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Categoría: Salud

En la Asociación Médica de Bahía Blanca se reanudó el ciclo de charlas sobre problemáticas y enfermedades con el objetivo de informar para facilitar la cotidianeidad de los pacientes. Esta vez fue el turno del Mal de Parkinson.

A veces ocurre que se recuerdan ciertas cuestiones cuando se llega a una fecha conmemorativa. Pero cuando se trata de la salud de las personas, lo mejor es mantener vigentes los temas por encima de las efemérides.
Por eso, si bien hay que remontarse en el calendario sanitario al 11 de abril en su conmemoración del Día Mundial de la Enfermedad del Parkinson, semanas atrás desde la Asociación Médica de Bahía Blanca se brindó -en el retorno de su ciclo de charlas y disertaciones- un espacio al Mal de Parkinson, una enfermedad crónica que los afectados llevan consigo para toda la vida.
Sobre los factores, informaciones, modalidades, actividades y comportamientos que pueden lograr controlar al Parkinson y llevar una vida lo más normal posible, disertaron los especialistas Juan José Rayer y Gustavo Sgrilli.

El Parkinson
En diálogo con EcoDias Gustavo Sgrilli, médico neurólogo (mat. prov. 1889), amplió conceptos sobre el Parkinson: “Es una patología de carácter degenerativo en el cerebro. De carácter degenerativo porque es crónica, evoluciona con el tiempo. Es una patología en la que se va perdiendo un neurotransmisor que se llama dopamina, que es uno de los tantos neurotransmisores encargados de lo que son los movimientos del cuerpo. Entonces, se pierden esas células, disminuye la producción de dopamina a nivel celular y como es uno de los neurotransmisores más importantes del movimiento, empiezan a aparecer síntomas o problemas en las personas de trastornos motores”.
También, señala el doctor, hay otros trastornos que produce el Parkinson como son los del ánimo. Dados todos esos trastornos se aborda al paciente desde diferentes puntos: “Para hacer el diagnóstico el paciente va a relatar muchos síntomas. El más común y el que conoce todo el mundo es el temblor, cuando al paciente le empieza a temblar una mano o la mandíbula, por ejemplo. Generalmente, se manifiesta de un lado del cuerpo, empieza en forma unilateral, con el transcurso de los años se hace en forma bilateral y el temblor es el síntoma más frecuente. Pero no es el único, ya que empiezan a aparecer otro tipo de síntomas como la disminución de movilidad, es una persona que empieza a caminar más lento, arrastra los pies, se empieza a encorvar, a poner rígida”.
Si bien hay casos excepcionales, la enfermedad tiene una frecuencia de aparición después de los 60 o 70 años de edad. A esas edades una persona comienza a caminar más lento, aunque esto es bien diferente cuando se tiene Parkinson.

Factores genéticos y ambientales
Consultado por las causas del Parkinson, Sgrilli manifestó que no las hay que sean determinantes de la enfermedad aunque pueden existir factores genéticos y factores ambientales. Acerca de los primeros, hay una posibilidad del 10 por ciento, y respecto a los ambientales “ninguno se puede probar excepto muy pocos como los asociados al uso de pesticidas, metales pesados o algunas drogas. Pero uno no tiene certeza de lo que son los factores ambientales”.
Lo que sí está claro es que se trata de una enfermedad asociada a la edad. Al ser las personas más longevas y habiendo hoy una expectativa de vida mayor, el Parkinson se va haciendo más frecuente: “Es más, se cree que para el 2030 se va a duplicar la enfermedad. Parte por los factores ambientales de una sociedad industrializada, más el factor de una sociedad que está viviendo muchísimos más años. Pero relacionar lo que es un factor ambiental con la enfermedad es muy difícil, excepto algunas medicaciones específicas o pesticidas específicos que sabemos que la producen. Cuando hablamos de factores ambientales se han visto factores que favorecen la enfermedad y factores que no son favorecedores”.
En varias enfermedades suele hablarse del estrés como una causa, no es este el caso aunque sí podría empeorar el estado de un paciente: “Lo único que hace es aumentar en un paciente los síntomas que ya tiene, pero no es que el estrés produzca la enfermedad”.

Cambios y tratamientos
El Parkinson no es una enfermedad difícil de diagnosticar. Ver a un paciente, revisarlo, conocerlo y notar sus síntomas puede llevar a diagnosticar el mal. A partir de ahí deben llevarse a cabo algunas medidas para desarrollar una vida armónica pero con limitaciones: “La enfermedad de Parkinson no mata, el paciente puede vivir toda su vida, sabiendo cuáles son las limitaciones que le va a producir la enfermedad”.
En la etapa del tratamiento, explica Sgrilli, el abordaje se hace desde distintos puntos: “Desde lo farmacológico para disminuir los síntomas de temblor, de rigidez, mejorar su caminata, mejorar su movilidad en la cama, más un tratamiento de rehabilitación. Esto es rehabilitación física, motora, como para cambiar la postura, porque otro de los síntomas es que tienen inestabilidad. Al caminar más despacio, encorvarse y ponerse rígido, cambia su punto de gravedad y puede producir caídas. Todo eso asociado a golpes y fracturas, entonces lo que hacemos es derivarlo a un kinesiólogo, a una rehabilitación para que le enseñen nuevas técnicas de caminata”.
Otro factor fundamental es la terapia psicológica ya que se trata de pacientes lúcidos que tendrán una enfermedad de por vida: “Son pacientes más bien deprimidos que eufóricos, entonces tenemos que hacer apoyo sobre la parte psicológica. Se necesita también apoyo en fonoaudiología por los trastornos de la voz que produce la enfermedad, ya que hay rigidez de las cuerdas vocales lo que hace que el paciente empiece a hablar más bajito. Hay trastornos en la escritura por la rigidez que produce en los músculos, empieza a hacer que el paciente escriba con letra mucho más chiquita, entonces se le dan técnicas para que pueda seguir desarrollando su escritura”.
La enfermedad es benévola, señala Sgrilli, con un buen tratamiento el paciente mejora. Obviamente, existen limitaciones que se van acrecentando pero no siempre son propias del Parkinson sino de la edad de la persona: “La enfermedad genera limitaciones pero con los tratamientos y apoyos que mencionábamos antes, uno logra mantener al paciente lo más estable posible y que el paciente desarrolle las actividades para la edad que tiene”.

Presencia familiar
Cambios en la expresividad de la cara, temblores, caminar lento, son algunas de las consecuencias mencionadas. Incluso, si el Parkinson avanza y la persona es muy mayor, quizás llegue a depender de otras personas para actividades básicas. Sin embargo, hay aspectos muy importantes y que benefician al paciente: el apoyo familiar. “Si a uno le diagnostican una enfermedad que va a tener durante toda la vida y por la cual va a tener que hacer un tratamiento durante toda su vida, necesita sí o sí el apoyo de la familia, de los amigos porque no puede estar solo en esto. Se va a sentir anímicamente mal. Un paciente que no recibe apoyo de su familia en lo anímico, en la dieta, en estimular la actividad física y llevarlo a grupos de autoayuda, va a ser un paciente que no puede mantener solo la enfermedad. Necesita el apoyo familiar sobre todo por el factor anímico”.

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2010-06-12 00:00:00
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