SEGUNDA EXPERIENCIA Cultura

Fecha: Martes, 9 Abril, 2019 - 00:00

Miles de gaviotas

Está vigente la muestra de residentes en Isla de la Gaviota Cangrejera, una experiencia artística que generó proyectos originales y vivenciales después de dos días de estadía en el estuario local.

“Paseamos por la rambla, bajamos a la salida al mar, pudimos ver proyecciones, performances, fotografías, ediciones, compartir una fogata y escuchar canciones en al lado de la carpa donde acampamos en la isla”, resume Agustín Eduardo Rodríguez, artista y coordinador de la actividad.
La Isla Invisible o Isla de la Gaviota Cangrejera es bastante conocida entre los pescadores y habitantes de Ingeniero White, verla o no, depende de la marea. “La isla a la que viajamos es asunto de la geografía, la historia, la biología, pero también de la imaginación de aquellos que se juntan alrededor del fuego para contar o escuchar sobre ella. Porque incluso este pequeño accidente en medio de la ría tiene algo de Ítaca y de Utopía. Invita a la aventura, bajo la promesa de una realidad otra”. La experiencia es una invitación a descubrir el enigma de un paisaje cercano, “reimaginamos nuestra relación con el estuario, a ampliar el margen de lo que podamos ver, decir y hacer en este lugar incierto”, advierte y contagia.
Fue la segunda residencia en la Isla Invisible, la convocatoria se realizó el año pasado, se presentaron más de 30 proyectos y quedaron seleccionadas nueve propuestas; uno de ellos no se pudo presentar, por lo tanto quedaron cuatro locales y cuatro de otros puntos del país, representando a Mendoza, Buenos Aires y Portugal. Ana Alvarado, Darío Exequiel Ambrosio, Martín Amodeo, Martín Baretta, Maia Cosín, Federico Lamas, Romina Tejerina, Mariana Torres fueron los artistas finalistas. Tantos residentes como foráneos se mostraron sorprendidos de la existencia de esta isla dentro del estuario de Bahía Blanca, “una cosa es saber de su existencia, que de los locales que se presentaron tenían distintos conocimientos, otra cosa es el trabajo territorial”, apuntó el coordinador. El proyecto pone en foco el recorrido por el territorio, “hay que ponerle el cuerpo inevitablemente, más cuando el territorio es éste, y tiene por supuesto algo de novedad, y eso está buenísimo”. Los participantes que se animaron a esta experimentación contaban con formación en las Artes, tanto desde lo sonoro, la performance y la danza, artes visuales a nivel fotografía como edición, ilustraciones y también, una persona formada desde las ciencias biológicas.

La novedad
Rodríguez trabaja en la investigación del Arte, “me paro en esa postura para abordar el proyecto, es la idea de realizar trabajos extensivos, episódicos pero siempre mirando la experiencia anterior para ir revisando y ajustando cosas”, agregó en relación con la continuidad de la propuesta surgida en el año 2017 y en vista a su realización en 2019. “Fue una experiencia piloto porque teníamos que ver cómo coordinábamos con el equipo de guardaparques de la Reserva Natual y cómo compaginábamos la muestra en Ferrowhite”. La primera edición de la residencia generó una publicación escrita, y que sirvió para dejar testimonios de la experiencia, “el 14 de abril renovaremos la muestra y haremos la presentación de esta obra, que tuvo una circulación institucional hasta el momento, y generaremos otra al cierre de la edición de la actual”.
Lo innovador del proyecto es la gestión de la residencia desde aportes de diferentes actores e instituciones, “hay residencias en otros lugares pero quedan solo en el campo del arte, o con ideas subsidiarias que dejan al arte adelante del todo”. Ferrowhite Museo Taller toma herramientas del arte en el montaje de sus muestras, “le propone al espectador una experiencia compleja, histórica, social, económica, un montón de cuestiones. En el trabajo con los guardaparques se cruzan los intereses ecológicos y biológicos. Esa condición de capas le da un poquito más de sabor inédito, si bien la producción es artística, la gestión alrededor es con agentes que no son del campo del arte”. Destacó las residencias y los trabajos de investigación sobre la cuenca del Río de la Plata, que constituye un referente para él. “Otro punto a destacar es que intervienen agentes del Estado, no del gobierno, y no queda en la tarea privada o de ONGs”.
La interdisciplinariedad, la vivencia, la percepción, la transformación son procesos que se fueron entretejiendo en cada uno de los artistas para producir obra. “Cuando el objeto es complejo se requieren miradas densas, uno no se puede quedar con que cada uno haga lo suyo, ni con que nos juntemos y vemos qué pasa. El objeto no tiene aristas duras o bordes tan concretos con los que agarrar cada capa, sumado a la visión compleja de Ferrowhite, el trabajo de los artistas contemporáneos que no eligen soportes tradicionales de las Bellas Artes, el cuerpo de guardaparques colaborando, de alguna manera, entre todo esto intentamos generar una producción de cierta constancia. Creo que a los espectadores mismos que ya han venido lo hagan muy relajados, puntualmente, hicimos la apertura de la muestra a partir de una fogata”. Compartiendo anécdotas, quehaceres y pareceres, artistas y público hicieron circular la palabra a la vista de San Jorge, una tarde de noche de marzo, rescataron canciones de la isla y de esta forma, la calidez marcó el inicio de una relación con las producciones artísticas. “Sin distancia con la muestra, se ablanda mucho la experiencia y la pone en una escala mucho más humana”.
Un videofanzine, una proyección visual con haiku, albums de paisajes sonoros, fotografías, publicación impresa y performance, intervención en espacio abierto, video con detalles de la isla: estas son las obras que podrán verse durante más de un mes.

PARA VISITARLA
Hasta el 12 de mayo se exponen los trabajos generados en la residencia. Se puede visitar en las salas de la Casa del Espía, a la izquierda del Castillo y el taller de Ferrowhite. El lugar es parte del complejo del museo municipal, ubicado en Juan B. Justo 3885, en Ingeniero White.

Autor: Redacción EcoDias