Juicio por la Causa del V Cuerpo de Ejército Derechos Humanos

Fecha: Lunes, 19 Diciembre, 2011 - 18:13

Desde el Hospital

El martes 13 y miércoles 14 de diciembre en la sala de Colón 80 de la Universidad Nacional del Sur se llevó a cabo una nueva jornada de los juicios por delitos de lesa humanidad en nuestra ciudad en la Causa V Cuerpo.

Uno de los testimonios que se escucharon en el marco de los juicios por delitos de lesa humanidad durante la semana pasada fue el del médico Alberto Antonio Taranto.
Recién recibido, Taranto tuvo que cumplir con el servicio militar obligatorio y lo destinaron al Hospital Militar del V Cuerpo de Ejército.
En su testimonio Taranto brindó datos más que suficientes que corroboran la existencia del Centro Clandestino de Detencción y Tortura (CCD) “La Escuelita” a la que llevaban medicamentos y comida desde el Hospital.
El médico comenzó mencionando muchos nombres de quienes desde la platea, no como espectadores sino como acusados, presenciaron inquietos la audiencia. Recordó a Masson, Méndez, Casella, Sosa, Montero, Beltrán, y especialmente a Julián Corres.
Comentó cómo sabía que ese grupo operacional dependía del mayor Ibarra y estaba destinado a la “lucha antisubversiva”. Ante la pregunta de si era ese un grupo de tareas, respondió que sí.
“Había dos aspectos de esa lucha que usted dice, el aspecto oficial que controlaba rutas, y había acciones no oficiales que participaba la misma gente que son varias, de las cuales me constan algunas”.
“Nosotros, como vivíamos en esa casa de huéspedes que quedaba cerca en hospital y compartíamos cenas y almuerzos en el Casino de oficiales, nos empezamos a enterar por las manifestaciones de los mismos oficiales. Sobre todo de los hechos no oficiales, que han venido algunos heridos”.
Relató Taranto cómo a las dos o tres de la mañana llegaban a la zona de los dormitorios con estados de excitación de esos operativos.

La Escuelita
Sobre el CCD dijo que era “vox populi y le decían la Escuelita”, que estaba dentro del predio del V Cuerpo y brindó detalles sobre su emplazamiento y los caminos para llegar a ese lugar.
“Lo de la Escuelita lo pude corroborar porque todos ellos lo decían y manifestaban. Diariamente se llevaban comida y medicamentos. Que se sacaban de todo, traían lista y sacaban de farmacia (del hospital). A media mañana lo he visto a Julián Corres retirar medicamentos”.
Contó que al poco tiempo de su llegada al lugar, Ibarra llegó una mañana a buscar urgente un médico porque tenían una emergencia en la Escuelita. “El único que estaba era yo. Tenían una emergencia, y como era el único que estaba, el mayor Argaño me dice que concurra y yo me negué”. Y prosiguió: “No me iba a prestar a esas características que yo conocía que era la Escuelita. Se armó una discusión importante... Me complicaron la vida un poco”. La negativa le valió 5 días de arresto y guardia.
Se le consultó si sabía que era la “emergencia” y dijo “Torturas... había habido problemas con un detenido, una descompensacion”.
Sobre el muerto Julián Corres, Taranto llegó hasta mencionar los autos en que se manejaba: un Fiat 600, una camioneta multicarga y un Peugeot, que resultó ser un auto robado.
Sobre lo que ocurría en la Escuelita dijo el testigo que él considera seguro que tenían conocimiento, y que no es sólo posible, sino que “no es posible que no supieran”.

Visitas
Alberto Taranto recordó que el capellán del Comando -sin recordar el nombre- era visitante de la Escuelita y que el fallecido Jorge Mayer “habitualmente iba al Comando a reunirse con Catuzzi, y he visto que caminaba hacia ese lugar con sus hábitos”
Se le consultó sobre si su colega
Humberto Luis Fortunato Adalberti iba a la Escuelita y respondió que “cuando Streich no iba (día por medio o diariamente) Marine designaba que quienes iban eran Adalberti y Garimaldi”.
También recordó Taranto a Méndez, lo describió físicamente y lo describió como “muy excitado, una persona excitada”, y sobre Masson comentó que tenía “carácter sereno y retraído, no era de darse mucho”. Méndez, que fue herido en un operativo, “comentaba que la herida fue por rebote de bala de ellos mismos. Entraron a una casa donde había dos personas y que fueron veinte con armas importantes”.
Mientras el testigo recordaba datos de los acusados al tribunal, varios -entre ellos Bayón, Masson- inquietos cuchicheaban con sus abogados, mientras que Páez se dedicaba a retratar con lápiz, goma y papel al testigo.

Muerta
Una mañana llega al hospital y en la entrada de hospital había un soldado de guardia armado y le consulta qué pasaba y abre la puerta de uno de los baños “Me mostró, abrió la puerta y había una chica de unos veintipico de años, morocha, con remera verde, y había más gente que estaba mirando. Cuando estoy viendo eso -tenía heridas de bala, manchada la remera- detrás mío alguien me dice: ‘Ésta era novia mía, me infiltro para detectar este tipo de casos’. Me doy vuelta, y era Corres”.
Ese cadáver, aquella joven, tirada arriba de unas bolsas en el baño, a mano izquierda, que Taranto menciona sin saber su identificación, se dice que era Mónica Morán.

Los chicos de la ENET
Relató Alberto Taranto que asistió a ver a unos chicos por pedido de alguien que trabajaba en la farmacia, del que no da nombre, que le dijo “que secuestraron a uno de mis sobrinos junto con otros chicos y aparentemente están en Comando, y me dice que si podía ir”. Él fue y los vio: “Muy asustados me dijeron que estaban bien, curé a uno o dos de ellos, tenían excoriaciones de haber estado atados, y me dijeron que estaba todo bárbaro, que no se acordaban de nada”.

Cese de Benamo

Desde los organismos de Derechos Humanos se puso en conocimiento a las autoridades de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación de lo ocurrido en los juicios de Lesa Humanidad que tuvo como involucrado al representante oficial de esa Secretaría en el cuerpo de la querella judicial, dr. Víctor Benamo, que en el interrogatorio a la víctima, testigo y querellante Oscar Bermúdez en la audiencia del martes 29 de noviembre, se despachó con claras alusiones a la teoría de los dos demonios, que dio lugar a la resistencia y discusión con el propio testigo y el fiscal Abel Córdoba.
Por todo esto desde los organismos de DDHH se le hizo una presentación al sr. secretario de Derechos Humanos, dr. Eduardo Luis Duhalde, que en parte reproducimos:
 “Tal como expresa la víctima Bermúdez en la carta entregada a Ud. y al Secretario General de la Presidencia Dr. Parrilli el lunes 5 de diciembre, este interrogatorio por parte de la voz oficial de la querella no dista conceptualmente del clivaje que sostenía su interrogador en la cama de torturas, lo cual es infame e inaceptable para nosotros e hiere de muerte la política de derechos humanos. Esta herida, al parecer, se venía ya produciendo desde hace varios años según consta en la data periodística a la que se hace referencia y los clamores y resistencias ya cronificadas y nunca escuchadas que se habrían hecho por parte de los organismos de derechos humanos de la región frente a esa equivocada nominación.
 No es aceptable para los Organismos de Derechos Humanos semejante exhibición de los puntos de vista más aberrantes desde los que se quiso siempre justificar la tortura y el exterminio, y es muy doloroso escucharlo casualmente de quien Ud. mismo eligiera para que lo represente en sede judicial.
 Nuestra aspiración es que bajo ningún concepto debiera Ud. contemplar la continuidad del Dr. Benamo no sólo en las audiencias sino como vuestro representante en una ciudad que sigue exhibiendo con una tenacidad emblemática una estructura de poder inconmovible a pesar de los esfuerzos -tantas veces solitarios- de los organismos de la región, de víctimas, familiares, compañeros, periodistas, jueces y fiscales, todos los cuales merecen nuestro respeto y reconocimiento”.
 La respuesta de la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación no se hizo esperar y llegó firmada por Luis Hipólito Alén, subsecretario de Protección de Derechos Humanos:
”La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación comunica que el Dr. Víctor Benamo ha cesado en su carácter de abogado de este organismo. Sin desmedro de la trayectoria del Dr. Benamo y de su calidad de víctima del terrorismo de Estado, la línea de actuación que desarrollara en el juicio que se sustancia ante el Tribunal Oral Federal de Bahía Blanca, no se compadece con el criterio que esta Secretaría impulsa en defensa de los derechos humanos y en especial en relación a los procesos por crímenes de lesa humanidad, criterio que está en consonancia con las posiciones establecidas por el gobierno nacional.
 La representación de la Secretaría en los procesos por crímenes de lesa humanidad en Bahía Blanca continúa a cargo de la Dra. Mónica Fernández Avello”.



Autor: Redacción EcoDias