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Fecha: Domingo, 2 Noviembre, 2014 - 00:00

Compus adaptadas

Se realizó la primera entrega de notebooks para estudiantes universitarios con alguna discapacidad. La iniciativa partió desde el Ministerio de Educación y otorga computadoras adecuadas según la problemática que tenga el alumno.

El programa PODES esconde en sus siglas “Políticas de Discapacidad para Estudiantes Universitario”. Se trata de un programa que surgió desde la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) del Ministerio de Educación nacional a través del cual se busca una mayor inclusión y accesibilidad en la vida universitaria de todos aquellos estudiantes que tengan alguna discapacidad. Uno de los puntos de esas políticas es la entrega a los alumnos con discapacidad de una notebook adaptada según la problemática que le toque afrontar.
El 24 de octubre se hizo entrega de las primeras cinco notebooks recibidas por la Universidad Nacional del Sur y se realizó mediante un acto desarrollado en el rectorado de Colón 80 que contó con la participación de los alumnos que hicieron valer su derecho y de autoridades universitarias como el rector Guillermo Crapiste y el secretario general de Bienestar Universitario, Marcelo Peruzzi.
Según información publicada por el área de Prensa de la universidad, Crapiste señaló la importancia de que los estudiantes hablen con sus compañeros y les cuenten sobre este tipo de programas, así como que se sumen a grupos de trabajo para sensibilizar a la comunidad universitaria sobre las barreras que todavía quedan para alumnos discapacitados, tanto arquitectónicas como académicas.
Por otra parte, quienes quieran acceder a una notebook adaptada tienen tiempo para registrarse hasta el 31 de octubre acudiendo a la Secretaría General de Bienestar Universitario.
En el día de la entrega, EcoDias conversó con el ingeniero Peruzzi quien señaló acerca de la iniciativa: “El Ministerio de Educación a través de la Secretaría de Políticas Universitarias, dentro de lo que son todas sus políticas de accesibilidad, lanza una encuesta en la cual cualquier chico, estudiante que tiene alguna discapacidad se registra, nosotros certificamos que el estudiante es nuestro, de la universidad y se le entrega para su uso, no es un comodato, una notebook adaptada de acuerdo al tipo de discapacidad”.
La encuesta inicial se hizo durante 2013 y hubo un largo proceso hasta que llegaron las notebooks “porque hay que comprarlas, el ministerio tiene que recorrer todas las universidades para recabar toda la información, comprarlas adaptadas entonces algunas son para ciegos otras para gente con limitaciones físicas, se distribuyen. Afortunadamente llegaron y entonces nosotros se las entregamos a los chicos.
Quisimos aprovechar la oportunidad para difundir esto que es una política de Estado tendiente a la inclusión para difundir ante los chicos que se animen a venir a la universidad, que si tienen alguna discapacidad la registren porque el Estado los está asistiendo y les está dando en este caso una notebook y como estamos en período de encuestas queríamos darle la difusión”.
La particularidad de estas primeras computadoras es que casi no necesitaron adecuación “porque los tipos de discapacidades se pueden salvar digamos con una notebook estándar. Lamentablemente no pudimos llegar a tiempo, nosotros tenemos un par de estudiantes ciegos y esas sí vienen adaptadas con el software especial que utilizan los ciegos. Pero en este caso no son discapacidades que no les permitan usar la computadora casi en forma normal. Así que en el caso de las notebooks nuestras no tienen una adaptación especial las que entregamos ahora”.

Universidad accesible
En cuanto a la cantidad de alumnos con alguna discapacidad, no hay una estadística concreta al respecto: “Por eso nosotros apelamos a que la gente se registre y manifieste los problemas. Primero porque hay que tener una estadística, segundo porque el Estado no solo tiene que eliminar barreras geográficas o arquitectónicas, nosotros tenemos que preparar el material académico de acuerdo a la discapacidad. Nosotros, los docentes, tenemos que adecuar la forma en que transmitimos los conocimientos y la forma en que evaluamos a los estudiantes de acuerdo al tipo de discapacidad que tienen. Entonces digamos que todo esto es una invitación a que la gente venga porque a nosotros quizá nos cueste al principio como le pasa a todo el mundo cuando se encuentra con algo nuevo pero tenemos la responsabilidad de preparar el material para esto”.
Como ya se dijo, los interesados tienen que comunicarse con la Secretaría General de Bienestar Universitario para completar un formulario: “Es cierto que por ahí las notebooks se demoraron porque en este caso tardaron como seis meses en llegar o casi ocho meses pero llegan. Nosotros queríamos mostrar eso, que vale la pena hacer el esfuerzo, registrarse porque el Estado va a estar presente”.
Por otra parte y más allá de las computadoras, las universidades mismas necesitan adecuarse para poder ser accesibles a todos. “Hay también un programa de la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio que financian lo que ellos denominan la construcción de circuitos mínimos accesibles” dijo Peruzzi quien explicó que ese programa tiende a que cuando se haga una obra nueva tenga las adecuaciones correspondientes: “Es decir, desde la rampa de acceso en la vereda, la rampa de acceso al edificio y el baño. Entonces ellos financian obras que son paquetes de obras y es un programa por el cual nosotros ya hemos recibido financiamiento. En este momento estamos haciendo un ascensor en el Departamento de Ingeniería Química que es una obra de un costo de un millón y medio de pesos más o menos y el financiamiento viene parte de la SPU y parte son fondos propios de la universidad”.
Peruzzi aclaró que es un programa de infraestructura aunque todavía no hay uno respecto a la accesibilidad académica donde por ejemplo se tenga que adaptar la bibliografía: “Se está trabajando en las comisiones del Consejo Interuniversitario Nacional para armar algo de esto, las especificaciones de lo que debería ser un programa de accesibilidad académica. Por ejemplo que diga qué cosas hay que hacer en las bibliotecas, cómo preparar el material para ciegos, en este tema hay una política pero no un programa concreto”.
Por su parte, la UNS tiene instalaciones en Palihue que sí son accesibles: “Los edificios nuevos nosotros todos los hacemos conforme a la norma en cuanto a salidas de emergencia, seguridad para las personas y accesibilidad. El material académico es difícil, los edificios viejos son difíciles porque no fueron concebidos así entonces el tema de las rampas es muy difícil”.
En Palihue, explicó, hay rampas de accesibilidad en el hall de entrada y a la vez rampas de ingreso a las aulas. El problema, se insiste, es con los edificios ya construidos décadas atrás: “Las dimensiones que tiene que tener una rampa si uno no concibe el edificio de entrada para eso, la verdad que es difícil adaptar un edificio viejo. Es costoso y a veces imposible”.
Pese a ello, dijo Peruzzi, la intención y los objetivos están puestos en la accesibilidad: “La intención está, con este ascensor que pusimos en Ingeniería Química completamos, todos los edificios tienen de alguna forma un circuito mínimo accesible. Es decir, alguien que llega va a disponer de un baño y de acceso al edificio y desplazarse por todas sus plantas sin limitaciones”.
Ahora, la cuestión está en seguir sumando en relación a las adecuaciones: “En este momento toda la universidad es accesible, nos falta eso de empezar a que sea accesible en todos lados. Por ejemplo, en Alem en el segundo piso no hay baño accesible, hay que ir hasta el ascensor, bajar a la planta baja y ahí hay un baño accesible. Es un poco así, ya llegamos al mínimo necesario, ahora hay que empezar a agregar más obras”.

Autor: Redacción EcoDias