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Con los brazos abiertos

El Hospital de Día que funciona en las viejas instalaciones del Penna es una institución que brinda un espacio de contención a pacientes con problemas de salud mental. Los diferentes talleres artesanales implementados son parte del tratamiento. Los resultados, cuentan, son espectaculares.

Por Necochea al 800 -donde funcionaba el viejo hospital maternoinfantil- pasaron varias instituciones hasta que en 1998 se instaló el Hospital de Día, que llegó para quedarse. Esta dependencia funcionaba con anterioridad, pero a través de talleres aislados para pacientes de Salud Mental, en distintas partes del hospital. Fue en el 89 cuando surge la idea de crear este servicio, justamente cuando los psicólogos comienzan a participar con su trabajo en el hospital provincial.
Los profesionales comenzaron con asambleas en la conocida Sala 10, donde la internación de los pacientes es prácticamente de por vida, y a partir de allí se empezó a trabajar en función de lo que se denomina la desmanicomianización: “Vivimos en una sociedad que para atender a la gente la condición es la exclusión, y generalmente es excluida por las propias comunidades. Cuando una persona ingresa a un psiquiátrico, después es muy difícil la recepción en sus comunidades”. La frase es del psicólogo Horacio Wild (Mat. Prov. 258), coordinador y supervisor terapéutico del Proyecto de Capacitación Laboral de Interés Comunitario Brazos Abiertos, proyecto propio del Hospital de Día.
Wild nos refiere que a las personas declaradas con insanía se les quitan sus derechos ciudadanos, no pueden trabajar, casarse, etc. Sumado a la exclusión que sufre por parte de la sociedad porque está “loco”, hace que se le haga muy difícil su evolución y sea tratado como un niño, al punto que termina internado en un neuropsiquiátrico. “La gran mayoría de los pacientes que están internados están en condiciones de vivir afuera con determinados requisitos. En la década del 90 se comenzó un intento de brindar otro tipo de atención a los pacientes, primero con los talleres en un hospital de día -aunque sin recursos- y recién en el 98 tuvimos un espacio fijo, al conseguir un lugar”.
No es sencillo modificar paradigmas cuando están tan instalados en una sociedad como la nuestra. Por eso para trabajar en la desmanicomianización del hospital psiquiátrico, la reincorporación de los pacientes a la sociedad con sus derechos, se hace necesario un “programa de rehabilitación asistida. Como el gran problema de la externación era la vivienda, en un primer momento la Cooperadora financiaba viviendas donde vivían unos pocos pacientes a cargo de una familia o a una persona a la cual se le pagaba, y empieza un movimiento de externación hacia la comunidad con unos resultados maravillosos”.

Reestablecer los vínculos
Y los resultados deben ser maravillosos si uno se imagina la situación de una persona encerrada en una institución donde todos los días son iguales a ver a los pacientes del Hospital de Día que realizan trabajos de pintura en madera, en tela, panificación, música y otras actividades que ayudan a su tratamiento: el efecto que eso produce en la persona es muy importante.
Así, se puede tomar conciencia de la institucionalización que produce en los pacientes, lo que se conoce como daño institucional, “que es el daño que produce a una persona estar institucionalizada durante años. Nos dábamos cuenta que mucho de lo que nosotros creíamos que era producto de la enfermedad, era producto de la institucionalización”.
Los pacientes que asisten al Hospital de Dïa son pacientes del Penna en condición de estar externados. En ocasiones concurren pacientes de consultorio externo u otros que salen de la internación y necesitan hacer un trabajo en relación a la reinserción laboral o social: “En el momento de la externación una de las posibilidades es la participación en el Hospital de Día. No es obligatoria porque no a todos los beneficia, hay determinadas situaciones o enfermedades que se compensan bien y retornan a su vida cotidiana, depende de las posibilidades de cada uno. Acá habrá cuarenta pacientes vinculados al hospital aproximadamente, y después un grupo importante que viene a buscar medicación”.
Por otro lado, la institución quiebra con la idea del control social, la idea de “tenés que venir todos los días” ya que el paciente asiste al hospital los días que se dictan los dos talleres que tiene que elegir al momento del ingreso: “No son talleres pensados desde otra perspectiva, por eso son artísticos y artesanales. Para el psicoanálisis lo artístico se junta con el síntoma, permite desembrollar un poco el tema del síntoma y genera un efecto de estabilización. No es lo mismo alguien que no participa de los talleres al que sí: hay un efecto de los talleres que no es por divertimento sino porque se juega algo de cada una de las personas. Por eso se deja elegir y esto actúa pacificando los fenómenos clínicos”. En el hospital se pude ver que a través del trabajo baja el número de las internaciones y también de las reinternaciones; y en caso de que éstas existan, el tiempo de las mismas también disminuye así como el consumo de psicofármacos.

El proyecto
El Proyecto Brazos Abiertos dio también su nombre a la revista, una estrategia de trabajo que producen los pacientes con diferentes artículos, poesías y textos hechos por ellos mismos. El proyecto en sí surgió de la mano de una solicitud de recursos al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y planteaba incluir en los talleres a personas sin patologías que necesitaran formarse: “Después de 2001 los índices de la pobreza subieron muchísimo, por acá circulaban muchas personas con planes Jefes y Jefas que venían a hacer alguna tarea comunitaria y todos planteaban el problema de la falta de capacitación. Esto fue presentado al Ministerio, les pareció muy interesante el tema de trabajar de esta manera y se determinó que el conjunto de talleres, docentes, profesionales y material esté todo financiado durante seis meses”.
Así se logró por un lado una interacción muy importante entre personas sin patología y los pacientes: “Los resultados fueron espectaculares. Después del proyecto uno podría decir que este lugar casi no tiene sentido porque las personas podrían vincularse en sus barrios haciendo talleres junto con otras personas y estarían igualmente recibiendo el tratamiento que necesitan”. El proyecto volvió a recibir financiación últimamente, lo cual permite que el hospital funcione de buena manera, “y ya llevamos ocho meses del proyecto en la misma condición que la anterior. En este caso con menos gente de afuera porque la situación del país ha cambiado al día de hoy, pero sigue siendo de integración”.
 
Reinventar los lazos en la Casa de la Cultura
“Nos vinculamos con gente de Bahía Blanca Che y pensamos en hacer un evento en el cual se integren en la práctica artistas y artesanos que trabajan en los barrios, que han trabajado en el hospital en algún momento, y en la cual los artistas locales alojen a aquellos que trabajan para estar mejor en relación al arte. Y pensamos no en mostrarlo en un psiquiátrico sino en uno de los centros culturales más importantes de la ciudad como la Casa de la Cultura”.

Cronograma
Durante los tres días de 17 a 20.30 hs., se realiza una exposición de objetos artesanales producidos en el Hospital de Día en el marco del Proyecto “Brazos Abiertos” y objetos artesanales producidos por un conjunto de artistas-artesanos locales
Miércoles 13 a las 18 hs.: apertura oficial, y recital de poesías a cargo de poetas locales y poemas de la revista “Brazos Abiertos”. Participarán los poetas Osvaldo Costiglia, Alvaro Urrutia, Iside Córdova, Lucía Bianco y Pablo Amén.
Jueves 14 a las 18 hs.: presentación del anuario “Brazos Abiertos”, en la que sus autores realizaron una selección de textos publicados durante años. A las 19 hs. se realizará un recital del taller de canto del proyecto “Brazos Abiertos”, se presentará el grupo “Ciervo al Kiwi” conformado por Eliana Pescini (Oboe), Julia Abad (viola), Lucrecia Giordano (guitarra) y Evangelina Baronio (Bajo); finalizando la tarde con música tanguera a cargo de un cuarteto de bandoneones y contrabajo conformado por Nicolás Malbos, Pablo Amado, Julián Mansilla, Sebastián Morriones, acompañando Pinky Fernández en contrabajo.
Viernes 15 a las 18.30 hs.: mesa debate sobre el tema “Sobre la relación de las artes y la reinvención de los vínculos sociales”. Coordina Lic María Elena Grippo (jefa de la Unidad Hospital de Día Higa “Dr J. Penna”), con la participación de la lic. Carolina Arribi (directora de Capacitación del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación), lic. Horacio Wild (coordinador y supervisor terapéutico proyecto “Brazos Abiertos”) y Tato Corte (artista-artesano de Bahía Blanca Che).

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2008-08-09 00:00:00
Etiquetas: Bahía Blanca.
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