Opinión

Fecha: Martes, 28 Mayo, 2019 - 00:00

Francisco y China

Escuché la intervención del Papa y su invitación a jóvenes economistas a una reunión que se hará en la ciudad de Asís (Italia) los días 26-28 de marzo de 2020.
Lo inédito es que un Papa de la Iglesia Católica abra sus puertas a un encuentro que abarca al mundo terrenal, si Jesús y sus discípulos -reflejado en Última Cena de Leonardo Da Vinci- todos eran pobres.
Guardo en mi memoria una anécdota, muy grata. Un obispo fue nombrado e investido como tal en la Arquidiócesis de Venecia (después fue Papa). Llegando a Venecia hurgó en los bolsillos de su pantalón y sacó unas monedas, las miró y contó pensando para sí mismo: “Cuando me vaya de Venecia quiero irme con menos de lo que tengo en monedas”
El contenido, sus argumentaciones es lo que importa.
Si bien la tierra es inmutable y seguirá girando dentro de la órbita solar cada 24 horas, de aquí a marzo del 2020, me pareció mucho tiempo.
Los acontecimientos en la tierra no son obra de Dios, son del hombre, y éste gira dentro de un contexto económico capitalista. Y lo hace tan aceleradamente y casi todos los días, que me causa temor que no se pueda llegar.
Lo que propone no es una invocación religiosa, como no hubo difusión en los medios de comunicación, y como parece ser que las iglesias católicas en cada país, políticamente están en la derecha. No veo que tenga mucha repercusión.
La economía es una ciencia y, como tal, solo busca y reconoce a la verdad.
Veo y oigo muy poco, todos los días escucho en el canal ruso (R.T. en español) transmitido desde Estados Unidos, un programa cuyos conductores -dos economistas norteamericanos- nos introducen en un mundo que no conocemos, nos hablan de “criptomonedas” que circulan en el mundo de las altas finanzas.
El programa lo dividen en dos partes, en la primera hacen un repaso de lo que acontece en el campo financiero a nivel mundial; y la segunda parte la hace el autor del programa invitando a un joven economista, o porque sus conocimientos y letra son interesantes y generalmente se publican en un libro.
Por otra parte, se celebró en China hace pocos días una reunión a la que ésta invitó a los 47 países asiáticos que existen, donde primó como tema la economía, la Ruta de la Seda y culminó con una propuesta china de trabajar en conjunto. Esto implica un enorme bloque de países, tras un mismo objetivo: organizar la producción y estudiar la complementación económica entre ellos.
No sé si Japón asistió, es una gran potencia industrial ubicada en una posición de derecha cercana a la de Estados Unidos.
Tendrá que decidirse entre tener 46 estados como futuro de su potencial industrial. No es poca cosa para Japón contar con dos potencias con las que podrá comercializar sus productos, como son China y Rusia.
Está de por medio el encuentro para junio de los presidentes de China y Estados Unidos.
Como ven, existen motivos para creer que es posible llegar a acuerdos beneficiosos para todos, y crear las condiciones para que la vida en la tierra nos permita vivirla dignamente.

Autor: Por Aron Berstein