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Piñeyro y su Rati Horror Show
El cineasta Enrique Piñeyro estuvo en Bahía Blanca presentando su documental El Rati Horror Show, que narra la historia de un hombre injustamente perseguido y baleado por la policía, y a la vez injustamente condenado por la Justicia.
Categoría: Interés general

El
cineasta Enrique Piñeyro estuvo en Bahía Blanca presentando su documental El
Rati Horror Show, que narra la historia de un hombre injustamente perseguido y
baleado por la policía, y a la vez injustamente condenado por la Justicia.

The Rocky Horror
Picture Show es una película de mediados de los 70 cuyo afiche presentaba el
título del filme con letras que chorreaban sangre. El conocido cineasta
argentino, Enrique Piñeyro, se valió de esa idea y agregó un juego de palabras
para finalmente llamar a su último documental El Rati Horror Show.
Así lo explicó el propio Piñeyro en su visita a la ciudad para presentar la
película, la cual fue exhibida en el auditorium de la Asociación Médica de
Bahía Blanca (AMBB) en el marco del ciclo de cine Medicina y Justicia,
organizado por la entidad.
El documental narra la historia de Fernando Carrera quien fuera condenado
injustamente, de manera deliberada, a treinta años de cárcel a través de la
manipulación de una causa judicial.
La película muestra todos los delitos que se cometieron en el ámbito policial y
judicial y que llevaron a Carrera tras las rejas en el penal de Marcos Paz.
El hecho en sí fue muy conocido por los noticieros y ocurrió en 2005 cuando Carrera
transitaba en su auto y fue confundido por personal de la Comisaría 34 de
Capital Federal que estaba buscando a dos ladrones. Sin ton ni son, los
policías dispararon a Carrera, e incluso un auto de civil con policías en su
interior hizo lo propio, lo cual provocó que Carrera escapara. El auto de
Carrera recibió 19 impactos, uno de los cuales dio en el conductor dejándolo
inconsciente. Posteriormente, el vehículo siguió la marcha y terminó con la
vida de tres transeúntes. Cuando el auto de Carrera se detuvo, fue nuevamente
baleado por la policía. Carrera salvó su vida pero fue condenado por atropellar
a los peatones.
Más allá de que el título de la película hace mención al “Rati”, nombre
con el cual en la jerga se llama a los policías, el filme muestra tanto las
responsabilidades y delitos policiales así como también los judiciales en el
sentido de cómo se armó la causa para que finalmente Carrera fuera hallado
culpable, a pesar de que no existían pruebas para hacerlo sino todo lo
contrario.
Por otra parte, también hace hincapié en el papel de los medios de
comunicación, sobre todo los televisivos, los cuales repitieron hasta el
hartazgo la versión policial y judicial agregándole los ya acostumbrados
adjetivos que convirtieron a Carrera, para el público, en una especie de
asesino serial. Los mismos medios que ahora, con la película en la calle,
hablan de una supuesta causa armada contra Carrera pero no deslizan ningún tipo
de autocrítica.
En el documental se pueden ver claramente la alteración de las evidencias, la
corrupción policial y judicial, las complicidades, y hasta el hecho de no tener
en cuenta la palabra de un testigo clave que cuenta el suceso tal y como
ocurrió y que podría haber cambiado el destino de Carrera.
La película causó un gran impacto en todos aquellos que se acercaron al
auditorium de la AMBB y despertó el debate con el propio Piñeyro luego de la
exhibición. A pesar de que el filme demuestra cómo se fraguó la causa, ésta
continúa en la Corte: “Sí, sigue en la Corte y seguirá… no sé… años.
Aparentemente, Zaffaroni votó para que se haga de vuelta el juicio, Lorenzetti
estaría a favor, Argibay no quiere saber nada con el artículo 280 que es un
artículo que permite a la Corte rechazar in limine cualquier causa sin dar
motivos, simplemente alegando que no constituye suficiente ofensa federal y que
entonces no se quieren transformar en un tribunal de tercera instancia. Lo cual
en un punto parece comprensible, pero en otro punto no, si las cosas llegaron
hasta ahí por algo es. Así que está todo como era entonces y si se apela a la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos tenemos para cuatro años más.
(Carrera) lleva siete años preso, más cuatro once, a los quince puede salir por
buena conducta”.
Una de las preguntas del público fue si Piñeyro no siente miedo al tratar este
tipo de problemáticas que al igual que otras que refieren sus películas, se
meten con esferas del poder: “No, no tengo miedo porque he descubierto que el
miedo en realidad es un mecanismo que ellos cuentan con que uno tenga, entonces
actúan desde ahí. Pero el miedo en realidad es como andar pisándole la sábana a
un fantasma, porque después uno se da cuenta que no hay nada”.

Monstruos y héroes en un minuto
En el debate también hubo lugar para hablar del papel del periodismo ya
que, decíamos, el filme dedica un párrafo a cómo se trató el caso en los medios
de comunicación. Piñeyro señaló que la mayoría de los periodistas que vieron la
película se fueron bastante compungidos con lo exhibido.
Piñeyro criticó la manera de trabajar de los periodistas que en algún caso
hasta hablaban de que los delincuentes atropellaban gente a propósito para
crear una maniobra distractiva en la policía: “Yo todavía no me escapé de la
policía nunca, pero si me tengo que escapar algún día, lo último que hago es
andar atropellando gente porque es como pegarle a un ternero, te rompe el motor,
o sea no tiene lógica”. Piñeyro agregó que ese tipo de periodismo no sólo
repite la versión policial sino que “le agregan flores y colores”.
Respecto a ello destacó: “Y ya que estamos con la Ley de Medios, podríamos
haber sugerido que debería estar prohibido musicalizar los noticieros por
ejemplo, que es donde empiezan a editorializar. Debería estar prohibido usar
adjetivos: ‘Este amoral que jugó con la vida de la gente’. Ser fáctico, no
adjetivar. Esas cosas podrían estar en una ley que mejoraría la comunicación”.
Estas maneras que utiliza cierto sector de la prensa “en definitiva sirven de
plataforma amarillista para generar o destruir monstruos o héroes en un minuto,
dar vuelta toda la historia…”. Por caso en Bahía Blanca las noticias policiales
ocupan buena parte de las noticias diarias, destacándose aquellas que tienen
como protagonistas a “perejiles”. Esta práctica tiene que ver con la
reproducción ideológica de un modelo sustentado en la propiedad privada y en la
facilidad que tienen algunos periodistas para replicar acríticamente partes de
prensa policiales, evitando realizar tareas vinculadas a la investigación desde
el esfuerzo propio.
También hubo tiempo para explayarse sobre la complicidad judicial: “Acá las
cosas se manejan políticamente, acá hay todo un intrincado, entramado, de
favores, deudas, cosas, y sobre todo una corporación muy cerrada judicial y
policial”.

Críticas, de las otras…
El filme también tuvo sus críticas, por ejemplo de una jueza tucumana que
se refirió a Piñeyro como una máquina de hablar “y que había que conocer la causa, que así era fácil
porque yo hablaba como abogado y no lo era”.

El cineasta planteó:
“No soy abogado, tampoco necesito serlo, soy un consumidor de leyes porque soy
un ciudadano y esas leyes se aplican sobre mí, o sea que tengo arte y parte en
la discusión de cómo se van a aplicar sobre mí. No es que sólo puedo ser
abogado para hablar de cómo se aplican las leyes”.
El Rati Horror Show merece ser vista no solamente porque prueba la inocencia de
Carrera sino también porque desnuda el mundo policial y parte del escenario
judicial que afectan al país: “Cuando me traen una primera aproximación al
tema, me traen un guión que se llama Inocente y era todas entrevistas de gente
diciendo que Carrera era inocente. Me pareció que había que darle una vuelta,
para mí los títulos de las películas tienen que generar una pregunta
básicamente más que una respuesta”.

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2012-01-08 20:40:00
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