MOVEJUPA Derechos Humanos

Fecha: Lunes, 21 Noviembre, 2011 - 06:24

Punta Alta tiene memoria

El Movimiento por la Memoria, la Verdad y la Justicia de las víctimas del terrorismo de estado de Punta Alta (MoVeJuPa) cumplió el 19 de noviembre su primer año de vida. En los últimos días de octubre, además, participó del VIII Foro Latinoamericano de Memoria e Identidad, en Montevideo, Uruguay. EcoDias repasa aquí tramos de la ponencia presentada por los puntaltenses.

Existen ciudades en que el ejercicio de la Memoria se vuelve, además de necesario, una tarea simbólica. A Punta Alta, durante algún tiempo hogar del represor Emilio Massera, puede imaginársela un escenario hostil para la inyección de reivindicaciones, reclamos de justicia y construcción de la memoria colectiva sobre los hechos ocurridos durante la última dictadura cívico militar.
Y sin embargo, el Movimiento por la Memoria, la Verdad y la Justicia de las víctimas del terrorismo de estado de Punta Alta (MoVeJuPa) avanza en su trabajo en pos de esos objetivos. No sólo acaba de cumplir, el 19 de noviembre pasado, su primer año de vida, sino que durante los últimos días de octubre último fue una de las organizaciones invitadas al VIII Foro Latinoamericano de Memoria e Identidad, que se desarrolló en Montevideo, Uruguay.
A lo largo de esta nota, EcoDias reseñará los principales tópicos que la organización puntaltense marcó en la ponencia presentada en dicho congreso.

Situar en contexto
La disertación de MoVeJuPa comenzó con una descripción histórica del contexto latinoamericano, argentino y local. En tal sentido, la organización puntaltense concede especial mérito a Néstor Kirchner y Cristina Fernández en lo que hace a la recuperación del valor de la militancia política y la reconstrucción de la memoria.
“Esta propuesta se inscribe en un contexto histórico-político que comienza a configurarse a partir de 2003. Configuración que se posibilitó, en gran medida, a través de la tarea de gobierno del ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007) y de la actual mandataria Cristina Fernández, quienes han puesto especial énfasis en la recuperación simbólica de las prácticas políticas de la década del setenta”, expresaron.
“El renovado peso en la memoria de aquel periodo define como política de Estado la reivindicación de la militancia juvenil de dicha década, en estrecha vinculación con los reclamos en materia de defensa de los derechos humanos. Si bien las preocupaciones por la problemática de la memoria no son nuevas, se establecieron a partir de entonces profundos cuestionamientos y debates”, reseñaron. Entre los aportes de los dos últimos presidentes argentinos, subrayaron la recuperación de los predios que habían albergado a Centros Clandestinos de Detención y su transformación en “Espacios de la Memoria”, la reapertura de los juicios a militares por la declaración de inconstitucionalidad de las llamadas “Leyes del Perdón” y la instauración del 24 de marzo como “Día Nacional por la Memoria, la Verdad y la Justicia”, incorporándolo así dentro de la currícula escolar obligatoria.

Un repaso histórico
Durante el escrito presentado en Uruguay, el MoVeJuPa ofreció primero un amplio repaso introductorio a la historia latinoamericana, recordando ejemplos como el de Tupac Amaru, Simón Bolívar o José de San Martín.
Avanzando en el tiempo, “ya en el siglo XX, más precisamente en la década del ‘70, es cuando algo de esa historia vuelve a surgir en el territorio de la Patria Grande, pero ese tiempo es también contextualizado por los defensores del modelo de dominio ancestral; sin caer en los simplismos interpretativos podemos decir al recorrer ese tiempo que la disputa se da entre la ‘Revolución de los pueblos’ o ‘la continuidad de la opresión’”.
“Así en el desarrollo de esta disputa vemos caer, en un corto periodo de tiempo a los gobiernos democráticos de nuestra región: Chile, Bolivia, Uruguay, Argentina, siempre con el discurso impuesto desde la Escuelas de las Américas que funcionó como el reservorio para defender a la política exterior de los Estados Unidos, que suponía estar protegiendo a toda Latinoamérica del fantasma del comunismo”, puntualizaron.
Para entender, a su vez, las particularidades propias de la política nacional, se retrotrae algunos años y detalla la génesis y el desarrollo del movimiento fundado y dirigido por Juan Domingo Perón, quien posibilitó “un resurgir del sentimiento nacionalista que se manifiesta en una incipiente industria nacional y posteriormente en una nacionalización del comercio que hasta ese momento era dependiente básicamente de Gran Bretaña”.
“El accionar del Coronel Perón había producido de modo casi imperceptible la conformación de un nuevo sujeto político, que se manifestó de modo concreto el 17 de octubre de 1945, en ocasión de haber sido detenido Perón y el pueblo trabajador salió a la calle a pedir su liberación”, historiaron los puntaltenses.
Las políticas sociales del peronismo llevaron a que “al final de su mandato, se produjera la reelección que lo llevaría a cumplir un segundo período entre 1952 y 1958, pero las fuerzas de la oligarquía que tanto odio y resentimiento habían acumulado volvieron a irrumpir para frustrar el sueño de los sectores más desprotegidos de nuestro país. Esa oligarquía no trepidó en cometer los más terribles hechos de lesa humanidad, como fue el bombardeo sobre la población civil del 16 de Junio de 1955 sobre la Plaza de Mayo y casa de gobierno. Si bien en ese momento no pudieron producir el golpe de estado sí abrieron de modo concreto un conflicto que terminaría con el levantamiento militar del 16 de septiembre que dio por resultado el alejamiento de Perón de la Presidencia”.

Punta Alta
“Punta Alta, ciudad cabecera del Distrito de Coronel Rosales, que cuenta con una población aproximada de 65 mil habitantes, tiene como actividad principal a la que se deriva de la Base Naval de Puerto Belgrano, mayor asentamiento de la Marina de Guerra de nuestro país”, describió MoVeJuPa al hablar de la ciudad en que nació dicho espacio de memoria.
“El origen de nuestra ciudad, cuya fecha de fundación es el 2 de julio de 1898, tiene que ver con la creación de la base, es así que cuando se comienza a construir, la mano de obra que llega es de distintos puntos del país y del extranjero, como nos relata una de nuestras integrantes: ‘Provengo de una familia de inmigrantes italianos, que llegaron a estas tierras con la promesa de Pan y Paz para criar a sus hijos… Apenas pisó suelo argentino mi papá tuvo trabajo en la Base Naval de Puerto Belgrano… Crecí en un barrio llamado Ciudad Atlántida poblado por personas que en su mayoría no habían nacido en Punta Alta: italianos, españoles, alemanes, cordobeses, salteños, provenían de todas las provincias’”, citaron.
“Esta sociedad tan cosmopolita tiene como vecina a Bahía Blanca, que si bien tiene una actividad socio-económica más diversificada, posee como similitud que muchas dependencias de fuerzas armadas tienen asiento allí. En particular del Ejército, esto lo citamos como elemento que permite ver con más claridad, cómo fue el accionar de las fuerzas de ‘seguridad’ en nuestra región”, marcaron sobre la conformación regional.
“Dentro del contexto social que describimos para nuestro distrito, intentamos posicionarnos como testigos de hechos producidos en nuestra región, en hechos ocurridos a familias de nuestra ciudad que recién después de 35 años estamos intentando rescatar del olvido para no cometer como dicen muchos investigadores de estos temas ‘una nueva desaparición’, que en nuestro caso es fácil de cometer por la impronta cultural que está impuesta de manera casi natural, por la dependencia que tenemos de la única fuente laboral que es la Base Naval de Puerto Belgrano”, agregaron.
Y cita una vez más las palabras de una de sus integrantes: “Esta base naval -la más importante en ese momento de Latinoamérica- necesitaba a Punta Alta como ciudad dormitorio mientras los jefes militares vivían dentro de la base con todos sus privilegios, canchas de golf y soldados utilizados como sirvientes, aislados del mundo, rodeados de rejas y controles policiales, con garitas de seguridad con personal armado… Se encontraban lejos de la ‘otra gente’, que eran una humanidad inferior, estas categorías eran las que se trasladaban desde los lugares de trabajo a la vida cotidiana”.
“Que esa cultura sea la dominante nos está marcando que, aunque minoritaria, callada y humilde, existe otra con todo lo que ella representa y con todo lo que debe luchar a diario para sobrevivir. Esto último se nos ocurre que es así ya que en cada familia existe un miembro que está incorporado a las fuerzas armadas, ya sea como personal militar o civil”.
“La impronta del pensamiento único, sobre la interpretación de los hechos de golpes de Estado, en gran parte de nuestra sociedad ha sido justificar el accionar militar, que se concibe como la ‘Reserva Moral de la Nación’. Quien no piense de este modo ya es tomado como sospechoso. Esta manera de interpretar el accionar de los militares contra el orden democrático, llega al colmo de justificar la masacre que cometieron al bombardear la Plaza de Mayo aun sabiendo que esa acción, macabra y asesina se planificó desde esta base militar y se utilizaron los aviones de la Marina de Guerra”, recordaron.

Romper el silencio
“Esto es lo que traemos a este foro: la vivencia de ciudadanos que inmersos en este ámbito socio-cultual donde transcurre nuestra vida queremos romper el silencio para decir que hay otra historia, hay otra interpretación de los hechos ocurridos en cada golpe de Estado cívico -militar, en particular en los hechos derivados del último”, dijeron los puntaltenses en su presentación.
“Un hecho tan simple como lo es el surgimiento de MoVeJuPa adquiere significación por el contexto donde se da. Para quienes conformamos el movimiento la cotidianeidad nos lleva a convivir con quienes han sufrido todo tipo de maltratos y al mismo tiempo cruzarnos con quienes han producido esos maltratos y asesinatos. Como sostiene otro de nuestros miembros: ‘Estamos viviendo en la misma ciudad quienes formamos parte de las puntas del ovillo de la historia represor-reprimido, testigos-entregadores, militantes-detractores’”.
La tarea de la agrupación comprende el intento de, a partir de “nuestro testimonio, poner de relieve el accionar de los agentes civiles y militares que produjeron dolor y sufrimiento a muchas familias puntaltenses, hechos que fueron sistemáticamente callados o invisibilizados para la ciudadanía, por la imposición de una hegemonía cultural que aún perdura”. Como ejemplo concreto de esa imposición de una mirada hegemónica citaron al matutino bahiense La Nueva Provincia, dirigido por Vicente Massot.
“La memoria individual del sujeto no se reduce sólo a la construcción de sí mismo. La misma se inscribe en el cuerpo social. Es decir, se comparte con otros, a la vez que constituye el entramado de memorias de otros. En este entramado social, cada generación no sería el resultado de una compartimentación estanca, reducida al fenómeno biológico de la edad, sino que varias generaciones coexistirían conflictivamente en el presente, articuladas en relación a haber sido influenciadas por los mismos acontecimientos”, describieron.
“Queremos constituirnos como ‘los otros’, ya que no se entiende una sola historia, no se entiende el vacío de la historia al no existir el destinatario de la barbarie golpista, queremos desandar el silencio, para que no se prolongue indefinidamente la dictadura”, se definieron a sí mismos y a la tarea en la que, hace un año ya, comenzaron a trabajar.

Autor: Redacción EcoDias