INICIATIVA Cultura

Fecha: Martes, 25 Julio, 2017 - 00:00

Suelta de libros

La biblioteca popular Roberto Payró adhirió por tercera vez consecutiva al movimiento internacional de suelta de libros, la bienvenida al frío invierno con la invitación a leer y contagiar lecturas.

“La suelta de libros se produce a nivel internacional, cualquier persona lo puede hacer, quien tenga un libro en su casa que ya leyó y no lo piensa releer puede tomar el libro y escribir en la primera hoja que el libro es libre y que la persona que lo encuentre lo lea y lo vuelva a dejar en la calle o dárselo en mano a algún conocido, que el libro circule”, explicó Natalia Canova, bibliotecaria del lugar. “Nosotros conocíamos esa idea y sabíamos que el día internacional en el que se hace es justo con el cambio de estación, en este caso fue el de invierno, ya lo habíamos hecho en marzo de este año, y el año pasado en diciembre”.

Sorprendidos
Más allá de que la biblioteca cuenta con Facebook, la bibliotecaria se mostró sorprendida por la llegada de esta última suelta, “tuvo mucha más difusión, al parecer se compartió más en las redes sociales y tuvimos la suerte de que llegara mucha más gente a la biblioteca” contagió.
La mecánica para soltar libros de una biblioteca popular es detallada, “lo que pasa muchas veces en las bibliotecas es que recibimos muchas donaciones y hay libros que ya los tenemos por ser clásicos, así que a veces tenemos el libro triplicado y en realidad no tienen tanta salida. Lo que se hace con esos libros para que no ocupen tanto espacio y sean aprovechados por otras personas es darlos de baja. Después de hacerlo tiene muchas opciones, nosotros decidimos darlos libremente para incentivar la lectura. Los que seleccionamos son los que consideramos que a la gente les pueda interesar”. Integran el top de las más pedidas las obras de historia, literatura y autoayuda.
La liberación de libros genera murmullos, “hay dos reacciones que son las más comunes, la primera es de sorpresa positiva, qué bueno esto que hacen porque no se pide nada a cambio y la otra es cómo saben que el libro cae en buenas manos, confiamos en lo que va a pasar, en la buena fe de las personas y porque si uno hace algo con una buena intención lo más probables es que se reproduzca. Hay una situación de sorpresa y también un miedo pero creo que es hasta que se haga más conocido y la gente lo entienda como lo que es: una buena intención”. Si la gente que se acerca a la biblioteca es menor, Canova asegura que “llevo algunos libros y suelto en el Paseo de las Esculturas, esto tiene que ver con la lectura al aire libre, encontrarse con la sorpresa de un libro”.

No molestar, estamos leyendo
“Hay una idea de que la gente no quiere leer, y no es así, mucha gente llega a la biblioteca y pregunta por el espacio”, esta construcción de identidad con el barrio hace que las personas vecinas lleguen y “digan podemos venir a leer acá, o leer y estudiar, también se hacen socios y colaboran, hay muchas cosas positivas que tienen que ver con venir a la biblioteca y habitar el espacio, también se acercan para averiguar qué actividades hay, ya que funcionamos junto a la sociedad de fomento, que está en el primer piso”.
La biblioteca popular cuenta con 10 mil volúmenes de libros, “tenemos muchísimos libros y por eso queremos que venga más gente, nos encanta que esos libros se muevan, los consulten. La cuota es accesible, 50 pesos cada dos meses, también es posible becarse si alguien no puede pagarlo. Si alguien decide no asociarse, la biblioteca está abierta para cualquier persona”.
Cuenta con una sala de lectura grande y una sala infantil. Se dictan italiano e inglés. También hay una estantería abierta, “donde la gente puede acercarse, mirar el material, consultar todo lo que quiera”. Una cocina es la delicia de los jóvenes, “se preparan mate mientras estudian, hay gente que viene y se queda toda la tarde estudiando y aprovecha este espacio”. Otros que habitan durante toda la tarde la biblioteca son los universitarios, ya que la sede se encuentra próxima a las dos universidades de la ciudad. “Hay un incentivo de muchas mamás que acompañan a los más pequeños para que aprendan a investigar y buscar en los libros, y que no sea internet la única fuente”.
“Las bibliotecas no son para quedarse encerradas entre cuatro paredes” afirma un lema entre bibliotecarios, de esta forma se impone la obligación, de salir “a la caza de los usuarios” o quizás sean cazados por un libro suelto.

PASAR, VER Y LIBREAR
La biblioteca Roberto Payró se encuentra en la calle 19 de mayo 769, en el Barrio Napostá, a pasos del Paseo de las Esculturas. Permanece abierta de 15 a 19 horas.

Autor: Redacción EcoDias