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La democracia y la desocupación
Categoría: Opinión

Es evidente que la paulatina aparición de los sistemas computarizados alteró el paisaje empresarial. No puede excluirse de este razonamiento que este camino empujó también el sentido y la velocidad de la concentración económica. Si bien en su producción la robótica no sea tan costosa, lo es la investigación “de punta” que requiere. Exige la disponibilidad de sumas importantes que deben ser destinadas a ese fin. Esta posibilidad no está al alcance de la mediana y pequeña empresa, ni tampoco de las grandes que no pertenecen a los conglomerados internacionales, salvo excepciones. Aunque éstas, en muchos casos, puedan recurrir a la robótica para su producción, disponen de la investigación hecha por otros, utilizada con inteligencia para ser adaptada a sus usos. Sin embargo, a pesar de esos altos costos de producción, los productos de la informática son cada vez más accesibles, y esto también puede permitir una utilización inteligente de la informática en pequeñas unidades productivas.
La investigación de la tecnología “de punta” va quedando, cada vez más, en manos de las grandes multinacionales. En los países del primer mundo se puede advertir que las universidades de primera línea también van siendo desplazadas en este terreno, porque no disponen del financiamiento necesario para tales emprendimientos, o bien trabajan financiadas por las empresas. Es ya, en forma mayoritaria, la empresa multinacional el ámbito en el que se da el avance de la investigación en este campo o desde donde se demanda qué investigar. El hecho de que la investigación tecnológica quede, en forma mayoritaria, reservada a la empresa privada tiene como consecuencia que la investigación apuntará sus objetivos hacia la obtención del mayor rédito posible. No se investigará lo que pueda ser mejor para el hombre, sino aquello que redunde en un mayor beneficio para la empresa.
El otro problema está relacionado con las consecuencias que produce la sustitución de la mano de obra por el robot. El aumento de la desocupación está ligado estrechamente a este fenómeno, aunque se pretenda desmentirlo con argumentos circunstanciales. Se olvidan que en un mercado globalizado la expulsión de mano de obra puede trasladarse a los mercados periféricos como consecuencia del mismo efecto. Esto significa que la utilización de tecnología en un país central consigue una baja de costos que se hará sentir en el mercado internacional, invadiendo los mercados nacionales de los países menos tecnologizados. Por lo cual conseguirán un aumento de la producción que recaerá sobre el costo de hacer cerrar la industria local, en los países periféricos.
El empleo en el país central es la contracara de la desocupación en el país periférico. Para dar un ejemplo de la sustitución de mano de obra por tecnología mencionada, podemos leer estas cifras comparativas que hablan en ese sentido: en los Estados Unidos, en la década del sesenta, cada millón de dólares de inversión industrial generaba entre cuarenta y cincuenta puestos de trabajo; la misma inversión en 1994 produjo la creación de sólo un cuarto de puesto de trabajo. Es decir que se requería cuatro millones para generar un puesto de trabajo. En 35 años el sistema exige una inversión 200 veces mayor para demandar la misma cantidad de trabajadores. Estas cifras van en aumento. En el caso de Argentina, en la industria pesada se puede observar que en 1990 producir una tonelada de acero requería 14,8 hs/hombre, cinco años después se necesitaba sólo 9 hs/hombre, se había reducido el 40% de trabajo humano, es decir, menos puestos de trabajo.

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2007-10-20 00:00:00
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