PARA VER Y CONSIDERAR Cine

Fecha: Martes, 25 Septiembre, 2018 - 00:00

Piedra sobre piedra

Una serie española de época podría convertirse en la sucesora La casa de papel.

Las tendencias y modas se establecen, llegan a su punto máximo, declinan y tras algún tiempo vuelven para recomenzar el ciclo.
Ese fue el caso de las series y miniseries españolas en Argentina-, que en los 80 lograron notoriedad entre otras con
la excelente Los gozos y las sombras (1982) -basada en la novela de Gonzalo Torrente Ballester- o Anillos de oro (1983) -protagonizada por un jovencísimo Imanol Arias-; luego desaparecieron de la corriente principal y retornaron en 2017, gracias al thriller La casa de papel y al streaming.
La nueva favorita, aunque no comparta género o estilo podría ser
La catedral del mar por sus valores de producción y su puesta,
Se basa en la novela homónima editada en 2006 del entonces debutante Ildefonso Falcones, que rápidamente se convirtió en Best Seller; recibió varios premios; fue traducida a quince idiomas y finalmente lanzada en España como serie el pasado mayo con buenos niveles de audiencia.
El título se debe a la iglesia de Santa María del Mar cercana a Barcelona, que a diferencia de la mayoría solventada por la nobleza, fue erigida en el siglo XIV con dinero aportado por los propios habitantes de esa zona ribereña.
Un bello templo de piedra usado como telón de fondo de la trama, que guarda muchos puntos de contacto con Los pilares de la Tierra de Ken Follett, aunque esté ambientada un par de siglos después.
El protagonista es Arnau Estanyol, hijo de un próspero siervo de la gleba que debió huir con su pequeña familia de los abusos de su señor para establecerse al amparo de los muros de la catedral, donde crecerá y pasará penuria hasta mejorar su situación, aunque eso lo vuelve centro de las envidias de sus vecinos y sospechas de la poderosa Inquisición.
Ocho episodios de una hora -en esta primera temporada- con una gran ambientación, un elenco lucido y conflictos con sobrado dramatismo como para captar y sostener la atención de los públicos internacionales.

Autor: Silvana Angelicchio