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De maltratos y chistes bobos entre iguales
Categoría: Interés general

Un grupo de profesionales de la ciudad realizó un trabajo a nivel regional el cual obtuvo un destacado reconocimiento aunque el objetivo real es seguir trabajando con la comunidad escolar para encontrar soluciones a esta problemática.

Por ser gordo, por ser flaco, por ser petiso, por ser muy alto o por tener algo diferente a lo que se considera “normal”. Son todos generalmente factores que llevan a las cargadas, a los chistes entre compañeros de escuela. Pero el chiste se vuelve hiriente, agresivo y problemático sobre todo cuando esa acción comienza a hacerse cotidiana y tanto el agresor como el agredido empiezan a acostumbrarse a esa situación que se transforma en una situación normal dentro del ámbito escolar.
Esto es lo que se conoce como bullying (torear, del ingles bull: toro) que también comprende acciones como golpes, empujones, insultos, ridiculización, rechazos o aislamientos con consecuencias graves como daños físicos o psicológicos o de exclusión social.
El bullying es un problema que actualmente está preocupando en todo el mundo ya que son las primeras muestras de la violencia de la sociedad y la preocupación, justamente, comenzó sobre todo a niveles de sociedades de pediatría, sociología y psicología social.
La pediatra Adelfa Cohen Guinsburg comenta que es en el nivel escolar donde comienza la violencia entre iguales: “con el acoso con la cargada a los compañeros. Violencia que después empezó a manifestarse de forma más llamativa y salió a los medios cuando alguien estalló porque fue un agredido durante muchos años y de pronto tomó un arma y atacó a sus compañeros. La idea es no llegar a eso”.

Agresor, víctima y testigo
Cohen Guinsburg integra junto a su colega Maria Cristina Liberti el Comité de Adolescencia de la Sociedad Argentina de Pediatría. Ambas junto a un grupo de doce personas más, entre las que se encuentran asistentes sociales, psicólogas y psicopedagogas; realizaron un trabajo investigativo sobre el bullying en escuelas de Bahía Blanca, Puan y Benito Juárez: “Dijimos de hacer un diagnóstico de situación en la ciudad y en la zona para ver que está pasando y de ahí en más poder encarar esto con los docentes y demás profesionales. No se busca el origen del problema y hay que observarlo de manera tal que toda la comunidad educativa esté involucrada. Estamos todos involucrados pero a nivel escolar, el trabajo lo dice, los chicos que hostigan, los chicos hostigados y todos aquellos que están observando y que están siendo participes entonces hay que trabajar en todo eso”.
El diagnóstico se realizó mediante encuestas a adolescentes basadas en las de otros trabajos del psicólogo español José Aviles Martínez quien las brindó sin inconvenientes y que incluso aprobó algunas modificaciones para que este grupo de profesionales las realice a los estudiantes: “La idea era saber que pasaba, cual era la incidencia del tema en Bahía Blanca, Puan y Benito Juárez, la diferencia según el género, en sus edades, que forma de manifestación tenía la agresión entre los chicos, como se manifestaban ellos ya que algunos son víctimas otros agresores y que pasaba con los testigos. Y también agregamos el tema de que ahora se agreden por Internet, el cyberbullying”.

Resultados
Se tomaron 14 escuelas de las tres localidades entre las que había públicas y privadas para que el espectro sea amplio en donde se realizaron encuestas anónimas a 616 chicos de entre doce y dieciocho años: “Tanto en escuelas públicas como privadas como escuelas de pueblo se obtuvieron datos muy similares y más aún muy similares a los datos de Aviles Martínez”. Esto arrojaría que este tipo de violencia no tendría conexión aparente con diferencias socioculturales.
El trabajo que obtuvo el premio del IV Congreso Argentino de Pediatría Ambulatoria refleja que tanto agresores, víctimas y testigos son participantes que terminan sufriendo esta situación.
Para hablar de números, la dra. Liberti señaló que: “El 20% del alumnado está involucrado en situación de intimidación. El 9,2% serían las víctimas y el porcentaje de agresores es de 8,8. Pero hay un 2% que está como agresor victimizado, ocupa los dos roles, por lo tanto serpia un 11,2 de víctimas y un 10,8 de agresor”.
Según género y edad, los picos más altos en mujeres se dan entre chicas de doce años mientras que en los varones se da entre los catorce años.
Las formas de maltrato que aducen los chicos en el relevamiento son en un 70% del tipo verbales como insultar y poner apodos; 50% reírse de alguien y ridiculizarlo y un 20% lo ocupan el rechazo, el asilamiento, el daño físico, el chantaje y la amenaza: “Otra cosa que teníamos que ver era el tema de las percepciones de unos a otros de los integrantes de la problemática. El agresor se justifica diciendo que lo provocaron. Pero entre las victimas solo un 6 % dice haber provocado al agresor. También se destaca y un poco duele que estas víctimas aduzcan que se los agrede porque ellas mismas son diferentes. Entonces empiezan a bajar su autoestima y piensan que se merecen lo que les está pasando”.
Otro dato que llama la atención es la percepción distinta de la agresión sistemática que es justamente lo que se conoce como Bullying: “Lo que confiesan los alumnos arrojó que el agresor y el victimizado lo reconocen en un 86,7% en cambio los espectadores lo reconocen en un 27,5. Es como los adultos cuando dicen “esto siempre ocurrió, no es para tanto”, también se utiliza el “se lo buscó””.
“Hay puntos positivos por ejemplo hay un 45% que reconoce que interviene para cortar la agresión. Hay una zona oscura que es un 29% que no se mete porque considera que no es problema suyo, ahí entramos en el “no te metas”.Hay otro sector que afirma que nadie interviene, es como que reclama que los adultos hagan algo porque no se mete pero lo lamenta. De alguna manera es esperanzador porque ven que la situación no es normal y creen que hay que intervenir de alguna manera para solucionarlo”.

Reflejo de la sociedad
Por último la dra Cohen Guinsburg señaló que en el tema de bullying se traslada la problemática de los hogares y de la sociedad al ámbito escolar: “Entonces el chico lleva toda esa problemática a la escuela y ahí es donde surge la muestra de lo que es la sociedad. Florece donde más fácil se ve, comparten mucho tiempo, tienen oportunidades de manifestarse más y de interactuar entre ellos. El desprecio por el otro está inserto en la sociedad y ahí lo ves porque los chicos se expresan más fácilmente”.

Situación normal
Uno de los peligros, es el hecho de que la víctima se acostumbre a la agresión así como también que el agresor se acostumbre a agredir y los testigos, en algunos casos, a no intervenir: “se convierte en una situación normalizadora, pasa a ser algo habitual para ellos y tanto el agresor como el agredido lo consideran como que así debe ser porque está justificado”.
El tema está en encontrar la razón de porque esto sucede. Y una de las patas está en escuchar al adolescente y esa también es tarea de adultos: “Esto se produce dentro del aula y sin la mirada, sin la opinión y por supuesto sin la sanción de los docentes. Por eso digo que es muy difícil este tema pero ha sido muy rico que los chicos puedan expresarse. ¿Por qué motivo no se expresan? ¿Por qué están tan callados? Porque tal vez no se los ha escuchado antes y ya ahora no hablan, lo hablan más con los amigos, poco con la familia y muy poco con los docentes”.

Prevención desde chiquitos
El trabajo fue realizado con adolescentes lo cual no quita que el bullying comience a más temprana edad por eso señalan importante para evitar consecuencias la: “detección precoz y diagnóstico del problema, participación de adultos responsables del ámbito donde ello ocurra, deteniendo cada situación, dando aviso a los padres y desarrollando acciones interdisciplinarios capacitados en el tema. Urgen acciones preventivas a edades más tempranas basadas en el respeto a si mismo y hacia los demás tendientes al desarrollo de conductas saludables psicofísicas y sociales”. Por otra parte, Liberti agrega que la fortaleza del trabajo se resume en que se trata de una herramienta diagnóstica que sirve como instrumento para efectores de educación, salud y los diversos estamentos sociales para generar estrategias de prevención de situaciones de bullying. Y justamente es esa la tarea a desarrollar en el corriente año, involucrar a la comunidad educativa y a la comunidad en general para combatir el problema: “acá lo que sucedió es la naturalización de la violencia y nosotros lo que estamos haciendo es objetivar esa violencia como para poder hacer una intervención. Es necesario hacer concientes a los demás de que esto no es una cosa normal”.

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2008-03-07 23:00:00
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