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La CIA y la mafia

La CIA y la mafia
Socios para el crimen

La publicación de nuevos documentos desclasificados de la Agencia Central
de Inteligencia norteamericana no han hecho mas que confirmar muchas de las
acciones ilegales y conspiraciones urdidas desde Washington contra
gobiernos o personas “sospechosas” de estar contra los intereses de los
Estados Unidos.
Desde hace décadas el gobierno cubano venía denunciando los distintos
planes de la CIA para asesinar a Fidel Castro, como según se sospecha
ocurrió con otros mandatarios “incómodos” en América Latina, como el
panameño Omar Torrijos. Posiblemente la necesidad de Bush de recuperar
popularidad en tiempos electorales, fue la carambola que permitió a Castro
no terminar sus días sin que “oficialmente” Estados Unidos confirmara
aquellas denuncias que reiteradamente formulara el líder cubano. Porque esa
urgencia parece ser la que movió a Bush a disponer la difusión parcial de
esos documentos, con la pretensión de mostrar que las acciones ilegales
sucedieron tanto en gobiernos republicanos como en los de signo demócrata.
Y claro está, Castro no desaprovechó la oportunidad. Y dejó de lado la
brevedad de sus periódicas “Reflexiones” en el diario Granma para publicar
un extenso artículo en otro periódico oficial, “Juventud Rebelde”. Allí
define a la CIA como “una máquina de matar” que ha actuado en todo el
planeta conforme los intereses norteamericanos. “Bush ha instrumentado
poderosas y costosas superestructuras de inteligencia y seguridad, y ha
convertido a todas las fuerzas de aire, mar y tierra en instrumentos de
poder mundial que llevan la guerra, la injusticia el hambre y la muerte a
cualquier parte del planeta”, escribe Fidel Castro.

Momo Giancana, «soldado” de la CIA
Las 700 páginas de documentos hasta ahora secretos, revelan detalles de
operaciones de la CIA durante el período 1953-1973. Allí se explica cómo la
agencia de espionaje norteamericana encargó a un miembro de la mafia
-Johnny Roselli- eliminar a Castro, advirtiendo que el gobierno quedaba al
margen de la operación. Roselli no quiso implicarse de forma directa, pero
ayudó a contactar con Momo Giancana, sucesor de Al Capone en Chicago, y con
Santos Trafficant, otro célebre gángster de la época. Fue Giancana conocido
con el alias de “Sam Gold”, quien sugirió utilizar algún tipo de comprimido
en la bebida o la comida de Castro para envenenarle.
Pero al parecer, los intentos (se desconoce cuantos llegaron a concretarse)
fracasaron o fueron desbaratados. Según los documentos, parece que además
de ineficaz y criminal, la CIA no era muy generosa en las compensaciones.
El pago comprometido a los “CIAmafiosos” era de 150.000 dólares.

Bolivia
Posible “respiro” para la Constituyente
Los partidos políticos con representación en la Asamblea Constituyente han
logrado un acuerdo para extender hasta fin de año su mandato para redactar
una nueva Carta Magna. Si bien ese consenso necesita ahora aprobación del
gobierno y del parlamento, es posible que el anuncio ayude a descomprimir
la tensión que generaba la inminencia del vencimiento del plazo previo,
fijado para el mes próximo.
La falta de acuerdo entre el principal partido de la oposición “Podemos” y
los representantes del MAS (Movimiento al Socialismo) sobre puntos
cruciales de la nueva norma, tienen empantanado el proyecto. Evo Morales
ganó la presidencia con una promesa fundamental: reformar la Constitución,
y diseñar una norma más abierta, inclusiva, que reconociera los derechos de
los pueblos originarios, ancestralmente postergados y marginados a pesar de
ser mayoría en el país.
Pero en la práctica, choca con los intereses de los sectores empresariales
o propietarios en cuatro regiones del país que disponen de recursos
naturales o un desarrollo superior al resto: Santa Cruz de la Sierra,
Tarija, Pando y Beni. Últimamente, los dirigentes de estos sectores “ricos”
habían avanzado en sus propuestas de autonomía con relación al resto de
Bolivia, poniendo en riesgo la integridad de la nación.

Colombia
El fracaso de Álvaro Uribe
Ni sus viajes reiterados a Washington, ni su visible sumisión a la política
de la Casa Blanca han permitido al presidente colombiano alcanzar su
objetivo de que el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos fuera
aprobado por el congreso norteamericano. Todo parece indicar que los
dirigentes demócratas no están dispuestos a someter el tratado a votación
en lo que resta del año.
Álvaro Uribe viajó once veces a la capital norteamericana, pregonando su
“especial” amistad con Bush (¿recuerdan aquello de las “relaciones
carnales”?), e instruyó a su equipo de negociación para que dijeran “sí” a
cada una de las exigencias del gobierno estadounidense. Con el Plan
Colombia siguió milimétricamente el guión planteado por Washington y en
toda América se ganó la no envidiable fama de ser el mejor aliado de Bush,
el gobernante norteamericano más impopular de los últimos 100 años. Uribe
no solamente concedió todo sino que entregó hasta lo que no le habían
pedido.
Los dirigentes demócratas frenaron sus prisas para que tanto el TLC como la
nueva fase del Plan Colombia fueran aprobados de inmediato. Y además, le
trasladaron su preocupación “por los niveles de violencia, la impunidad, la
falta de investigación y procesamiento, así como el papel de los
paramilitares” en su país. Ante las promesas de Uribe, le dijeron que
“primero tiene que haber pruebas concretas, con resultados sostenibles en
el terreno.”
Lo cierto es que en los últimos meses, las revelaciones de comandantes de
los paramilitares han puesto en evidencia los vínculos de los ilegales con
el ejército y el gobierno colombiano, y a su vez, la relación de todos
ellos con el narcotráfico. Más de una decena de altos cargos y funcionarios
del gobierno de Uribe están detenidos y procesados por estos motivos.
Mientras tanto, desde la sociedad colombiana crecen las denuncias sobre el
comportamiento del gobierno, aunque también piden a las FARC -la principal
fuerza guerrillera que desde hace mas de 30 años actúa en el país- que
respeten los derechos de los civiles.
El fracaso del TLC sacó de sus casillas a Uribe, quien afirmó que los
demócratas “quieren convertir la relación de aliados en dominación”. La
verdad es que la conducta pública de Uribe ha sido precisamente la de un
incondicional del gobierno norteamericano. Lo que ocurre es que ahora los
republicanos ya no controlan el Congreso. Y en período preelectoral, los
demócratas tratan de marcar alguna diferencia con sus rivales,
reverdeciendo sus actitudes en favor del respeto por los derechos humanos.
A Uribe, el “aprobado” en sumisión, no le ha sido suficiente. Por el
momento, los beneficiados son la mayoría de los colombianos (en particular
los sectores de la producción agrícola), ya que numerosos estudios han
demostrado los perjuicios que les ocasionarían algunas cláusulas del
convenio.

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2011-10-25 10:11:13
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