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En pos de una economía con rostro humano
Categoría: Interés general

El martes pasado Bernardo Kliksberg fue distinguido con el título “Doctor Honoris Causa” por la Universidad Nacional del Sur tras disertar en la segunda Jornada de Responsabilidad Social.
Kliksberg es autor de 47 libros, el último realizado en conjunto con el premio Nóbel de Economía Amartya Sen. Se lo considera el creador de la “gerencia social”, disciplina que se ha difundido en todo el continente aplicándose extensamente en la lucha contra la pobreza. Además, es reconocido como uno de los líderes en la renovación del pensamiento sobre la reforma del Estado, la lucha contra la pobreza, la ética en la Economía y la formación de altos funcionarios públicos.

“La gente quiere un modelo distinto”
En conferencia de prensa, el homenajeado aseguró que en América Latina la prioridad número uno es la pobreza, “desde términos éticos porque no podemos ser insensibles y en términos de cualquier proyecto de desarrollo económico de crecimiento sostenido”. Advirtió que sociedades con un 40% de su población por debajo de la línea de la pobreza, son sociedades “explosivas” y “muy tensas”, y en el caso de América Latina destacó el importante segmento de pobreza extrema, de alrededor del 15% del mencionado 40%, “por eso es imprescindible que las sociedades desplieguen todas sus posibilidades”. Esta desigualdad, genera lo que Kliksberg denomina en varios de sus libros como “el accidente de nacimiento”.
“En América Latina y en Argentina, si un niño nace en una villa miseria, una favela, en un pueblo joven del Perú o en Chiapas en una población indígena, va a nacer con altas probabilidades de sufrir de desnutrición. Con una familia en el borde de la desarticulación. Con una salud precaria. Con muy pocas posibilidades de terminar la primaria y muchísimas menos de terminar la secundaria”, detalló.
En cuanto a las causas, enumeró que ese chico “tiene que trabajar desde chiquito, su salud no le da, no tiene una familia que lo acompañe, todos los factores que son causa de éxito escolar van a ser causas de deserción escolar. Y como no va a tener un título de secundaria, el mercado de trabajo formal no tiene ningún lugar posible, porque las empresas con toda razón exigen un título de secundaria para empleos no calificados, entonces va a quedar fuera de la economía formal, va a pasar a la economía en negro -si tiene suerte- va a ser un temporero entrando y saliendo de trabajos marginales”.
Según donde se nace, “está muy marcada la coordenada” y ante la falta de movilidad social, el funcionamiento de las desigualdades desde el origen continúa a las personas en muchos casos independientemente de hechos concretos como que en Latinoamérica la escuela pública tenga una importancia muy significativa que remata en la universidad pública desde 1918. “La escuela está abierta pero a los niños de los sectores públicos no les basta (…) porque son filtrados a través de todo este proceso”.
La gerencia social es el intento de articular todas las fuerzas de la sociedad frente a la pobreza y hacerlo con “gerencia de la más alta calidad”.
“La idea central es cómo articular la política pública, que en una sociedad democrática debe ser el principal responsable de asegurar a los ciudadanos los derechos a comer, a la salud, a la educación, al trabajo, con la responsabilidad social de la empresa privada, con la sociedad civil, con la economía social y con las universidades a través de instrumentos organizacionales”, describió Kliksberg.
Asimismo, está totalmente ligado al proceso de democratización que hay en América Latina porque “la gente se está articulando y está participando crecientemente (…) exigiendo cuentas claras, transparencia, políticas públicas de calidad, etcétera”. Quizás el indicador más decisivo -mencionó- es que desde 1993 al 2007, 12 presidentes fueron destituidos antes de finalizar su mandato por vías democráticas.

Responsabilidad social empresarial
Ante la crudeza de los indicadores del subcontinente propuso su “humilde modelo” al que calificó como “una economía con rostro humano”.
Un modelo que vincula la ética con la economía. Quiere decir que donde realmente lo primero es la gente, las inversiones en educación y salud “son el motor central al mismo tiempo que potencian la población y permiten competitividad y, en términos de los mercados internacionales, son un factor de equidad pura”. Ayudan a cambiar la situación del “accidente de nacimiento”.
Aquí el nuevo doctor Honoris Causa afirmó que el camino será diferente en cada país “porque la historia es muy distinta: una cosa es la de Bolivia con 500 años de exclusión del 60% de la población y otra es la de Argentina o la del Brasil con la segunda desigualdad de todo el planeta tierra”. Pero lo común a todos los proyectos es que salud y educación están siendo priorizadas.
“Hay receptividad en el sector privado también. En las políticas públicas o hay una economía con rostro humano o no va a haber legitimidad, porque la presión social va en esa dirección”, adelantó y manifestó que la empresa privada empieza a ver en América Latina “un despertar en términos de la idea de responsabilidad social empresarial”.
En el mundo desarrollado esto va más allá de las personas, está sucediendo en las entrañas de la sociedad. “Hay un potente movimiento de la sociedad civil, de los consumidores y después del fraude mayor de todo el sistema capitalista, el de Enron, con los pequeños accionistas exigiendo que las empresas sean éticas y a las que lo hacen les va mucho mejor que las que no”.
Aquellas empresas irresponsables tienen una sanción de la sociedad que se materializa como en el caso de una multinacional la semana pasada, con sanciones judiciales, enormes pleitos de millones de personas en los tribunales contra los laboratorios que trajeron productos que perjudicaban la salud o contra empresas que explotan despiadadamente mano de obra que impide la sindicalización.

Democratizar la sociedad
Kliksberg sostuvo que cuanto más se democraticen nuestras sociedades va a haber más desarrollo en esa dirección, no sólo se va a tomar conciencia de que el político tiene que ser absolutamente ético sino que el empresario tiene que serlo también y no sólo no incitando a la corrupción sino respetando al menos los siguientes puntos.
En primer término, buen trato al personal dentro de la empresa. Segundo, juego limpio con el consumidor -productos de buena calidad, saludables, y precios razonables. En tercer lugar, ser proactivos en relación al medio ambiente; y algo absolutamente fundamental: que la empresa privada colabore activamente con las políticas públicas frente al problema de la pobreza y la equidad, a los grandes problemas colectivos. “Colabore no sólo quiere decir que haga donaciones, a eso lo llamo filantropía empresarial -que es muy útil- sino que hablamos de mucho más. De alianzas estratégicas para crear empleo para los jóvenes excluidos, para llevar computadoras a las escuelas rurales, montones de cosas que aportando la tecnología la empresa privada a grandes programas de la política pública se pueden hacer”, resaltó.

Y finalmente explicó que la mayor parte de las empresas latinoamericanas están es su etapa “narcisista” pensando que la empresa sólo existe para provecho propio y que en el mundo desarrollado la presión va en la etapa de la responsabilidad social empresarial que es “repensar el rol de la empresa en la sociedad”, reconociendo la legitimidad de obtener beneficios pero “ayudando a construir un país mejor y más sostenible”, para ser también favorecida con esto, por ende: “Todos ganan con la responsabilidad empresarial”.

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2008-07-11 00:00:00
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