La UNS en camino a la memoria Derechos Humanos

Fecha: Lunes, 28 Noviembre, 2011 - 21:13

Abuelas Honoris Causa

La casa de estudios bahiense distinguió con un doctorado honoris causa a Estela Barnes de Carlotto, en su carácter de presidenta de la Asociación de Abuelas de Plaza de Mayo. Se convirtió, así, en la primera mujer en recibir tal distinción. El acto contó con la presencia del rector Guillermo Crapiste y el secretario de Cultura y Extensión de la UNS Claudio Carucci, quien ofició como “padrino”. También asistieron funcionarios y una apreciable cantidad de público, que colmó el recinto de Av. Colón 80.

El mismo Aula Magna que sirve como escenario para el desarrollo de los juicios por crímenes de lesa humanidad que se siguen contra represores del V Cuerpo de Ejército albergó el viernes pasado el acto protocolar por el que se distinguió a Estela Barnes de Carlotto con el doctorado honoris causa de la Universidad Nacional del Sur (UNS), en su carácter de presidenta de la Asociación de Abuelas de Plaza de Mayo.
Ante un salón desbordado de público, Barnes de Carlotto recibió la distinción de manos de los directivos de la UNS y se convirtió así en la primera mujer a la que se realiza tal homenaje en el más de medio siglo de historia de la casa de altos estudios bahiense.
Agrupaciones juveniles kirchneristas y de promoción y defensa de los Derechos Humanos se hicieron presentes en el lugar. El titular de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) de Bahía Blanca Eduardo Hidalgo y el fiscal Abel Córdoba fueron parte de la destacada concurrencia, a la que se sumaron funcionarios con reciente militancia en materia de derechos humanos como la vicerrectora María del Carmen Vaquero, y los concejales Alejandro Curino, Ana Civitella y Marta Castaño. A través de una misiva, también dio el presente el ex fiscal Hugo Cañón. Lo propio hicieron los jueces que actualmente integran el Tribunal a cargo de enjuiciar a los diecisiete represores imputados de graves crímenes contra la humanidad ocurridos durante la dictadura bajo jurisdicción del V Cuerpo. También participó el presidente de la Asamblea Universitaria (AU), Alejandro Cantaro
En el escenario, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo se ubicó junto al rector Guillermo Crapiste y el secretario de Cultura y Extensión Universitaria Claudio Carucci. Siguiendo la usanza de las universidades medievales, Carucci ofició como “padrino” de la nueva doctora honoris causa.

Reconocimiento
Encargado de presentar a la homenajeada, Carucci confesó que hablaría “con un nudo en la garganta”. Efectivamente, su tono de voz lo dejó traslucir. “La entrega de un doctorado honoris causa constituye el más alto galardón que puede otorgar una universidad. Es un título honorífico destinado a distinguir a personas de testimonio social reconocido e intachable. Pero hoy, el honor es de esta casa de altos estudios por distinguir y tener la posibilidad de conocer a una verdadera referente de nuestra vida democrática”, abrió Carucci.
“La figura de Estela Barnes de Carlotto resulta, por su lucha y su coherencia en la defensa de la democracia y los derechos humanos y la recuperación de la identidad de más de cien nietos, un verdadero paradigma y un ejemplo de vida que es necesario reconocer en una universidad pública. Circunstancia que adquiere aún mayor relevancia en la UNS, en el marco del actual proceso de justicia que se lleva adelante en su seno, como un mensaje de profundo contenido ético y político hacia la sociedad toda”, refirió.
“Ya en octubre de 1977, doce mujeres a quienes la feroz dictadura les arrebató a sus hijos y los hijos de sus hijos, se encontraban para afrontar esa historia que les tocaba vivir. Para desafiar los miedos, las incomprensiones y la marginación de gran parte de la sociedad, que no quería ver qué sucedía más allá de sus narices”, historió a continuación.
“Estas mujeres, a quienes el mundo bautizó ‘Abuelas de Plaza de Mayo’ nos enseñaron que la dictadura militar nos tocó a todos. Ellas hicieron docencia para que las generaciones que las sucedimos conozcamos nuestro pasado y proyectemos un futuro donde nunca más se repita tan terrible violación a los derechos humanos”, agregó. Luego, enumeró los reconocimientos nacionales e internacionales recibidos por las Abuelas, entre las que se incluye la reciente nominación al Premio Nobel de la Paz.
La lucha de las Abuelas, a lo largo más de tres décadas, se dio “sin rencores ni revanchas, con una única arma: el amor. Ese amor que trascendió su dolorosa historia personal para transformarse en una lucha solidaria, colectiva, que generó además la defensa de todos los derechos de los niños del planeta”.

La palabra de Crapiste
Luego de la presentación de Carucci, fue el turno del rector de la UNS Guillermo Crapiste para hacer uso de la palabra. “En mi carácter de rector tengo el orgullo de hablar no sólo en nombre de nuestra comunidad sino de toda la sociedad al tratarse de la señora Estela Barnes de Carlotto”, comenzó Crapiste.
“Revisando la lista de los doctores honoris causa de la UNS, se destaca de los veintiséis diplomas de este tipo que hemos entregado en casi cincuenta y seis años de historia la gran mayoría corresponde a destacadas figuras de la academia, la ciencia o la cultura. Solamente unos pocos han correspondido a personalidades relacionadas con la defensa de la democracia y de los derechos humanos: el juez Baltasar Garzón, el Premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel, el escritor Osvaldo Bayer, el juez Eugenio Zaffaroni y el ex presidente Raúl Alfonsín”, enumeró.
“Pero este acto es muy especial porque por primera vez en la figura de una persona pretendemos distinguir toda una institución como son las Abuelas de Plaza de Mayo. Y además en una actitud que quizá deberemos revisar, ésta es la primera vez que se confiere un doctorado honoris causa de la UNS a una mujer, circunstancia que debemos celebrar y alentar a que se repita”.
Acto seguido, enumeró algunos de los puntos de acción de la casa de estudios en torno a la defensa de los derechos humanos y la búsqueda de justicia, como la presentación de la institución como querellante en la causa por el asesinato del estudiante de ingeniería David “Watu” Cilleruelo o la disposición del edificio universitario de Avenida Colón 80 para la realización de los juicios contra represores de la última dictadura cívico militar.
“Como parte de este proceso surge este reconocimiento que hoy entregamos por la lucha de décadas por el derecho a la identidad de cientos de niños ilegalmente apropiados durante la última dictadura y a la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia como reivindicaciones inclaudicables. La magnitud de los actos que combaten, sin perder nunca la dulzura que caracteriza a todas las abuelas, es directamente proporcional a la grandeza de su tarea, sostenida a lo largo de los años con el amor como único motor”, añadió.
“Contarla entre nosotros es un verdadero honor, señora Estela Barnes de Carlotto, y en su nombre a todas las Abuelas de Plaza de Mayo, las abuelas de todos, de los que están y de los que toda la sociedad clamamos por recuperar: bienvenidas a la comunidad de la UNS. Con este abrazo le expreso la admiración de un rector y de una universidad y también la de un abuelo. Muchas gracias por la lucha”, concluyó.

Cada restitución, un milagro
“Estoy impregnada de emoción. Desde que entré, antes en la calle, ahora, de ustedes, de la presencia, del cariño y el aliento para las Abuelas de Plaza de Mayo. Es un honor enorme recibir esta distinción. Tengo algunas otras, como se enunció. Pero cada una tiene un valor y un mérito enorme. Y este honor me obliga cariñosamente a seguir con más fuerzas en la lucha por la Verdad, la Memoria y la Justicia”, dijo al tomar la palabra la homenajeada, Estela Barnes de Carlotto.
“Este cariño es un alimento para el alma. Me voy más joven, tengo ganas de seguir haciendo cosas, porque sé que nos rodea el afecto y la comprensión de todos ustedes. Recibir distinciones es para las Abuelas un mimo, una caricia, que nos hace bien, porque ya tenemos muchos años, de edad y lucha. Treinta y cuatro años de caminar, primero en la Plaza y luego en el mundo”, añadió.
“Al comienzo fue un soledad. Con miedos, desconocimiento, golpeando puertas que no se abrían, preguntando sin respuestas. Enterrar una hija es todo lo contrario a la ley de la vida. Es lo más injusto que puede pasarle a una mujer, a una madre. Cuando asesinaron a Laura tuve el privilegio, entre comillas, de que nos entregaran el cuerpo el mismo día en que la habían matado. Pareciera que los depredadores pensaban que con eso cerraban la boca de una mujer. Muy por el contrario: enterrar a Laura fue prometerle a ella seguir luchando mientras tenga vida. Por la verdad y la justicia por sus treinta mil compañeros”, narró.
Durante su alocución, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo reclamó “que no vuelva a repetirse una historia tan terrible. Pensemos que la dictadura secuestró treinta mil personas de todas las edades, condiciones sociales, religiosas y culturales, sin distinción. Y no hay que olvidarlos, porque los que dieron la vida son los que construyeron realmente esta democracia que hoy tenemos”.
“A veces aquellos que todavía pretenden dar vuelta la hoja como si nada,o que dicen ‘miren para adelante que lo de atrás ya pasó’, no conocen el amor de una madre. Una madre no olvida nunca a un hijo. Y mientras nació ese hijo va a ser la mamá para siempre. Por eso, cuando pretendieron asesinarnos, las balas servidas que estaban en mi casa eran las mismas balas que tenía Laura en su cráneo. Y dije ‘son los mismos’. Y el periodista me preguntó si tenía miedo. No, lo peor ya me lo hicieron. Voy a seguir luchando más que nunca. O sea que cuanto más contrariedades tenemos las Abuelas de Plaza de Mayo, más desafiamos a esos que quieren que no busquemos más”, confesó.
“Encontrar a cada nieto es un milagro. Es la reparación tanto para esa persona como para la sociedad en su conjunto. Ese milagro de ver delante nuestro a quien se soñó encontrar sin conocerlo, a quien se ama sin conocerlo, y devolverle sus derechos y su identidad, aquello que le quitó la dictadura”, subrayó.
“Y ese centenar de nietos que hemos encontrado está junto a nosotros. Son los que nos ayudan a seguir, nos alientan, nos alegran, nos llenan la vida. Porque las Abuelas somos personas con ganas de hacer pero con la sonrisa y la oportunidad del brindis siempre a mano, porque es hacer regresar a la vida, hacer volver a nacer a alguien que la dictadura quiso hacer apagar para siempre. Pero no pudieron, porque la sangre no se cambia. Y llevan la sangre de papá y mamá”, dijo.
“Son los nietos que hoy ocupan algunos lugares de poder político y que seguro que van a hacer cumplimiento de muchos de los sueños que tuvieron sus padres. ‘Justicia social’ esas eran las palabras que más escuchábamos de nuestros hijos. Y aprendimos de ellos. Y salimos y estamos y estaremos siempre. Aquellas Abuelas que encontraron a sus nietos siguen viniendo para encontrar a los que faltan. Y las que no están porque ya se nos fueron saben que nosotros seguiremos buscando a sus nietos y desde algún lugar lo estarán viendo. Es una tarea que no tiene fin, como no tiene fin el amor”, reflexionó.

Una génesis polémica
El proyecto de resolución por el cual se proponía conferir el doctorado honoris causa a Estela Barnes de Carlotto en su carácter de presidenta de la Asociación de Abuelas de Plaza de Mayo fue aprobado por el Consejo Superior Universitario (CSU) a mediados de este año.
Incluía una decena de considerandos que enumeraban los aspectos salientes del trabajo de la entidad, ampliamente reconocidos en todo el mundo (ver EcoDias 370).
Sin embargo, la génesis del proyecto albergó una polémica: fue presentado al cuerpo resolutivo de la casa de altos estudios por la decana del Departamento de Matemáticas Liliana Castro.
La de Castro fue una de las manos que se alzó para apoyar la cuestionada reválida para un cargo docente que el CSU aprobó también durante 2011 para Gloria Girotti, imputada por graves delitos de lesa humanidad ocurridos durante la dictadura, cuando era secretaria del ex juez federal Guillermo Federico Madueño.
En la sesión en que se decidió la continuidad de Girotti dentro del plantel docente de la UNS, Castro incluso amenazó con expulsar del recinto a periodistas que pretendían conocer su nombre o tomarle fotografías.
Justamente los apellidos de Girotti y de Hugo Sierra fueron los que se mencionaron en tono de denuncia y reclamo desde el público en medio de los pedidos a las autoridades de la UNS, de algunas intervenciones, de verdaderamente tener una conducta coherente y hacer realidad el apego a la búsqueda de justicia y memoria que  profesan en actos como éstos. El rector Crapiste seguramente habrá tomado nota de la solicitud.

Autor: Redacción EcoDias