A 26 cuadras del centro Instituciones

Fecha: Sábado, 28 Octubre, 2006 - 00:00

Falta de todo

El barrio Thompson se extiende entre las calles 1810, Esmeralda, Santa Fe y la costanera del arroyo Napostá. Su Sociedad de Fomento se creó el 24 de mayo de 1993, según su actual presidenta Dinora Britos, “por la necesidad del vecino de mejorar el hábitat donde vive, que generalmente, en los barrios más periféricos sobre todo, son muchísimos los reclamos porque no hay servicios”.
Si bien Dinora se integró en el 95, “en el 93 un pequeño grupo decidió comprar un terreno, y empezó el trámite para construir un lugar para que se pudieran hacer actividades en beneficio de los vecinos”, y así fue como se construyó el salón, aunque en principio “la idea era hacer una sala médica, que todavía no se pudo realizar por el hecho de que acá cerca tenemos varias, a menos de ocho cuadras, entonces es medio difícil, pero los barrios van creciendo. Ya, prácticamente, no son suficiente las que están porque cada cual tiene su núcleo de vecinos”.
El salón, ubicado en Italia 2609, donde se realizan talleres de capacitación, muchas veces se presta a aquellos vecinos que no tienen un lugar para festejar los cumpleaños; incluso, a quienes no tienen la posibilidad de contratar un servicio de velatorio, se les brinda la posibilidad de despedir a sus seres queridos en la entidad vecinal.
Las capacitaciones mencionadas son para beneficiarios de planes trabajar, e incluyen costura industrial, panificación y huerta familiar y comunitaria, así como apoyo escolar para chicos de escuelas primarias y secundarias y cursos de alfabetización de adultos dependientes de la comuna.

Realidades
“Antes, en las épocas más difíciles tuvimos comedores pero después se fueron disolviendo con algunos programas de la Municipalidad y ahora no existen. Tenemos un ropero comunitario donde la gente viene a buscar ropa cuando necesita, sobre todo las familias más carenciadas y con los cursos de capacitación se trata de darle herramientas de trabajo a los vecinos”, comenta la fomentista.
Thompson está compuesto por unas 400 familias que “se multiplicaron por los asentamientos masivos que vinieron en el 99, cuando la gente se volcaba en gran cantidad porque se quedaba sin trabajo y con un montón de problemas”.
Si bien “prácticamente casi todas las casas son de material porque las han hecho los propios vecinos con su esfuerzo”, el sector sufre la ausencia de varios servicios básicos como cloacas, gas, y algunas cuadras de agua. “De asfalto ni hablar, ¡eso para nosotros sería un lujo! Lo ideal sería que si tenés una urbanización sea completa pero acá las reglas de urbanización no se cumplen”, dice Dinora.
Todavía la concreción de estas obras está lejana porque “a través del Consejo Vecinal participamos en las manifestaciones que se realizaron ante la necesidad urgente de extender las redes de cloacas porque las que están, ya se encuentran colapsadas… hay gente que ya ha hecho en algunos barrios consorcios, hace como tres o cuatro años, ha pagado hasta la mitad y todavía ni siquiera han podido hacer la red. Así que lo nuestro que se había comenzado, se había hecho el relevamiento de los vecinos que estaban en condiciones de solicitar los servicios, quedará para dentro de dos, tres, cuatro años…”.

Consejo Vecinal
Respecto al Consejo Vecinal, Dinora cuenta que “soy vicepresidenta, estamos empezando a trabajar, coordinando el trabajo, todavía es incipiente. En principio, tratamos de llevar los reclamos más puntuales y que dependen más que nada de la Delegación, para poder solucionarlos lo más rápido posible porque son cosas emergentes. Algunas se han podido resolver aunque sea a medias porque hay problemas de fondo que tiene que gestionar el municipio”.
“La Delegación trata de estar en las pequeñas cosas, aunque se retrasa un poco, porque no tiene los medios necesarios para poder cumplir. Villa Rosas es un sector donde hay muchas calles de tierra, que apenas llueve se vuelven a deteriorar, y las máquinas existentes son pocas”, agrega la vecina.
Por último, la sociedad de fomento no tiene ingresos de ningún tipo más allá de la treintena de socios que pagan su cuota social, “igualmente participa toda la gente, nosotros no le cerramos las puertas a nadie, pero incluso la gente no se asocia porque tiene miedo a participar, lo ven como un compromiso”, explica Dinora y pide que “los vecinos se acerquen y traigan sugerencias de lo que quieren que se realice”.

Autor: Redacción EcoDias