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Quién gana, quién pierde

El 22 de octubre fueron las elecciones generales en la UNS. Este año, además de los representantes en el Consejo Superior Universitario, se definirá quién será el rector de esa casa de estudios durante los próximos cuatro. Quiénes y qué votaron. Quiénes y qué votarán. Números y pálpitos en el presente y el futuro inmediato de la principal universidad de la región.

Cuando al cabo de la jornada del viernes 22 de octubre comenzaron a conocerse las primeras tendencias marcadas en las urnas universitarias, muchos festejaron, otros se resignaron un poco y algún medio de comunicación simplificó en “ganó Crapiste”. La realidad es bastante más compleja. Con el objeto de difundir cómo se gobierna a sí misma una universidad nacional, desde EcoDias decidimos hacer esta nota acerca de los comicios, su peculiar modalidad y sus resultados.

 Universidad y Reforma
Surgidas en el medioevo, las universidades esbozaron diversos modelos de concepción del conocimiento durante varios siglos. Pero no fue hasta los primeros años de la pasada centuria que cambió el modelo hegemónico imperante. La Reforma Universitaria de 1918, proclamada a partir del reclamo de los propios claustros, determinó la finalización del paradigma anterior y produjo un corte con el siglo XIX.
Entre las principales novedades, se incluía una mayor proporción de participación de la comunidad universitaria en el gobierno de las casas de estudio, que pasaron a revestir un carácter autónomo y autárquico respecto del poder central.
Aun cuando los sucesivos golpes militares hicieron mella en esta reivindicación y la Ley de Educación Superior menemista contribuyó a su deterioro, en lo formal la Universidad sigue gobernándose a sí misma, con la participación de los distintos sectores que forman parte de su comunidad.

Estructura y participación
Año a año, docentes (profesores titulares y auxiliares), no docentes y estudiantes son convocados a elecciones generales, donde cada claustro unge a sus representantes para el Consejo Superior Universitario (CSU) y la Asamblea Universitaria, que rigen la vida normativa y ejecutiva de la casa de estudios, a la vez que designan también mediante el sufragio a las autoridades de cada Departamento académico.
El Consejo Superior está compuesto por 9 alumnos, 9 profesores, 3 auxiliares y 1 representante de los trabajadores no docentes de la Universidad. Está presidido por el rector, que no tiene voto -salvo en caso de empate- pero sí voz. Su función primordial es resolutiva, siendo atribuciones suyas el dictar ordenanzas para el gobierno de la Universidad, establecer las condiciones de ingreso a las carreras, aprobar los planes de estudio y el presupuesto anual y dictar el reglamento para su administración.
La Asamblea Universitaria, en tanto, es integrada por 24 estudiantes, 36 profesores titulares, 10 auxiliares y 2 trabajadores no docentes. Tras sus deliberaciones, tiene potestad para aplicar su mayoría a una eventual modificación del estatuto de la Universidad, ejercer actos de jurisdicción no previstos en él y, además, elegir o remover al rector y vicerrector.
El mandato para el rectorado es de cuatro años. Los asambleístas docentes y no docentes cumplen uno bianual; los alumnos, uno anual. Idéntica es la medida para el caso del Consejo Superior Universitario.
Este año, la Asamblea Universitaria deberá elegir, en los primeros días hábiles de diciembre, al candidato que se transformará en el rector por los próximos cuatro años. Si bien las facultades de ese cargo unipersonal no son resolutivas sino de aplicación, el rector ejerce funciones de representación en el país y el mundo, y desempata en virtuales pardas las votaciones de un Consejo Superior en que, en la mayoría de los casos, posee mayoría. Vale aclarar que esto no siempre es regla, pues podría darse que una lista obtenga mayoría en el CSU y no en la Asamblea, encargada de designar al principal referente. El corte de boletas está permitido en tal caso en el cuarto oscuro.
Sólo un profesor titular de la casa puede presentarse como candidato a rector o vicerrector. Esta vez, las fórmulas de postulantes fueron Crapiste-Vaquero (lista “Blanca”), Castellano-Orozco (“Línea Phi”), Juan-Cantamutto (“Universidad”) y Winzer-Reartes (“Integración”).

Quiénes votan
El Reglamento Electoral vigente en la UNS establece que podrán votar los integrantes de los tres claustros docentes que cumplan con los requisitos allí detallados. Es decir, por caso, los profesores ordinarios o los interinos que habiendo obtenido el cargo por concurso lo hayan ostentado sin interrupciones. Idéntica es la disposición para los auxiliares docentes.
En cuanto a los trabajadores no docentes, el décimo artículo establece un tanto ambiguamente que votarán aquellos “que hayan alcanzado la estabilidad laboral”.
Los alumnos facultados para votar, en tanto, serán aquellos que hayan rendido dos exámenes finales dentro de los 365 días anteriores al cierre del registro electoral. Para ser elegidos, en este caso, se les exige el requisito extra de haber aprobado al menos el 30 por ciento de la carrera a partir de la cual se postulan como representantes de claustro.

Números y más números
Al momento de cierre de esta nota, la Junta Electoral de la Universidad aún no había terminado de elaborar los números relativos a la participación en las urnas, aunque sí había arribado a un escrutinio definitivo de los votos.
Por ello, no es posible afirmar aún cuál es el número de docentes y no docentes que participaron de los comicios. Sí se sabe que 8.499 alumnos emitieron su voto, sobre un total de 9.904 en condiciones de hacerlo. Como las elecciones son obligatorias, quien no haya concurrido a votar debía justificar ante la propia Junta su inasistencia. Se consideraban motivos atendibles la muerte o enfermedad de un familiar hasta el cuarto grado, la ausencia de la ciudad hasta un radio de 50 kilómetros y la enfermedad personal.

Cómo quedó todo
La fisonomía del nuevo CSU se marcará a partir de los cuatro consejeros que obtuvo el oficialismo, los dos de la opositora “Línea Phi” y otros tantos de la lista “Universidad”, en el caso de los docentes titulares. En cuanto a auxiliares, consiguieron representación la también denominada “Phi” (dos) y Auxiliares del Sur (uno). La lista Azul de no docentes logró la única banca prevista para ese claustro.
En el de estudiantes, “Generación” obtuvo tres bancas, “MNR Desafíos” y “Unidad” dos, y “Grupo Académico” y “Sur” una.
Cuatro listas de profesores titulares, cinco de auxiliares, siete de alumnos y dos de no docentes lograron representación en la Asamblea Universitaria que elegirá al nuevo rector y vicerrector en algunas semanas.
La lectura lineal de los medios que proclamaron electo al actual rector Crapiste se vincula a la mayoría que su lista de profesores titulares, la “Blanca”, obtuvo en la conformación de la Asamblea. Serán catorce soldados del oficialismo contra diez de “Línea Phi” en el orden referido a profesores titulares, donde también consiguieron representación “Universidad” (siete lugares) e “Integración” (cinco).
Los votos de docentes auxiliares, en tanto, dieron cuatro lugares a “Línea Phi”, tres a “Auxiliares del Sur” y uno cada uno a “Intercentros”, “Reforma Universitaria” y “Convicción”.
Las dos listas no docentes -“Celeste” y “Azul”- consiguieron una representación en la Asamblea Universitaria.
El claustro de alumnos ungió como representantes en dicha Asamblea a ocho candidatos por “Generación” -que anticipó públicamente su apoyo a la candidatura de Andrea Castellano-, seis por “Unidad”, cuatro por “MNR Desafíos”, dos por “Grupo Académico” y “Sur” y uno para “La Corriente” e “Ingenio UNS”.

Lo que vendrá
En poco tiempo, la Asamblea Universitaria se reunirá para elegir al nuevo rector. La particular composición que arrojó el acto electoral de octubre hace pensar en una ventaja para Crapiste, que va por su reelección repitiendo fórmula con la actual vice Vaquero.
Por ello, los ojos están puestos en la postura que tomen las distintas listas de docentes auxiliares que aún no se han manifestado. Como la diferencia es exigua, también cobran importancia los votos de alumnos y no docentes.
Pero con especial interés se aguarda la decisión de los representantes de la lista que postulaba a Alfredo Juan como candidato a la rectoría y obtuvo siete sufragios en la elección de la principal autoridad ejecutiva de la UNS.
Aunque los referentes de “Universidad” aún no quisieron adelantar cuál será la decisión en la Asamblea, una fuente cercana reveló que “la lista no tiene una posición tomada. Lo que estamos haciendo es exigir compromisos de trabajo a los candidatos que nos pidan su apoyo. Nuestro proyecto de trabajo no tuvo mayoría, pero queremos avanzar en ese sentido. Vamos por incrementar la relación institucional con el medio (por ejemplo, creando los consejos sociales), modernización de las carreras (flexibilización de las currículas), control de gestión docente y no docente e internacionalización de la formación de grado, para tener un egresado que sea competitivo a nivel internacional. Vamos a apoyar a quien se comprometa con esas orientaciones”.
Así las cosas, todo indica que hasta la culminación del cónclave del 4 de diciembre no se sabrá quién es el nuevo rector y, por ende, si aquella premonición de algunos en torno a la reelección de Crapiste será finalmente una realidad.

Los excluidos
No todos votaron en la UNS el viernes 22 de octubre. Los trabajadores que prestan servicios a esa casa de estudios mediante contrato con empresas de tercerización (como es el caso de Vigilan para la seguridad y la Cooperativa “Ángel Borlenghi” para la limpieza) no encuentran contemplada su participación en el reglamento electoral en vigencia.
Por otro lado, es pertinente aclarar que no todos los estudiantes regulares se encontraban en condiciones de participar como electores en los comicios. Mientras que para reconocer a un estudiante como regular la UNS le exige la aprobación de un final en dos años, para poder sufragar se invierte la relación: deben haberse aprobado dos exámenes de carácter final dentro de los 365 días inmediatamente anteriores.
EcoDias consultó a la Dirección de Alumnos y Estudios, a fin de conocer la cantidad de alumnos regulares reconocidos por la UNS en 2010, y fue remitido a la página web de la propia Universidad (www.uns.edu.ar), donde figura un anuario cuyos datos corresponden en realidad al 2009.
Aun con esa dificultad, es posible establecer una relación entre los alumnos activos de la UNS y aquellos que votaron. El año pasado, 23.146 estudiantes mantenían condición regular. En las elecciones de este año, según precisiones de la Junta Electoral universitaria, votaron 8.499 sobre 9.904 en condiciones de hacerlo.
Es decir, el actual sistema deja fuera de la emisión de voto a más de la mitad de los estudiantes que transitan a diario los pasillos de la universidad pública más importante del sur argentino.

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2010-11-29 00:00:00
Etiquetas: Bahía Blanca.
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