PASO A PASO HACIA LA LEY Interés general

Fecha: Martes, 19 Junio, 2018 - 00:00

Vivas, libres y soberanas

Más de 20 horas de debate y milenios de inequidades en la soberanía sobre los cuerpos de mujeres; en la sesión histórica, pasadas las 10 de la mañana del jueves 14 de mayo diputadas y diputados de Argentina votaron a favor de la interrupción voluntaria del embarazo.

Apenas 4 votos fue la diferencia a favor. 129 a 125 votos y una abstención para que el proyecto de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito por primera vez en la historia consiga consenso en el Congreso, compartimos postales que al cierre de esta edición se trazaban en las redes y en los medios.
“Las intervenciones en contra de la legalización sostuvieron un amplio espectro que iba desde presuntas inconstitucionalidades (que habían sido ya desmentidas) y presuntas violaciones de tratados internacionales (también desmentidas) hasta comparaciones novedosas, como la que sostuvo un paralelismo entre una mujer embarazada y una perra preñada o entre los humanos y los marsupiales. Una de las diputadas que desde abril más resistió el trámite legislativo del proyecto, Elisa Carrió, no expuso en la Cámara, apenas estuvo los minutos necesarios para votar. En el medio, alcanzó a gesticular durante la última intervención de Silvina Lospenatto (aplaudida por diputadas y diputados de todos los bloques cuando cerró enumerando los nombres de mujeres de la Campaña) y despedirse antes de la votación en particular, con un grito de “lloren, lloren””.
“Mientras la multitud verde seguía frente a un escenario, una pantalla gigante que transmitía la sesión, un grupo de diputadas y diputados que fue clave para llegar a la instancia del tratamiento en la Cámara, subía al escenario, en un momento inédito. Rodeadas de artistas que arengaban la espera hasta convertirla en fiesta, Araceli Ferreyra, Victoria Donda, Romina Del Pla, Daniel Lipovetzky, Karina Banfi, Olga Rista, Mayra Mendoza, Silvina Lospenato, Cecilia Moreau, Lucila De Ponti, Mónica Macha salieron a la calle, participaron de la vigilia motorizadas por la Colectiva de Actrices y la Campaña y pidieron a la multitud que continuara acompañando la sesión”.
“Congreso adentro, la sesión, además de extensa, estuvo plagada de conteos y reconteos incesantes de votos prometidos a favor y en contra, posibles abstenciones y ausencias, rumores de suspicacias en torno a tácticas de seducción a cargo de diputados antiderechos. Uno de esos trascendidos, sin embargo, cobró cuerpo de manera oficial en el recinto, cuando Victoria Donda, alrededor de las diez de la noche, denunció que, aunque se había convenido que en el sector de legisladores no habría invitados, hacía horas deambulaba por allí un médico del Hospital Austral, por intermediación de Nicolás Massot. El macrista, que, horas antes, había intentado provocar a los diputados Mayra Mendoza, Horacio Pietragalla y Juan Cabandié, respondió que pediría al médico que se retirara.
Durante horas, la trama transversal que llevó adelante el tratamiento del proyecto en comisiones se vio reflejada en el recinto, no sólo en discursos de diputadas y diputados de distintos partidos que subrayaron el valor del trabajo de consenso, sino también en cómo fueron acompañándose durante las horas dentro y fuera del recinto, cuando las negociaciones en despachos y pasillos eran febriles”.
“Las exposiciones, por mención y por omisión, también dejaron el claro el peso de las presiones de los sectores antiderechos sobre los votos. Entrada la madrugada, uno de los diputados que durante las semanas previas había sentido esa presión -al punto tal que fue objeto de mención en el Te Deum del obispo provincial el 25 de mayo, y además denunció públicamente haber recibido amenazas por parte de los antiderechos, que habían divulgado su número de teléfono- resolvió votar en contra. Aun cuando encontraba que había más argumentos para la despenalización, digo Facundo Garretón, el tucumano que además había postergado su decisión en base a una encuesta realizada online, votaría en contra. Poco después, el diputado Atilio Benedetti, señalaba con preocupación que había “pueblos del interior donde se han radicalizado las posiciones”.
“La tucumana Teresita Villavicencio, otra de las tucumanas presionadas públicamente por el obispo provincial en una misa, explicó que avalaba la legalización porque un episodio puntual de su trabajo anterior, como policía, le había cambiado la perspectiva. “Tuve que ir al hospital para investigar por qué cuatro mujeres habían muerto por aborto provocado. El juez me ordenó que trate de conseguir pruebas”, recordó, y añadió que por eso pidió a un médico del hospital, que había atendido a esas mujeres, que le brindara nombres y pruebas. “No imaginé que iba encontrar un médico comprometido con la realidad de esas mujeres. Le pregunté quiénes eran esas mujeres, que necesitaba esa información. Y él me respondió si yo tenía seguridad de que él me iba a dar esa información. Le dije que sí, que era su obligación, no me contestó nada. Se limitó a mostrarme las prendas humildes que habían quedado de esas mujeres. Pude sentir el olor a la miseria, al abandono, pude sentir el olor al Estado ausente. Después me preguntó si yo conocía la realidad de esas mujeres, las circunstancias que las llevan a tomar esa decisión así, por qué estaban en el hospital. Si sabía que se habían hecho abortos con agujas, con sondas. Le dije que no, porque en la escuela de policía me habían formado para perseguir un delito. A partir de ahí seguimos conversando sobre la falta de educación sexual, que hoy está en boga en el recinto, varias provincias no tienen educación sexual. No podía hablar. Pero sí tenía una certeza de en qué lugar estaría de ahí en más. La vida y los ciudadanos me honraron con esta banca, que no es mía, es de esas cuatro mujeres a las que nunca conocí. Es de ese médico que cambió mi mirada para siempre”, narró”.
Estallaron luego de la votación los festejos afuera y adentro del Congreso, mientras se trataban los puntos. Resta el paso al senado y que sea Ley.


FAMILIA DE TERROR
En el histórico debate Nicolás Massot, diputado él, en su intervención contra el proyecto defendió su postura haciendo un terrorífico planteo. Usó su tiempo para chicanear, provocar, a diputados y diputadas hijos de desparecidos y nacidos en la ESMA, y confesó: “Tampoco en ese momento nos animamos a tanto”, haciendo mención a la dictadura y usando un “nosotros”.
Y hablándole a “Juan”, Cabandié: “Nunca en democracia nos animamos a tanto Juan, ni en democracia ni de otra manera”. Se pudo escuchar a la diputada Mayra Mendoza interrumpiéndolo “Pero sí en la dictadura se animaron”, y Massot, digno representante de su estirpe “Tampoco en ese momento Mayra, tampoco en ese momento nos animamos a tanto”, así el dilecto sobrino de Vicente Massot, de la familia de Diana Julio, propietarios del diario La Nueva Provincia, reafirmaba las mentiras y el discurso del medio vocero del terrorismo de estado y señalado como cómplice en los delitos de lesa humanidad que aun hoy se siguen juzgando.


MASCOTAS
“Horas antes, la diputada antiderechos Estela Regidor había sorprendido con una argumentación que equiparaba a mujeres con mascotas. “Seguro que muchos de ustedes tienen mascotas ¿Qué pasa cuando una perrita queda embarazada? No la llevamos al veterinario a que aborte”, razonó, antes de continuar: “enseguida salimos a buscar a quién regalarle los perritos”. En cambio, preguntó, “¿qué nos pasa a los seres humanos que tenemos esta maldita razón que nos tapa el corazón? Si fuéramos un poquito más animales, no mataríamos a nuestras crías, las criaríamos como fuera”.

Fuentes: Propias y Página12

Autor: Redacción EcoDias