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Proyecto en espera

Muchos vecinos ya adquirieron la saludable costumbre de clasificar la basura como una de las formas de cuidar el medio ambiente y optimizar los recursos.
Sin embargo, la implementación de los proyectos referidos a esta temática por parte de la Municipalidad de Bahía Blanca sigue en estado de latencia.

Semanas atrás publicábamos una nota en la que unos jóvenes y hasta un niño comentaban cómo llevaban a la práctica la separación de residuos en origen, y en algunos casos el aprovechamiento para convertir el material orgánico en abono, entre otras acciones para el cuidado del medio ambiente. Estos ejemplos demuestran que el hábito no es difícil de llevarlo a cabo, que sólo se trata de concientizarse de sus resultados y comenzar a adquirirlo. Es decir, si un grupo cualquiera de vecinos puede hacerlo, será cuestión de proponérselo y empezar a fomentar y poner en marcha el cambio.
Sin embargo, a nivel global parecería que la idea de cambio no resulta tan fácil. Y cuando hablamos de nivel global estamos refiriéndonos a proyectos por parte del ejecutivo municipal para que la tarea de clasificar los residuos se extienda en mensaje y en práctica hacia toda la comunidad.
Entre fines de 2008 y comienzos de 2009 se difundió en distintos medios de comunicación un proyecto que abarcaba estas cuestiones. Prometía el comienzo de un plan educativo con la ubicación de recipientes diferenciados en determinados sectores, incluía a los recolectores informales y a la empresa recolectora de basura y servía como impulso, como un primer escalón, para llegar a una separación de residuos y reciclaje en toda la ciudad.
Esto no prosperó, según se dice, por la falta de recursos económico y así quedaron pospuestas las medidas que favorecen el medio ambiente y la salud de los vecinos.
EcoDias quiso saber en qué quedó aquel ambicioso proyecto y para ello consultó a Sergio Montero, subsecretario de Gestión Ambiental, quien recordó algunas instancias del mismo: “Esto llevaba dos partes, había tres sectores de la ciudad que estaban comprendidos, una era la zona de Ingeniero White, el otro sobre el barrio Kilómetro 5 y otro sobre la zona de Villa Loreto y alrededores. Conjuntamente con esto iba el tema de colocar en lugares públicos en otros circuitos de la ciudad, distintos puntos que comprendían tres recipientes de aproximadamente 2600 litros. Uno para papel y cartón, otro para plásticos y otro para vidrios y metal. Eso llevaba también la compra de un camión y ahora se están llevando adelante las gestiones de compra, para lanzar todo el programa en conjunto”.

Demorados
Montero explicó que se eligieron los tres barrios mencionados para la recolección en origen porque distintas ONGs y grupos de trabajo realizaron una labor de concientización en esos lugares: “El sistema que tenemos pensado es comenzar con estos lugares en separación en origen, y una vez que se comience en estos lugares, movilizar de alguna manera estos grupos de trabajo e identificar otros grupos en otros puntos de la ciudad para ir sumando zonas a lo largo del tiempo. La idea es que se haga una concientización intensiva y fundamentalmente integrando a las instituciones de cada sector para que puedan trasladar información clara y precisa sobre cuál es el beneficio directo de la separación en origen: para qué sirve, cómo impacta eso en el tema del relleno sanitario y cómo en aquellas personas que se dedican a la recolección de material reciclable”.
Así se comenzaría a funcionar con una campaña desde todos los ámbitos.
Hasta acá, el optimismo y la buena onda del funcionario, pero hay dificultades para hacer realidad el proyecto: “Estamos demorados en la compra del camión y de los recipientes para colocar en la vía pública, creemos que si hacemos una cosa sin la otra nos faltaría una pata y por ahí el resto de la ciudad quedaría una poco descubierta. Estamos tratando de recuperar tiempo con esto para hacer la concreción de la compra y a partir de ello empezar la configuración completa, esto es, la separación en la vía pública y lo que tiene que ver con separación en origen en estos barrios que contaba”.

Camión costoso
La traba fundamental pasaría por lo costoso del camión que se necesita y que tiene una fisonomía y una funcionalidad diferente a los convencionales de recolección de basura: “Es un vehículo que tiene que tener una grúa, va con una caja que se tabica en tres partes porque los recipientes -ya que se va a separar en la vía pública- entrarán cada uno en un compartimento determinado del camión para respetar la preclasificación. Está en proceso de compra el camión, hoy por hoy es de público conocimiento que todavía no tenemos el presupuesto 2010 aprobado lo cual nos está demorando la concreción de la compra”.
Ese camión va a ser municipal, aclaró Montero, y será afectado a personal de la Ecoplanta o del propio municipio. El camión sería uno de los ejes para luego poder seguir con el trabajo de tratamiento de residuos: “Luego, a través de Ecoplanta, se terminará de separar lo fino, los plásticos, lo que es alto impacto, polietileno de alta densidad, de baja densidad. Lo mismo con el vidrio, lo que es color caramelo y color blanco. Lo mismo con el PET y demás. Pero lo que queremos respetar es la preclasificación ya que el vecino se va a tomar la molestia de dejarlo en la vía pública, y de allí que el camión tenga que tener una caja un poco más larga que lo normal, tres tabiques y una grúa para levantar los recipientes”.
Asimismo, existiría un acuerdo con la actual firma recolectora de basura en Bahía Blanca acerca de los circuitos a recorrer para la efectivización del proyecto. Las características únicas de ese camión demandan que no haya margen para eventuales roturas o averías por parte del mismo.

Recolectores informales
En este sistema que se pondría en marcha con la compra del camión especial, según Montero también cumplen su papel los llamados recolectores informales. Parte de los residuos irán a Ecoplanta y otra parte a los galpones donde éstos desarrollan su labor: “Ojalá con este sistema podamos formar grupos de recolectores que ya no tengan que venir a recolectar el material (al centro), sino proveérselo directamente en un punto fijo de manera que esté limpio y demás”.
Más allá de eso, los recolectores informales ya vienen realizando, cooperativa mediante, trabajos con los residuos en condiciones laborales más beneficiosas. Para Montero la situación hoy es positiva: “Los que están en el galpón de calle Pacífico están trabajando bien, han visto que la modalidad de trabajo sirve, pueden trabajar independientemente de las condiciones climáticas. Hubo que ajustar cosas porque esto era nuevo para nosotros y para ellos, pero va a cumplir casi un año este proyecto. Falta mucho por hacer, falta mucho para crecer pero era un desafío tanto para nosotros como para ellos”.

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2010-04-02 00:00:00
Etiquetas: Bahía Blanca.
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