PRODUCCIÓN LOCAL Cultura

Fecha: Martes, 28 Agosto, 2018 - 00:00

En un bar, el amor

“Crónicas del Miravalles” es la primera novela de Pablo Duca, artista local que ambienta la historia en un bar emblemático de la ciudad.

“En el libro hay una historia que tiene mucho que ver con mi inicio de concurrencia al lugar”, cuenta Pablo Duca en charla con EcoDias, la novela se centra en un poeta que trabaja en una ferretería, fue abandonado por una novia y tiene muchos interrogantes respecto al amor. El Miravalles es el bar de la vuelta, en el sitio el personaje encuentra un lugar para escribir y empieza a entablar una amistad con dos viejos parroquianos, “tiene un debate cotidiano con ellos acerca del amor y de saberes propios que aparecen en el ser humano después de cierta edad, de cierta experiencia, es un poco la contrapartida entre la necesidad de enamorarse de Páez, como se llama el personaje, y el saber que tienen estos dos viejos”. Si bien en las charlas aparece la historia de la mujer que lo deja a Páez, también llega otra mujer de la cual se enamora, “la historia sucede en un año, por eso se plantea cinco estaciones, la primera tiene que ver con el otoño, después con el invierno, la primavera, el verano y el agobio, y ahí tiene su final”.

Complicidades
La obra fue presentada en el bar de la Avenida General Cerri al 700, contó con las lecturas del escritor y docente Mario Ortiz, y los actores y directores Robby Gutiérrez y Pablo Fiordelmondo, las palabras de Federico Businelli, Silvia Gutiérrez y Candela Duca. Todo lo que el poeta debate con estos amigos sucede en el bar, en el Miravalles. “El bar para el varón era el lugar donde se desnudaba ante sus amigos, se desnudaba de sus amores, de sus pesares, desde su historia”, reflexiona el autor. Tres hombres en la novela, de distintas edades, hablan del amor a la mujer, “el que ellos mismos tienen y el que se tienen entre ellos, el amor en sus distintos espacios”, sin embargo, el escritor asegura que el personaje principal no es Páez, “la mujer es la protagonista, sin dudas”.
El proceso creativo de Duca estuvo muy acompañado por otros participantes, “lo interesante que tiene quince correcciones, cuatro o cinco han sido lectores y editores distintos, entre ellos la Escuela Argentina de Producción Poética le dio un colorido en la devolución, me obligó a intentar novelarla, después terminó en manos del editor, quien me sugirió un giro en la historia, termina desarrollándose en lo que llegó en lo impreso”. El escrito fue publicado por la editorial Baldíos en la Lengua. “La escritura nació, al principio, como un blog de Facebook que escribía todos los días”, defendió el autor,“después surgió como material de taller en la Escuela Argentina de Producción Poética, ahí tuvo una devolución más fuerte y finalmente, la novelé”. Duca la define como una novela poética, “porque el poeta va escribiendo su poesía en virtud de las charlas con los dos visitantes asiduos del bar, y de su amor y desamor con estas dos mujeres, la pretensión es que sea un relato poético que tenga un intento novelado”.Una inversión de un año y meses llevó el trabajo de redacción, “entre la escritura, las correcciones, la edición y la impresión”. A la hora de las definiciones, Duca se designa como “un poeta que intenta por momentos desarrollar la narrativa, y pasé de un primer libro de poemario a un segundo libro, que fue de cuentos, y ahora, una novela, un desafío mucho mayor porque requiere más paciencia, más expectativa, más continuidad y menos impulso, es más estratégica, traté de que el poeta sucumbiera a esto, que estuviera ahí como parte fundacional y fundamental del relato, por eso el aparente personaje principal es un poeta que trabaja en la ferretería, que reniega de eso pero no del todo porque por un lado le permite sostenerse, y también interpreta que es su vida cotidiana”. Quizás Duca luchó con la prosa como Páez lo hizo frente a la pérdida del amor, ninguno de los dos quiso rendirse frente a los desafíos, uno al escribir la novela y su personaje al recuperar su fe. Ambos buscaron complicidades que los ayudaran a volver a creer, a develar los misterios de la escritura y del corazón.
La novela fue muy bien aceptada por los dueños del local, quienes han pasado la propiedad de padres a hijos. El bar y café se ha convertido a lo largo de estos años en un recinto de charlas alrededor del tango, la música y el teatro, tiene en su haber ya tantas presentaciones de libros como comidas familiares. “Hemos conseguido una relación de amistad con los dueños del Miravalles, que tiene que ver con este agradecimiento mutuo que sucede cuando los personajes se sienten muy cómodos con el lugar y el lugar se siente muy cómodo con los personajes”. El escritor destaca el ambiente del bar, donde los asistentes son importantes, “el parroquiano se sienta abrazado por el dueño del bar y éste también lo abraza, una convivencia necesaria a través del tiempo”.

UNA OBRA
“Un tren en un bar” es la obra teatral escrita por Pablo Duca, dirigida por Gustavo Moreyra. Cuenta con las actuaciones de Pablo Fiordelmondo, Sabina Bilder, Verónica Finocchiaro, Pablo Duca, Gustavo Moreyra y Diego Beloqui. La puesta en escena recorrió varios escenarios desde que se estrenó, incluso uno de los espacios que ofició de sede fue el propio bar Miravalles, “hicimos tres funciones, la historia relata un sueño de unos ladrones de poca monta que intentan robar al banquero del pueblo parte de la recaudación, y eso sucede en un bar también perdido, y el lugar ideal para hacerlo era ahí. Hacerlo con la convivencia del parroquiano, o sea, teatro mientras el parroquiano va a disfrutar de su bar, fue un desafío, y fue fabuloso”. Se volverá a presentar en el mes de octubre.

Autor: Redacción EcoDias