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Sí, también en Bahía Blanca

Sí, también en Bahía Blanca
Tráfico de fauna

Un loro hablador en la vidriera de un vivero no debería ser considerado
tierno ni gracioso. Tampoco la tortuga, a la que indefectiblemente la
llamarán Manuelita en el jardín de infantes, ni el monito que se trajo el
vecino de su viaje al norte.
Todo esto debería ser entendido como tráfico ilegal de fauna. Es un delito.
No sólo contra ley, sino también contra la naturaleza misma.

El tráfico de especies se refiere al comercio ilegal de especies
silvestres. Junto al tráfico de fauna, existe también el tráfico de cueros
que está directamente relacionado con la matanza de la fauna silvestre y el
de flora, como es el caso de las orquídeas que en nuestro país se
encuentran en el norte.
A la hora de abordar el tráfico de fauna en Bahía Blanca es poca la
información que se encuentra en los ámbitos oficiales. En el plano
institucional es la entidad conservacionista Tellus la única que cuenta con
trabajo de campo relacionado, estudios, estadísticas y denuncias en contra
de esta actividad que basa su rédito económico en algo que nos pertenece a
todos: nuestra fauna autóctona.

Números de la vida traficada
Para dar una idea de lo que significa el tráfico de animales y plantas, y
sus derivados en el mundo, en números, se calcula que genera divisas por
más de 150 millones de dólares. Estos números son estimativos, ya que no se
habla de importación ni exportación por su condición de ilegal; es un
tráfico que no queda registrado en ningún lado. Incluso se lo ha
considerado al tráfico de especies como el segundo generador de dinero
ilegal después de la droga.
Estas cifras son parte de un estudio que realizó Interpol a principios de
este año, en una de las pocas estadísticas mundiales con las que se cuenta.

Las leyes
A nivel nacional y provincial existe legislación del tema, que en la
mayoría de los casos sólo es utilizada en grandes operativos pero no
cotidianamente.
Las leyes de Fauna -Ley 22.421- y de Adhesión a CITES -Ley 22.344-
(Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable 2008), sancionan el
comercio, transporte y tenencia de especies protegidas y sus subproductos,
sin los permisos apropiados. Y de acuerdo a la Resolución 62/86 de la
Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca el comercio legal se centra en
aquellas especies declaradas plaga, introducidas, criadas en cautiverio o
domésticas y aquellas importadas legalmente.
Todas estas regulaciones funcionan en base al principio precautorio,
protegiendo a todas las especies de fauna. Este principio es fundamental
cuando se trata de recursos naturales y conservación de la biodiversidad,
incluyendo la regulación del comercio de fauna silvestre, que puede tomar
un impacto serio e irreversible sobre las poblaciones naturales.

Oferta y ¿demanda?
En Argentina el comercio de animales vivos tiene algunos rubros de mayor
importancia. Por ejemplo, las tortugas terrestres son especies muy
comerciadas como mascotas en el mercado interno, pero también objeto de
exportación. En Bahía Blanca es el comercio de aves el que tiene una gran
relevancia, principalmente aves cantoras u ornamentales y los psitácidos
(loros o papagayos, los guacamayos, las cotorras y los periquitos).
La bióloga Mirna Damiani, presidenta de Tellus, la entidad conservacionista
bahiense dedicada a la defensa del entorno natural, nos informa sobre el
tráfico de especies: “Si hablamos de especies en peligro, cuanto más rara
es una especie, más cotiza y hay países que lamentablemente compran estos
animales, sobre todo los más desarrollados y con más poder adquisitivo.
Compran estas ‘rarezas’ que en países subdesarrollados las venden como
medio de subsistencia, se llevan todas pero no legalmente, por lo que no
dejan divisas para el país”.
En la ciudad y la región, existe el tráfico de animales, se compran y
venden especies de todo tipo, pero la mayoría de estas son aves: “Sabemos
que en los comercios se venden especies protegidas, pero no están expuestos
en los comercios de venta, no están a la vista. Tratamos de identificar
cuántas de las especies que se venden fueron capturadas en la región, y
cuáles provienen de otras provincias, sobre todo del norte del país, donde
es mayor el número de especies que aún sobreviven”.
Según Damiani en los últimos años -a nivel nacional- se comenzó lentamente
a trabajar en el tema, a través de la formación de criaderos para que las
especies que se pueden reproducir en cautiverio, no sufran restricciones.
Pero de todas las especies, muchas especies argentinas han sufrido un
retroceso numérico de sus poblaciones: “No sólo por el tráfico ilegal, sino
por la restricción del espacio natural que ocupaban que han sido
desmontados por la actividad agropecuaria. A eso se suma la extracción que
hace la comunidad, que los atrapa dependiendo de la especie, porque son
lindos, para mascotas, por las pieles”.
Otro de los puntos a los que hace referencia la presidenta de Tellus es a
las barreras de control que son las primeras autoridades de aplicación de
las leyes de fauna: “Las aduanas o los puestos de control debieran ser más
fuertes, porque esto no es un comercio de una sola persona, trasciende
muchos estamentos desde legales, gubernamentales, desde el poblador que lo
capturó hasta el que se lo compra: el que lo traslada, el que lo vende y el
que lo compra. El más perjudicado es el que lo captura, porque los
intermedios se enriquecen porque el que lo vende lo hace a valores muchos
mayores de lo poco que se le paga al poblador. Nosotros apuntamos a esas
cadenas, a los comerciantes”.
Otro punto débil son las jurisdicciones, porque cuando hablamos de un
delito es importante definir quién es la autoridad de aplicación
geográficamente, y quién responde a esa responsabilidad, si la provincia o
la nación: “Con el tema de la ruta es complejo, porque si vos en tu auto
tenés un animal y vas por una ruta nacional, y doblás en una provincial,
ahí se cruzan, y nunca se sabe de quién es competencia y quién debe
actuar”.

Un camino de ida
Esa cadena a la que nos referíamos más arriba, incluye la cadena de
comercialización y la de traslado, que no es menor, ya que tenemos que
tener en cuenta que se lleva a cabo en forma ilegal, por lo tanto la
“mercadería” se trasporta escondida.
Estamos hablando de animales, seres vivos que estaban en su hábitat, y que
de un momento a otro se encuentran en cajas, camiones, o baúles, hacinados,
sin alimento, o con alimentos peligrosos.
“Para que un animal pueda llegar a un zoológico o un lugar de venta, muchas
veces se desconoce que atrás de eso hay una cadena de muerte de un montón
de animales de la misma especie, porque cuando un ejemplar llega, se
murieron diez en el camino, por hacinamiento, transporte, alimentación, lo
que da la pauta de que ese animal que va a la venta o a exposición no se
pueda morir a los pocos días. De todas maneras a nivel del ecosistema se
considera muerto porque ya no cumple ninguna función, y si encima ese
ejemplar pertenece a una especie en riesgo de desaparecer y tiene una
comunidad chica, es más difícil que se pueda reproducir y reponerse de esa
situación. Muchas veces para tener animales chiquitos, se mata a las
madres”, señala Damiani.
Una especie que se extrae de un lugar necesita para ser trasladada a otra
provincia o país, un certificado de origen, como si fuera el acta de
nacimiento de una persona. Con esto, “si la pasas de una provincia a otra
lleva consigo una guía de tránsito, y una cadena de trasporte que lo pasa
de una provincia a otra, porque se lo está extrayendo de su hábitat”.
Lo mismo ocurre para con la piel y los cueros, que en este caso cuentan con
un sello de Fauna Nacional que avalan que proviene del comercio legal.

Una pata: los comercios
La dificultad de concientizar sobre el tema está relacionada con varias
cuestiones que van desde el desconocimiento del daño que se hace, a la
falta de entendimiento de que se está comercializando con un recurso de
todos, la fauna, que la naturaleza es de todos, y no puede ser vendida
entre unos pocos.
De todas maneras, hay tráfico si hay compradores, y esa es la parte que nos
toca de cerca. Cuando se saca un animal de la naturaleza, de su hábitat, se
está alimentando esta red y poniendo más en riesgo a la especie, porque el
vendedor sigue vendiendo y sigue sacando especies.
Varios comercios de la ciudad del rubro veterinaria, vivero y forrajes,
fueron visitados por integrantes de Tellus y anónimamente solicitaron
animales considerados protegidos y prohibidos por ley para su
comercialización. Lamentablemente, en varios locales los requerimientos de
los “futuros compradores” fueron prometidos para pocos días después.
Desde el año 2000 a la fecha los integrantes de la entidad recorren
discontinuamente los locales, constatando que el comercio ilegal sigue
ocurriendo. Todo ese material continúa siendo recolectado y documentado.
En los comercios se encontraron a lo largo de la investigación de los
últimos ocho años tortugas de tierras y de agua, víboras, reptiles como
lagartos, lagartos overos, monos, pero sobre todo aves: 55 especies
diferentes protegidas y prohibidas para ser vendidas.
“Al principio a los negocios les mandamos cartas con información de las
especies que no se pueden comercializar, pensando que por ahí es por
desconocimiento que se vendían. Pero con el tiempo nos dimos cuenta que ya
no era desconocimiento, que los locales saben las especies que no tienen
que vender.
Llegan a esconderlas y tenerlas en galpones que no son el comercio oficial,
entonces por medio de encargues pueden vender un loro, un mono, o lo que
quiera el cliente”.

Dos patas: la falta de control local
Controlar estas situaciones se torna más difícil teniendo en cuenta que no
existen en la ciudad inspectores habilitados para sondear los locales y
tener el poder de realizar operativos, multar, y llegado caso, iniciar una
causa si el comercio realiza actividades ilícitas.
“Se hizo un intento en el 2004 de hacer junto a Zoonosis de la
Municipalidad, el Zoológico Municipal, Saneamiento Ambiental y Tellus un
curso para capacitar inspectores honorarios. Nos llevó bastante tiempo
porque hay una resistencia de la Provincia, y porque el municipio tampoco
lo ha tomado como un tema central. Si bien logramos hacer el curso, nunca
pudimos lograr que los inspectores trabajen como corresponde. Hoy en día no
hay inspectores locales, y los de la Provincia, cuando vienen, llegan tarde
porque siempre algún vocero les avisa a los comerciantes y las especies se
esconden. En los años que llevamos con este tema, nunca vimos ningún local
clausurado, ni una especie secuestrada”.
La fauna es patrimonio de todos, las especies se acaban, disminuyen y
peligra su existencia. Comprarlas y venderlas es parte de un comercio
ilegal del que participamos -ya sea por no saber o por cualquier otra razón-
cuando compramos un animal que forma parte de las especies protegidas.
Hay tráfico si hay compradores, y si bien hay muchas trabas, pocos
controles y mucha impunidad por parte de los comerciantes, debemos empezar
por casa.

El único caso: El zoo de Cerri
En 1993 Tellus denunció al “Zoológico Privado” ubicado en la Ruta 3 Sur Km.
703, de la localidad de General Daniel Cerri, por intermedio de la
Dirección Nacional de Fauna, la dudosa procedencia de los animales y la
ausencia de la documentación requerida para este tipo de emprendimientos,
pero la causa caducó luego de transcurridos diez años sin que la justicia
actuara a lo largo de todo ese tiempo.
El día 6 de diciembre de 2004, Tellus realizó una nueva denuncia ante la
Unidad de Investigaciones Ambientales de la Fiscalía General ante la Cámara
Federal de Apelaciones de Bahía Blanca: “Este fue el único caso efectivo
que tuvimos, que después de muchos años tuvo un fallo. Todo empezó por un
par de tucanes, por los cuales se hizo un intercambio con el zoo municipal
y a partir de eso comenzamos a trabajar con el tema. Cuando se instaló se
sospechaba que por las especies que tenía era raro porque era muy difícil
conseguir los permisos para tener esos animales”.
“A nosotros nos planteó la duda porque sabiendo que una de las cosas que no
se puede hacer es cambiar animales, generar movimiento sin aviso, durante
muchos años desaparecían animales y aparecían nuevos sin notificación, ni
actas de defunción si hubieran muerto”, destacó la profesional.
Para las denuncias los integrantes de Tellus visitaron el lugar, tomaron
fotografías y realizaron un listado comparado con el relevamiento de las
especies que permanecían en el zoológico privado.
Se detectó que algunas especies habían desaparecido sin certificación
-tapir, mono tití, corzuela parda, cardenal amarillo-, que había especies
nuevas -carpintero blanco, gaviota cangrejera, loro hablador, lagarto
overo, gato del pajonal- y otras se mantenían -guacamayo, mara, tigre,
león.
“Desde el zoológico se anunciaba por los medios sobre los animales que
nacían, pero nunca se declaraba legalmente cuando se morían. Y a partir de
eso nos preguntábamos qué pasaba con esos animales como los leoncitos que
nacieron. Muchas veces los intercambiaban por otras especies”.
Finalmente la justicia -sentando precedencia por ser un caso aislado-
resolvió y dictó sentencia: “En un momento pareció que quedaban
sobreseídos, porque pasaban los años y la justicia era lenta, más en Bahía
que no se trataban estos temas, pero al final lo vuelve a tomar la Fiscalía
y se dio curso por medio de la Dirección Provincial de Fauna. Tardó 13 años
la justicia pero se actuó, se incautaron los animales que quedaban, que
eran muchos menos y se mandaron a una especie de zoo donde se los tiene a
modo de rehabilitación -el Complejo Jardín Biológico de América, ubicado en
la localidad de América, partido de Rivadavia, Provincia de Buenos Aires-,
para recuperarlos y en caso de no poder, se les da un marco legal a la
tenencia y se convierten en depositarios legales”.

¿Qué especies de mascotas podemos comprar y cuáles están prohibidas por
ley?
Se pueden comprar, por ser domésticas o criadas en cautiverio: canarios,
cotorritas australianas, Manones, Calafates, Diamantes Mandarines, Obispos
y Ruiseñores del Japón. También Peces de Acuario, Perros, Gatos, Hámsters,
Cobayos.
No se pueden comprar: aves como boyero, bracita de fuego, cabecitanegra,
cachuditos, calandria, canastero, cardenal amarillo, cardenal colorado,
cardenilla, carpintero, catita, celestinos, chingolo, corbatitas, cuclillo,
diuca, federal, jilgueros, loica, loro barranquero, loro hablador, mistos,
monjita, naranjero, pepitero, piquitodeoro, reinamora, sietevestidos,
suirirí real, tachurí sietecolores, teros, tordos, tucán, urraca, verdón,
viudita, yal negro, zorzales.
Tampoco compre ranas y sapos, tortugas (terrestres y acuáticas), boas,
culebras, yacarés, lagartos overos, monos, gatos monteses, zorros,
zorrinos, entre muchas otras especies autóctonas.
No existen criaderos para estas especies, y todas ellas provienen de
animales cazados en la naturaleza, que además no cumplen ninguna
reglamentación sanitaria. Todas ellas están protegidas por ley, y su
comercio y tenencia es ilegal.

¿Qué es Tellus?
Tellus es una entidad conservacionista dedicada a la defensa del entorno
natural. Esta asociación civil sin fines de lucro fue creada en una
asamblea realizada el 11 de noviembre de 1982 que se llevó a cabo en la
Sala de Conferencias de la Universidad Nacional del Sur. A la reunión
asistieron más de un centenar de personas, como así también varios medios
de difusión.
Quedó constituida en asociación civil el 30 de septiembre de 1983 y fue
inscripta en la Dirección de Personas Jurídicas de la Provincia de Buenos
Aires (Matrícula Nº 5294) el 24 de Octubre de 1985 y reconocida como
institución de bien público por la Municipalidad de Bahía Blanca (Nº
12563).
El nombre “Tellus” invoca a la diosa romana protectora de la Tierra y sus
equilibrios naturales.
Los objetivos principales de «Tellus – Asociación conservacionista del Sur»
son: promover el conservacionismo en el ámbito regional y educar en todos
los niveles para crear conciencia sobre temas de ecología y conservación de
la naturaleza, entendiéndose por conservación la actividad que tiende a
fijar normas que permitan un mejor aprovechamiento de los recursos
naturales sin producir grandes disturbios en el medio.
La dirección de Tellus es Drago 26 Piso 1 Of. 9 y la página
www.tellus.org.ar.

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2011-10-25 10:11:13
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