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Acto del 24 de marzo de 2010, en La Escuelita

“La memoria es sobre todo, dicen nuestros antepasados, una poderosa vacuna contra la muerte y alimento indispensable para la vida. Por eso, quien cuida y guarda la memoria guarda y cuida la vida, y quien no tiene memoria está muerto.

Quienes arriba fueron poder, nos heredaron un montón de pedazos rotos. Muertes aquí y allá, impunidades y cinismos, ausencias, rostros de historias desmoronadas, desesperanzas. Y ese montón de escombros es lo que nos ofrecen como tarjeta de identidad, de modo que decir “soy” y “somos” sea una vergüenza.

Pero hubo quienes fueron y son abajo. Ellos y ellas nos heredaron, no un mundo nuevo, completo y acabado, pero sí algunas claves y pistas para unir esos fragmentos dispersos y armar el rompecabezas del ayer, abrirle una rendija al muro, dibujar una ventana, construir una puerta. Porque es bien sabido que las puertas fueron antes ventanas, y antes fueron rendijas, y antes fueron y son memoria. Tal vez por eso temen los de arriba, porque quien tiene memoria, en realidad tiene en su futuro una puerta” (Subcomandante Marcos – Frente Zapatista de Liberación Nacional).

Nuestra Latinoamérica, que ha emprendido con paso firme el camino que entendemos conduce al encuentro de un cambio real y definitivo, padece hoy las intentonas golpistas desde los poderes económicos concentrados del neoliberalismo. Apuntan a quebrar esa elección popular del nuevo camino. De esa búsqueda por un verdadero cambio. La crisis mundial que ellos mismos generaron, han hecho más virulentas esas intentonas como lo demuestran los sucesos de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Paraguay, y reivindicado como un digno logro de los idólatras del mercado y la destitución, la realidad golpista de Honduras. Nueva estrategia de sometimiento en salvaguarda del poder económico en quiebra.
Argentina no es la excepción. Las históricas clases dominantes, hoy con nuevos viejos rostros, siguen mostrándonos sin escrúpulos su desprecio por el campo popular. Ese lineal y permanente asco a lo que llaman los malos modales populistas, les sirve entre otras cosas como discriminador de un pueblo que aún lucha por poder ejercer a pleno sus derechos, aun cuando falta mucho para su pleno ejercicio. Fundamentalmente lo hacen desde su abyecto lamento por sus mínimos privilegios perdidos. En el mismo sentido replican y se manifiestan, los históricos sectores medios arribistas a los que hoy les encantaría ver nuevamente un uniforme en la Casa Rosada, y la impunidad eterna de los genocidas. Lo han expresado más de una vez, implícita o explícitamente. Por ejemplo cuando hablan de inseguridad y piden mano dura o pena de muerte. Al intentar el Código Contravencional de la Provincia de Buenos Aires. En bajar la edad de imputabilidad. Impulsado todo además con la complicidad de dirigentes permeables a ese pensamiento. Como alguien dijo alguna vez con ironía y crudeza, y para mostrar despiadadamente este perverso rostro, “si los negros viven como uno, uno siente que tiene una vida de negro”. Eso sí a esos “negros” los usan o explotan a destajo, considerándolos desde su poder como parte de su propiedad privada. En ese camino la farsa y la conspiración antidemocrática los convoca junto a muchos otros, apareciendo la mentira como mejor distribuída que la riqueza, esa que muchos de ellos acumulan, pero no están dispuestos a rendirla en favor del bienestar de nuestro pueblo. Debe imponérseles desde la ley y el pueblo con su lucha activa como sucediera con la Ley de Medios Audiovisuales entre otras, que sus privilegios no tienen ni cerca el valor de nuestros derechos, y que este pueblo no está dispuesto a volver hacia atrás no importa el lugar en que esté o lo que aún falte por lograr. Es repulsivo ver por estos días la desvergonzada complicidad con que se sostienen supuestos progresistas, junto a los que remataron el país sin escrúpulos. A los que fueron cómplices, funcionales y aduladores de la dictadura. A los que apoyaron y dijeron que nuestros compañeros eran terroristas y estaba bien que los mataran. A los que desgobernaron o traicionaron el mandato popular. A los que de pronto y sorpresivamente, vaya a saber porque extraño conjuro, cambiaron tanto que ahora dicen que van a saber hacer lo que no hicieron nunca. Que ahora saben que es la ética y la dignidad política. Los mismos que mandaron al exilio económico a millones de compatriotas. Los que en esta Bahía del Silencio cuando llego la institucionalidad y exigíamos justicia, decían que padecíamos el síndrome del preso político. Los que luego justificaron Punto Final, Obediencia Debida e Indultos. No podemos ser tan necios y olvidarnos. Hablamos también aquí de la memoria. La memoria además de la reivindicación fundamental de la lucha de nuestros compañeros, es estar atentos a los que puedan intentar hacernos retroceder a un pasado de despojo de nuestros derechos. Ellos no pudieron ni con nuestros compañeros, ni con nuestras Madres, ni con nuestras Abuelas, ni con nosotros mismos a pesar de todo lo que nos hicieron.
Desde de las declaraciones de independencia de nuestros países se produjeron 327 golpes de estado y asonadas militares. El reciente golpe cívico militar en Honduras, y las amenazas que se ciernen en el mismo sentido sobre otras naciones, actualiza dramáticamente la necesidad de perseguir este antiguo e impune delito que, una y otra vez en nuestra historia, ha abortado procesos de cambio imprescindibles para profundas transformaciones sociales y la integración indo – afro – latinoamericana continental. Por tal razón hemos adherido fervientemente a la creación de una Convención Interamericana que declare como crimen de derecho internacional, y penalice, los golpes de estado.
En un marco de tensión se desarrolla hoy el enjuiciamiento de los genocidas que violentaron a nuestra patria con sus crímenes, la destrucción de la economía, la destrucción social en términos culturales, y el descreimiento en la política como herramienta de cambio social desde aquella frase que impusieran al decir: “llegamos a resolver los problemas que la política no le ha solucionado al país”.
Lo solucionaron con 30.000 compañeros detenidos desaparecidos. Tampoco nos olvidamos que Jorge Julio López está aún desaparecido en esta etapa institucional. Nada se ha hecho con los aportes realizados respecto de investigar a aquellos posibles relacionados con el hecho, señalados en la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Cuestión que en el mismo sentido se relaciona con el asalto brutal a la Secretaría de Derechos Humanos de La Provincia de Buenos Aires, una señal de advertencia de lo que están dispuestos a hacer.
Hay dificultades enormes para llevar adelante los enjuiciamientos, lo que contribuye muy poco en su solución rápida, pero la lucha histórica de los organismos, como la de los familiares ha sido y es esencial. Jueces que en muchos casos provienen de designaciones en tiempos de esa dictadura que se juzga, y que el poder político desde 1983 debió destituir, siguen aportando a la impunidad y generan las mayores dificultades. Bahía Blanca no está exenta de estos rasgos y conductas, lo hemos dicho desde un principio. Aquí se ve con más claridad que en otros lugares. La complicidad con el genocidio y la impunidad se destaca, y se sigue defendiendo hoy y día a día desde las páginas del diario local La Nueva Provincia al que hemos denunciado pública y permanentemente, sin una palabra dirigencial que marque la desvergüenza de su apología. Un juez instructor como Alcindo Álvarez Canale que, pronto a cumplir cinco años con la causa en sus manos, sólo ha habilitado un juicio oral a 18 represores como si no hubieran pasado demasiados años de impunidad, o no hubiera elementos de prueba para acelerar dichos procedimientos.
Las detenciones domiciliarias, las faltas de mérito o las excarcelaciones son en general infundadas o fundadas en apreciaciones absolutamente parciales y absurdas, consideraciones de insuficiencia probatoria. Porque a estos crímenes, su planificación y sus responsables se les dan un trato como si fueran comparables a delitos menores.
La fuga del ex coronel de Inteligencia Aldo Mario Álvarez desde hace más de tres años. La inimputabilidad mental del ex general Adel Vilas y el médico Jorge Streich. La muerte biológica como cualquier ciudadano digno, de los represores Emilio Ibarra -responsable de los grupos de tareas- y Santiago “El Tío” Cruciani -interrogador y torturador de este Centro Clandestino de Detención. La doble fuga de Julián “El Laucha” Corres, mano derecha de Cruciani, hoy recién a punto de ser juzgado. La fuga y posterior detención del ex juez Guillermo Federico Madueño, parte del aparato represivo en el marco del juzgado federal de entonces. Donde además desarrollaron tareas junto a él como sus secretarios, la dra. Gloria Girotti que sigue presentándose en concursos en su intento de lograr ubicarse en el entramado judicial como funcionaria, y el dr. Mario Sierra, increíblemente aún profesor de la Carrera de Derecho de la Universidad Nacional del Sur, que continúan negando conocer lo que pasaba en ese juzgado cuando todos sabemos que los secretarios son los que más conocen de un juzgado después del juez responsable. Los prófugos Guillermo Julio Chipont y Alejandro Lawless del Ejército, y Ricardo Joaquín Molina de la Armada. Todo es una sumatoria de las huellas de impunidad que se marcan de la mano de jueces, que luego suelen ofenderse o no aceptan ser controlados porque se creen seres superiores.
No queremos dejar de señalar que la causa de la Armada sigue dando resultados positivos, a pesar de ser la que menos elementos contaba a la llegada de las leyes de impunidad. Estos avances son el resultado de la eficacia y los méritos al investigar en muy poco tiempo del juez subrogante Dr. Eduardo Tentoni.
Con relación al juez Alcindo Álvarez Canale, hemos hecho en septiembre del año pasado la última presentación con la sumatoria definitiva de todos los elementos de su caso ante el Consejo de la Magistratura, para que resuelva el camino de continuidad o no de este juez en la causa y en el Poder Judicial.
Debemos destacar en este árido camino de compromiso en la búsqueda de justicia, al actual responsable de la Unidad de Investigación de Crímenes de Lesa Humanidad, dr. Abel Córdoba. Su gestión ha sido incansable en los nuevos avances de la causa y en la detención entre otros de los nueve guardias de este Centro Clandestino de Detención, con el apoyo y la eficacia fundamental que viene desarrollando en estos procedimientos la Policía de Seguridad Aeroportuaria, creada bajo la conducción en su momento de Marcelo Saín, otro hombre comprometido desde hace muchos años en la defensa de los Derechos Humanos.
Nuestra lucha marcará entonces en el 2010 huellas importantes en el sendero de hacer justicia. Debemos estar atentos ante el peligroso accionar de quienes vienen por todo en todos los terrenos, incluso para llevarse puesta la institucionalidad, y por supuesto cerrar la impunidad definitiva para los responsables del Terrorismo de Estado.
La lucha por Memoria, Verdad y Justicia; el juicio y castigo a todos los culpables del genocidio; la cárcel común para todos ellos, debe tener una expresión y sostén social importante en nuestra ciudad. Convocamos por lo tanto a todos sin exclusión. Son necesarias múltiples actividades de información y difusión relacionadas, para que esto tenga fuerte presencia social apenas se fije la fecha de inicio del primer juicio oral. Convocamos a todas las organizaciones de la sociedad civil a que se sumen a este momento histórico que se concretará por primera vez en ésta, la Bahía del Silencio. Debemos hoy, como siempre y más que nunca, seguir exigiendo y hacer realidad la justicia para los peores crímenes de nuestra historia contemporánea, y terminar con la impunidad instalada casi institucionalmente desde hace décadas.
Este Bicentenario es para nosotros también un año fundamental en nuestra vida institucional, ya que se cumplen 25 años de existencia de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Bahía Blanca. Aquella que a impulso de nuestro compañero Ernesto Malisia naciera el 31 de agosto de 1985 como delegación de la APDH Nacional, y que hoy es una organización no gubernamental continuadora de las mismas luchas de entonces.
Finalmente, convocamos a todas y todos los bahienses dignos, para que sigamos luchando férreamente por que la patria desaparecida no sea la patria olvidada. Porque no olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos. Porque queremos que este sea un Bicentenario con Memoria, Verdad, Justicia y sin Impunidad para los Genocidas.

Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Bahía Blanca

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2010-04-02 00:00:00
Etiquetas: Bahía Blanca.
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