligado), consagraba
los llamados “feriados-puente” y recuperaba los dos días para los carnavales.

Mi calle se vistió de fiesta
El fin de semana largo dio espacio a los festejos que, durante las jornadas
del lunes 7 y martes 8, colmaron varios corsos barriales -San Roque, Barrio
Almafuerte, Villa Don Bosco y Noroeste-Nocito- y la primera cuadra de calle
Colón, en el regreso de los carnavales al centro de la ciudad.
Para evaluar el impacto y la organización del evento, EcoDias dialogó con Mario
Chicharro, entusiasta murguero y organizador de los festejos de la efeméride. “En
los barrios, totalmente positivo: cada vez más, siempre la pasamos muy bien y
cada vez hay más murgas y agrupaciones de carnaval. En el 2004 éramos tres o
cuatro murgas y no sabíamos cómo dibujarla para armar el corso. Y ahora, no
sabemos cómo sacar a la gente”, comenta Chicharro.
“Y en el centro, la verdad es que no imaginábamos semejante respuesta de Bahía
Blanca. Yo vine a la mañana a Colón, a pegar afiches. Y no se veía un alma. Me
había sorprendido la cantidad de negocios cerrados, porque se aludía a la falta
de cultura de carnaval”, añade.
Según los organizadores, la afluencia de público en el centro puede estimarse
en unas quince mil personas. “Y siete mil se habrán ido, porque nos quedó chica
la avenida”, estima Chicharro. En un barrio como Villa Don Bosco, en tanto,
entre tres y cuatro mil vecinos se acercaron a compartir la alegría de los
corsos.

El centro de todos y todas
El autor del proyecto refirió que el objetivo era “llevar los corsos de
2011 al centro. Y esperábamos algo chiquito, organizado entre las murgas y el
Instituto Cultural. Y después bajó lo de los Carnavales Federales, y vino una
avalancha de gente que no la esperábamos”, recuerda. La iniciativa original
–presentada el 26 de noviembre- era de cuatro días, pero “por ser la primera no
nos animamos a tanto”.
La ayuda del gobierno nacional se tradujo en subsidios que llegaron a través de
la Secretaría de Turismo, pero también en la implementación del renovado
calendario de feriados.
“El carnaval y los feriados son las vacaciones del pobre, del que no tiene para
irse por ahí. Entonces, la gente aprovechó los carnavales en los barrios y acá
(por el centro) como una vacación”, interpreta Chicharro, que ya se encuentra
abocado a mejorar la organización para el venidero año, “sin dormirse en los
laureles”.
La recuperación de los feriados para carnaval siempre formó parte de una de las
banderas del grupo de murga que encabeza, “Los mocosos”. “Desde el 2004, que
hicimos el primer corso barrial, informamos siempre que la dictadura había
sacado los feriados y que con la democracia no había regresado. Y este año,
informamos la buena noticia de que habían vuelto los feriados”, dice Mario.

A la bahiense
En Bahía, la fisonomía del carnaval es “murguera”. Es decir, que las murgas
y no las carrozas o comparsas presiden los festejos. Así se pensó en esta
oportunidad la organización del evento.
“La murga hace el desfile de presentación: llega, se presenta a sí misma, como
cualquier persona que llega a cualquier lado, dice sus poesías, dice sus
críticas humorísticas, hace sus homenajes y demostraciones de baile, y se
empieza a despedir. Esa es la manera de funcionar de las murgas”.
En esta ocasión había doce murgas y una batucada. Once de las murgas
intervinientes eran bahienses, la restante oriunda de Punta Alta.
Sin embargo, la intención es incluir y no excluir. “Ahora lo hicimos bien de
murga, pero será bienvenido que todas las sociedad intermedias armen carrozas,
comparsas, o lo que quieran”, invita Chicharro.

Precedentes
Consultado por EcoDias, el organizador del evento acompaña al periódico a
un repaso por la historia de los carnavales y corsos bahienses post dictadura.
“En el ’95, el ‘Tambor de Tacuarí’ empieza a organizar los corsos en el Mercado
de Victoria, en Donado. Allí empiezan los primeros corsos. Después se formó la
murga ‘Los trapitos’. La idea era armar algo para los carnavales, como antes”,
rememora.
“Yo empecé a hacer murga en el ’98. Antes, jugaba con bombuchas (globos de
agua). Esos eran los carnavales cuando yo era chico, y no estaba bueno. Pero no
es la idea del carnaval para nada: la idea es que la sociedad salga a la calle
a divertirse”, define.
“Nosotros, con ‘Los mocosos’ arrancamos en el 2004, paralelamente con el último
corso en el Mercado de Victoria. En la estación de trenes hicimos el primero. Y
la murga ‘La cucharón’ hizo en San Roque, también en 2004. Al año siguiente,
empezamos un circuito barrial”, completa.
El panorama descripto se mantuvo hasta este año, cuando se sumaron nuevas
organizaciones en los barrios y se devolvió a los carnavales su merecido espacio
en el centro de la ciudad.

Espíritu de carnaval
Los carnavales no son sólo bombuchas. Esa imagen liviana lleva a Chicharro
a una definición enfervorizada de lo que representa la verdadera esencia de los
festejos de carnaval.
“Es la camiseta. La murga es pasión, y el carnaval es el espacio donde mejor
nos expresamos y preparamos lo mejor para la gente. Antiguamente, las murgas se
armaban para carnaval nada más. Pero nosotros hacemos murga porteña, que no la
pudo parar ni la dictadura. La murga es algo que se te mete en la carne, en la
piel, y no la podés sacar nunca más”, cuenta.
Quienes deseen sumarse al espíritu murguero, pueden acercarse a algunas de las
direcciones donde se reúnen y ensayan las murgas bahienses. “Los mocosos”
tienen su punto de encuentro en San Lorenzo 2640 (sector posterior del Hospital
Penna), “Vía Libre” en Sixto Laspiur al 400, “La cucharón” en San Roque, “Los
faroleros” en la Biblioteca Tambor de Tacuarí y “La periférica” en el
Periférico Cultural de Villa Nocito.

Nota relacionada: Carnavaleando

Nota relacionada: Con las patas
en la Ría

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2011-03-14 23:00:00
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