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Condenado

Poder leer en la tapa de los diarios, hasta del diario local, que fue condenado el martes 8 de octubre a reclusión perpetua el ex capellán de la policía bonaerense Christian Federico Von Wernich, es una gran batalla ganada a la impunidad, la desmemoria y la injusticia en Argentina.
Se lo encontró a este cura de la Iglesia Católica partícipe necesario en la privación ilegal de la libertad agravada de 34 personas, coautor de la aplicación de tormentos agravados de 31 personas. Coautor de la privación de la libertad agravada y del homicidio triplemente calificado de 7 personas. Todos estos hechos considerados “delitos de lesa humanidad cometidos en el marco del genocidio que tuvo lugar en la Argentina entre 1976 y 1983”.
Esta es la primera sentencia por violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura contra un miembro de la Iglesia Católica.
Quienes pudimos acceder a las imágenes televisadas del juicio, vimos que tanto dentro como fuera de la sala donde fue juzgado, la sentencia se recibió con aplausos, llantos y abrazos.
Un momento de justicia ante el horror de tantos años de ocultamiento y olvido.
Aún así, a pesar de la condena por delitos de lesa humanidad, el sacerdote Christian von Wernich no será sancionado todavía por la Iglesia Católica. Por lo tanto, puede seguir ejerciendo el ministerio sacerdotal como cualquier sacerdote fiel a los principios cristianos. Esto se concluye del comunicado difundido por el obispo de 9 de Julio, Martín de Elizalde. En ese texto se señala que “oportunamente se habrá de resolver, conforme a las disposiciones del Derecho Canónico, acerca de la situación de Christian von Wernich”.

El cura Christian von Wernich, condenado a reclusión perpetua por crímenes de lesa humanidad, deberá pasar el resto de su vida en el sector del penal de Marcos Paz y compartirá el pabellón con el condenado ex comisario de la policía bonaerense Miguel Etchecolatz. Otros compañeros de encierro son el ex agente de inteligencia Raúl Guglielminetti, Norberto Cosani y Julio Héctor Simón (el Turco Julián, primer represor condenado a 25 años de cárcel luego de la anulación de las leyes).
Von Wernich pasará sus días alojado en una de las celdas del pabellón. Celdas individuales de 2,5 por 3 metros, sin ventanas, con una cama de hierro adosada a las paredes, una mesa, un taburete, un inodoro y un lavatorio. La puerta de la celda se abre a las 8 y se cierra a las 22 hs.
A esa hora se desconecta la electricidad y comienza el silencio.

Fuera del encierro, de este lado de la libertad y la justicia, el silencio se interrumpe con sólo un canto: “Castigo a los culpables”.

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2007-10-13 00:00:00
Etiquetas: Nacionales.
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