PARA VER Y CONSIDERAR Cine

Fecha: Martes, 6 Noviembre, 2018 - 00:00

Morir de amor

Una serie con una temática tan dramática como incómoda para la televisión abierta.

Lejos del tono romántico que podría sugerir el título, Morir de amor es una serie que mezcla partes iguales de drama y thriller.
Se trata de una coproducción entre Telefé, el conglomerado multimedia Viacom y la plataforma digital Cablevisión Flow, el primero de los doce episodios fue estrenado el 17 de octubre y se puede ver cada miércoles a las 23.45 horas en la pantalla del “canal de las pelotas”.
La protagonista es la Doctora Helena Karsten -encarnada por la actriz Griselda Siciliani-, la abogada de una voraz empresa de medicina prepaga a la que le diagnostican una enfermedad terminal.
Algo que la lleva a encarar de otra manera su vida personal y en particular su trabajo, ya que su nueva realidad la acerca a las pacientes a las que debe autorizar o rechazar costosos tratamientos.
Como suele suceder en las series y unitarios argentinos, el mayor valor de producción está en el elenco; que en este caso integran Esteban Bigliardi -como la misteriosa contrafigura masculina- y Brenda Gandini, Nacha Guevara, Sofia Gala Castiglione, Verónica Llinás a cargo de personajes con mayor o menor peso dentro de la trama.
La dirección le corresponde a Anahi Berneri -galardonada como la mejor directora en la 65ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián por su largometraje Alanis (2017)- en su primera realización seriada.
El episodio introductorio sufre una acumulación de personajes y líneas de relato -un recurso usado para entrar en tema y atrapar al espectador rápidamente- y demasiadas casualidades que conspiran contra la verosimilitud, pero a partir del segundo eso se mitiga.
Un programa donde la muerte y la enfermedad están tan presentes que resulta una propuesta rara en la televisión abierta actual -también está disponible en streaming-, siempre interesada en entretener a toda costa.
Algo que le aporta atractivo, aunque la crudeza de ciertas escenas pueda resultar excesiva para algunos espectadores.

Autor: Silvana Angelicchio