Opinión

Fecha: Martes, 17 Octubre, 2017 - 00:00

Paz o guerra

Si tuviéramos guerra mundial, la Argentina no escaparía a sus consecuencias, ni siquiera esta ciudad nuestra.
No habría vencidos ni vencedores, es posible que con el uso de nuevas armas atómicas de hidrógeno, misiles que pudieran llegar a cualquier país con sus cargas mortíferas, también podrían llegar a Bahía Blanca.
Y si no somos parte de la misma por iniciativa propia, entraríamos igual en la cadena de producción creada por Estados Unidos en materia de armas toxicas, otorgándole a cada país interviniente una parte: solo Estados Unidos reúne y arma todas ellas.
Esto no es una novela de ficción de Julio Verne, está dentro del campo de las probabilidades.
Pocos son los que conocen que Estados Unidos llevó la guerra a Vietnam. Y también la división.
Y muy pocos saben que una de las armas experimentadas en esa guerra, no eran justamente armas: el llamado “agente naranja” es líquido (arma tóxica) y lanzada como riego o rocío sobre campos y ciudades, todo lo que toca muere.
Efectivamente, murieron millones de hombres, mujeres, niños, jóvenes, todo animal, planta, insecto o pájaro; hasta hoy se pueden comprobar sus efectos en niños mal nacidos, deformados… Vietnam debería mostrar al mundo lo que fue aquella guerra y lo que hizo Estados Unidos.
Lo mismo tendría que hacer Japón, para que los pueblos sepan que las bombas atómicas no se tiran contra objetivos militares, no lo fue en Hiroshima y Nagasaki.
Diseñado fundamentalmente por Dow Chemical y Monsanto, ambas empresas se anticiparon al pedido del ejército norteamericano al iniciar pruebas ilegales sobre presos de diferentes estados de Estados Unidos y lograron, en la fecha pedida, disponer de un agente químico devastador. Las primeras pruebas llevadas a cabo en 1959 comprobaron que dos años después de una irrigación con agente naranja, el 98 por ciento de la vegetación de cualquier tipo había desaparecido.

“The economy, stupid”
La guerra no es solución para nadie, toda la información que recibo del mundo financiero me van llevando a un solo punto: “Destruyamos el dólar como única moneda mundial” y podría influir en un nuevo orden económico.
Bajo la Presidencia de Richard Nixon, en Estados Unidos en 1974, el dólar tenía al oro como respaldo financiero. Nixon lo anuló, la onza de oro se desplomó.
El dólar no está sujeto a nada, se emite de acuerdo a las necesidades que tiene cada gobierno de Estados Unidos, “carece de valor”.
La deuda pública que tiene Estados Unidos, jamás se podrá pagar.
Putin dijo hace poco que Rusia no tenía deuda pública.
Si el dólar no tiene respaldo, ¿como es la moneda más cotizada en el mundo capitalista?
De niño trajeron al campo un nuevo peón, era de origen alemán (año 1930 al 35), traía un baúl muy grande de madera, le indicaron cuál seria su pieza para dormir, pidió un pincel y harina, preparo engrudo y empapeló la pieza con grandes billetes (reichmarks, es decir, el marco imperial) que no valían nada. Así ocurrirá con el dólar.
¿Cuántos dólares existen a nivel mundial? Se comenta que hay más dólares en el exterior que en el propio Estados Unidos. ¿Y si no tiene valor ni respaldo?
China y Rusia utilizan sus monedas, Irán solo acepta “euros” por su petróleo.
La economía del mundo está pasando a China e intenta crear un nuevo orden económico mundial.
Es inevitable que aparezca una nueva moneda universal, se terminó la época en que Estados Unidos obligaba a que cada operación petrolera debía tener al dólar como moneda oficial.
La caída del dólar abre posibilidades de paz y continuidad hasta a los mismos países capitalistas.

Autor: Por Aron Berstein