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Barajar y dar de nuevo

Fundado en 1946, Kilómetro Cinco se convirtió en la casa de más de 250 chicos que allí aprendieron a jugar al fútbol. Sin embargo, una crisis institucional hizo que la entidad se quede prácticamente sin ningún pibe. Hoy, con el club en condiciones, su gente vuelve a empezar la historia.

“El club se funda el 4 de noviembre de 1946, la sede social se había hecho en la casa de un vecino hasta que se compró uno de los tres lotes que tenemos actualmente y se comenzaron las instalaciones”. Esas instalaciones de las que habla Roberto Palacios, presidente de Kilómetro Cinco, están en Sixto Laspiur 1350, y cuando uno ve el buen aspecto en que se encuentran la cantina, la cancha de bochas sintética -“orgullo para Bahía”-, los salones y la cancha de fútbol 5, parece mentira que esa misma entidad haya pasado por una crisis tan grande en la que corrió peligro su continuidad. Lo cierto es que Kilómetro Cinco, que llegó a tener una cantera envidiable de jugadores menores, pasó por las peores y ahora vuelve al ruedo.
Lo positivo es que a la infraestructura mencionada se suma un predio de 4 hectáreas con piletas en la ruta 35 y otro complejo en Don Bosco al 2500, al servicio de sus socios.

Historia de un mojón
La institución tiene un nombre que tal vez no rime en ningún cantito de hinchada. Poco importó eso a la hora de elegirlo y su origen lo tiene en que en las adyacencias del club hay un mojón que era de la Estación Sur hasta el paso a nivel de calle Brasil donde está el justamente kilómetro 5.
Comenzó con aspiraciones de fútbol amateur y bochas, único deporte que hoy se practica oficialmente aunque también cuentan con taekwondo, y clases de patín a las cuales asisten unas 26 niñas. En su momento con el fútbol les fue muy bien, llegaron a tener un grupo numeroso jugando en las divisiones menores de la liga local: “Salieron un montón de jugadores para Olimpo, La Armonía, todos clubes de Bahía Blanca, se trabajaba muy bien con alrededor de 250 chicos. Para un club de barrio que no se dedicaba exclusivamente al fútbol era una cantidad muy importante”, recuerda Palacios.
Pero lamentablemente esa estructura no se logró mantener y los chicos se quedaron sin club y el club sin ellos.

La debacle
El corralito, la convertibilidad y dos juicios laborales hicieron que Kilómetro Cinco tocara fondo y que corriera peligro de desaparición: “Al no poder arreglar el tema, la comisión anterior dejó una deuda de $ 88.400. Pagarla nos provocó un trabajo extra de dejar muchas cosas, como por ejemplo desafiliarnos de la Liga del Sur en la que teníamos todas las divisiones menores y lamentablemente tuvimos que renunciar a eso. La mayoría de los chicos pasaron a otros clubes, fuimos dando los pases para no perturbar la carrera de cada jugador. Como no estábamos en condiciones de atenderlos bien, renunciamos al fútbol menor. Se nos fueron 250 chicos”.

Que se vengan los chicos
Tan grave fue el momento por el que atravesaron, que se sienten sorprendidos de ir campeando la crisis, con un claro proyecto de volver a tener a los pibes en sus canchas. Y se puede decir que el 6 de agosto Kilómetro Cinco volvió a nacer, ya que ese día se saldó totalmente la deuda dejando al club prácticamente saneado.
El trabajo diario hizo que la masa societaria crezca a 350 de aquellos 46 socios que tenían tiempo atrás: “Salimos a flote de los problemas económicos y estamos al día. Vamos a volver a reintegrar al club al fútbol menor en las instalaciones de Villa Bordeu. Tenemos que volver porque hay chicos que para sacarlos de la calle es bueno tener un buen lugar donde tenerlos. Estamos trabajando para volver con algo bien manejado, estructurado, prácticamente ya tenemos a un técnico que es Manuel Cheiles. La idea es reinsertar a todos esos chicos y a otros que vengan para que nunca más pase lo que pasó acá”.

No hacer la plancha
Los alquileres de los salones y la concesión de la cancha de fútbol 5 más los aportes solidarios por medio de un bono, están sosteniendo hoy el desarrollo del club que se ve en los trabajos de mejora de todas sus instalaciones en las que prometen seguir trabajando con absoluta seriedad: “El tema es no hacer la plancha. De esa situación no sólo tenemos que hacer cargo a las autoridades que nos llevaron a eso: nosotros también fuimos culpables porque viendo que el club se caía ninguno levantamos un dedo. Cuando nos dimos cuenta ya era tarde, pero gracias a Dios salimos y para mí es un orgullo. Lo que podamos brindarle a la población del barrio se lo vamos a dar”.

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2007-09-15 00:00:00
Etiquetas: Instituciones.
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