©Todos los derechos compartidos

Testimonios y preocupación
Siguen pasando testigos en el juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en el ámbito de la Armada Argentina y a su vez organismos de derechos humanos mostraron preocupación por ciertas decisiones del tribunal respecto a las declaraciones de las víctimas.
Categoría: Derechos Humanos

Siguen pasando testigos en el juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en
el ámbito de la Armada Argentina y a su vez organismos de derechos humanos
mostraron preocupación por ciertas decisiones del tribunal respecto a las
declaraciones de las víctimas.

Durante el martes 3 y el miércoles 4 de marzo, se desarrollaron nuevas
audiencias correspondientes al tercer juicio a represores que se realiza en
Bahía Blanca. El mismo se lleva a cabo en el marco de la causa número 1103
conocida como “Armada Argentina” y caratulada como “Fracassi, Eduardo René y
otros…” que comprende los delitos de lesa humanidad cometidos en el ámbito de
la Armada Argentina, específicamente en la Base Naval Puerto Belgrano.
Por esta causa, están siendo juzgados 25 imputados que son Víctor Aguirre, Luis
Bustos, Felipe Ayala, Raúl Domínguez, Víctor Fogelman, Francisco Martínez Loydi,
Héctor Selaya, Carlos Stricker, Alejandro Lawless, Leandro Maloberti, Domingo
Negrete, Néstor Nogués, Tomás Carrizo, Oscar Castro, Raúl Otero, Gerardo Pazos,
Pedro Pila y José Luis Rippa. A ellos se les suma, Guillermo González Chipont,
Félix Cornelli, Enrique De León, Eduardo Fracassi, Manuel García Tallada,
Edmundo Núñez y Luis Pons.
Durante los últimos días de audiencias hablaron diferentes testigos por el
sistema de videoconferencia como fue el caso de Enrique Fernández y Gonzalo
Conte sobre cuyos testimonios se hará referencia en esta nota.
Asimismo organismos de derechos humanos de Bahía Blanca expresaron su
preocupación debido a lo que ha pasado con algunos testigos víctimas que al
momento de prestar declaración solo les fue permitido hablar del o los casos
por los que fueron citados y no pudieron desarrollar su experiencia personal
respecto a lo sufrido durante la dictadura por no ser justamente su caso
materia de juzgamiento en esta causa.
Esta postura fue tomada por el tribunal en mayoría ya que así lo consideraron
los jueces José Triputti y Martín Bava, mientras que el juez Jorge Ferro mostró
su disidencia. La decisión impide a las partes poder preguntar a algunas
víctimas sobre lo que vivieron.
Todo esto se vio reflejado por ejemplo cuando la testigo víctima Liliana
Griskan dijo haber visto al acusado Lawless en el V Cuerpo de Ejército y cuando
tenía que decir en qué circunstancia ella se encontraba en ese lugar, no se le
permitió continuar con su relato.
Por este tema, EcoDias dialogó con Alejandra Santucho, integrante de la
agrupación HIJOS de Bahía Blanca, y con Eduardo Hidalgo, secretario general de
la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) de nuestra ciudad. Las
palabras de ambos referentes de la lucha por la memoria, la verdad y la
justicia, también se verán reflejadas en esta nota, pero antes los testigos que
pasaron al cierre de esta nota, en próximas ediciones reflejaremos otras
cuestiones que se vivieron durante estas audiencias.

Enrique Fernández
Dos testigos declararon en la mañana del martes 3 de marzo y los dos lo
hicieron por el sistema de videoconferencia. El primero testimonió desde el
Consejo de la Magistratura de Capital Federal y fue Enrique Alberto Fernández
quien al momento de ser preguntado sobre si conocía a algunos de los acusados,
respondió afirmativamente sobre los imputados Martínez Loydi y Pila. Fernández
es retirado de Prefectura Naval Argentina y dijo que entró a la escuela de
cadetes casi al mismo tiempo que Martínez Loydi por lo cual lo conoce desde principios
de su carrera.
Enrique Fernández es hermano de Diana a quien fueron a buscar fuerzas de la
Marina en 1976. Fernández no recuerda qué día fue pero sí que su padre lo llamó
diciéndole que habían ido a buscar a su hermana al domicilio de Villa Rosas,
Bahía Blanca. El padre le dijo que los visitantes eran soldados y fue así que Enrique
Fernández que trabajaba en Prefectura, salió de allí preocupado por la
integridad física de Diana.
Contó el testigo que cuando llegó a la casa se encontró con dos blindados y
soldados con armas largas. Fernández se identificó con su credencial pero se le
gritó la orden de ALTO y se le apuntó con un arma.
Finalmente, Fernández pudo ingresar a la vivienda junto a una autoridad a cargo
y allí estaban su esposa embarazada y sus padres, entre otras personas.
Cuando terminó el operativo, sin éxito para los ocupantes, Fernández se dirigió
a la oficina de Prefectura en Bahía Blanca donde le dio conocimiento de lo
sucedido al jefe de apellido Rizzo.
Pero en esa oficina también estaba una autoridad de la Infantería de Marina de
apellido Paiva quien dijo haber sido el que dio la orden del allanamiento.
Tras ello, Fernández lo trató de “hijo de mil putas” por haber hecho eso ya que
podrían haberle dado aviso siendo Fernández miembro de Prefectura. Fernández
conocía a Paiva ya que Infantería de Marina tenía asiento en White
Paiva se disculpó y fue Rizzo quien intervino y sugirió a Fernández que vaya
con su hermana al V Cuerpo de Ejército que él le aseguraba garantías respecto a
la seguridad de Diana.
Así lo hicieron, Diana quedó detenida siendo puesta en libertad al otro día.
Según Fernández, él no recibió explicación de por qué habían ido a buscar a su
hermana. Al dejarla en el V Cuerpo quedó establecido el compromiso de que la
iban a interrogar para luego liberarla.
Fernández prestó servicio entre 1975 y 1977 y dijo no haber visto nada fuera de
lo normal entre ese período en la fuerza que integró. Respondió además que no
hubo orden judicial para detener a su hermana y que no tiene conocimiento de
que a Diana la hayan maltratado. Comentó que ella salió del V Cuerpo en buenas
condiciones salvo el estrés sufrido por la situación.
Respecto a los imputados que conoció, señaló que habló con Martínez Loydi sobre
su futuro en Prefectura y que éste le dijo que no se preocupara.
Por su parte, Pila era su superior al igual que el nombrado Rizzo.
En 1976, Fernández tenía unos 30 años y estaba a cargo de dos oficinas del área
de Logística de Prefectura de Bahía Blanca. Luego de su retiró no volvió a tener
contacto con Pila y con Martínez Loydi de quien dijo, en respuesta a una
pregunta, que estuvo en la guerra de Malvinas como jefe de Prefectura.
Sobre su hermana declaró que estudiaba Biología en la universidad, que luego
pasó a Enfermería, que supone que era buscada por una ideología afín a un novio
que tenía y que la situación le provocó a ella problemas de depresión.

Gonzalo Conte
El arquitecto Gonzalo Conte, integrante de Memoria Abierta ya había
declarado en juicios anteriores y ahora le tocó hacerlo de nuevo en éste que
compete a los hechos ocurridos en el ámbito de la Armada.
Conte brindó detalles sobre el trabajo realizado en la Base Naval Puerto
Belgrano y en Baterías el cual fue iniciado con una inspección el 19 de octubre
de 2007 convocados por el juez Eduardo Tentoni a sugerencia del fiscal Hugo
Cañón y de la unidad fiscal que dirigía el doctor Abel Córdoba.
Según Conte fue una larga inspección a la cual concurrieron testigos víctimas
como Carracedo, los hermanos Giorno, Izarra, Larrea, Pellegrini y Mantovani,
entre otros.
A partir de esa labor se hizo una pieza audiovisual que contiene fotos, planos
y demás elementos que ponen valor al recurso jurídico. En líneas generales, los
testigos reconocieron el lugar, mostraron desplazamientos y demás detalles en
dos o tres espacios que fueron utilizados para el confinamiento de personas.
El primer sitio pertenece a la policía de establecimientos navales y los
testigos describieron la forma de llegada previa al edificio, calles de acceso
y tipo de pavimento.
Carracedo, Izarra y Néstor Giorno contaron su llegada a una parte que ahora
está cubierta y donde hay una pared en la cual aguardaban para ser
interrogados. Conte declaró que los hechos que relató los vio y que junto al
equipo de trabajo filmaron todas las escenas nombradas que a su juicio son las
más relevantes de ese día.
Agregó que los testigos también reconocieron la distribución interior debido a
que notaron varios desniveles que se reconocían de aquella época. También
reconocieron lugares de interrogatorio y el propio Buque 9 de julio.
Por otra parte, hubo inspecciones con menos éxito en hangares y galpones
mientras que lo contrarió ocurrió en Baterías “sector al cual se puede llegar
por la misma Base”.
Testimonió Conte que eran las baterías antiaéreas de la custodia militar de la
costa y que la que habría sido utilizada es la número 3 siendo la más
reconocida. El equipo recorrió además la número seis.
La testigo víctima Mantovani vio una especie de ganchos metálicos insertos en
las paredes laterales y comentó que fue colgada de esos ganchos. Conte agregó
que cada uno de los testigos fue my preciso en describir situaciones y que hubo
un esfuerzo muy importante en reconocer las distintas instancias que vivieron.

CUENTE PERO NO CUENTE
Cambios que preocupan
Tal como se dijo, organismos de derechos humanos manifestaron su
preocupación tras lo ocurrido con la declaración de algunos testigos que
también son víctimas y que al momento de testimoniar solo se les permitió
referirse al caso para el cual fueron citados pese a que esas personas también
sufrieron la dictadura militar.
En razón de ello, EcoDias dialogó con Alejandra Santucho, integrante de HIJOS,
quien señaló: “La verdad que es una modalidad un poco que está llevando
últimamente el tribunal que se remite solamente a lo que tiene que ver con esta
causa. Lo que todos sabemos es que la gente viene acá y se sienta a contar todo
lo que le sucedió. El testigo, la víctima no sabe si tiene que contar una
parte, si tiene que contar todo entonces esto crea determinadas confusiones,
permanentes interrupciones donde la víctima se ve interrumpida, largos debates
entre las partes, uno que quiere, la defensa que pide, el tribunal que otorga y
la verdad que es un tema que nos preocupa bastante porque no es una práctica
que este tribunal haya llevado antes. En los dos juicios anteriores e incluso
en este mismo juicio en otros testimonios se los ha dejado hablar abiertamente
y espontáneamente como creemos que tiene que ser. Después el tribunal tomará de
ese testimonio lo que le interese y descartará lo que no le interese pero así
está sucediendo en estos momentos y es algo que nos preocupa bastante”.
Agregó Santucho que esa postura se dio para con varios testigos. “Se acota a la
persona diciendo que no puede hablar de determinadas cosas sino que está para
hablar de lo que figura en la causa. Crea mucha confusión en los testigos más
cuando fueron víctimas, gente que estuvo secuestrada, gente que padeció
determinadas cuestiones que creemos nosotros que hay que dejarlos explayarse y
después tomar lo que corresponda de eso”.
Santucho destacó las ejemplares sentencias anteriores de este mismo tribunal y
espera que la de este juicio no sea la excepción.
“Por un lado se dice que es para agilizar, para que la persona no pierda tiempo
explicando otras cuestiones que no vienen a la causa pero a la vez se generan
debates interminables donde se pierde también tiempo así que es medio
contraproducente. Aparte de eso, una de las cuestiones también más importantes
es que esta gente va a tener que volver a declarar, que eso va en contra por
ahí de determinadas cuestiones que la Corte viene marcando de las famosas
reglas prácticas donde se trata de no revictimizar a la víctima haciéndola
declarar una sola vez y no infinidades de veces. La mayoría de esta gente que
fue interrumpida va a tener que volver porque su causa o su caso está en otro
de los juicios que vendrán más adelante y eso se podría haber evitado”.

La mirada sobre las distintas causas
Sobre el mismo tema, EcoDias consultó a Eduardo Hidalgo de la APDH Bahía
Blanca quien opinó: “Es notorio que el tribunal ha cambiado metodológicamente
muchos aspectos que tienen que ver con el desarrollo del juicio, el trato con
las víctimas, ciertos privilegios hacia pedidos de la defensa que se
manifiestan en esto de no permitir que determinados testigos hablen en general
de lo que significó la represión en su vida y circunscribirlo a algún hecho
puntual que es el que tratan”.
Para Hidalgo es esa la parte más compleja y más molesta ya que, dijo, no se
trata de un juicio civil donde se habla de determinada historia “estamos
hablando de una metodología represiva, criminal que ha generado lo que ha
generado y entonces el testigo cuando se sienta frente al tribunal debe hablar
de todo. No importa si es de su caso personal o si no es de su caso personal,
acá no hay individualismos, esto es un juicio que tiene que ver con una
comunidad que recibió una represión criminal durante lo que sabemos fue la
dictadura cívico militar. Eso es un cambio en el tribunal que a mi me parece
que no es beneficioso, creo que las razones por las cuales las hacen deben
tener, supongo yo, deben tener que ver con cambios en la mirada sobre las
distintas causas que, insisto, aún cuando tengan alguna explicación que yo la
desconozco porque ellos tampoco la han dado, deberían volver y retrotraerse a
lo que fue en un principio porque es indudable que el juicio del 2011 al juicio
del 2015 no es el mismo. El del medio fue cambiando gradualmente esta
metodología y esta forma de visualizar el significado de un testimonio. Después
hay permisividades desde nuestro punto de vista de toda índole. Lo que antes
reclamaban las defensas que eran más que nada, yo diría, hasta chicanas de
apurar al tribunal y de apurar a los testigos aunque con mucha sutileza en
algunos casos, ahora forman parte de la metodología de trabajo y se le permite
esta cuestión a los defensores”. Además señaló que espera que dicho cambio de
conducta no tenga una traducción negativa en la sentencia.
Hidalgo en su momento declaró como testigo al igual que Santucho por lo cual
EcoDias le preguntó cómo puede perjudicar al declarante que no pueda contar
toda su historia. “Lo que pasa es que en general los que pasamos por la
represión, al momento de llegar a la circunstancia del testimonio lo que
buscamos no es solamente lo que es lógico y natural que es que se haga justicia
no con lo propio sino en general aportando lo que a uno le pasó, sino que el
poder contarlo tiene un significado sanador para el testigo, es recuperador.
Esto no lo digo yo, esto lo dicen profesionales de la psicología y de un montón
de aspectos que han sido analizados desde el comienzo aquí en la Argentina y
fuera de la Argentina con otros casos parecidos. Entonces me parece que eso
también va en contra de esa posibilidad, va en contra de la igualdad de
posibilidades frente a poder declarar ante un tribunal lo que le pasó, que
insisto no es una cuestión de individualismo sino que es una cuestión de
comunidad. Los delitos de lesa humanidad fueron producidos contra grupos
nacionales y contra la comunidad argentina”.



facebook
Twitter
Follow
2015-03-09 00:00:00
Relacionados
ESTEMOS CONECTADOS
campañas
144 600x600px (1)
137 (1)
adhesiones
adhesion facundo 600x325px (1)
adhesion lopez 600x325px (1)
última Edición
Cooperativa Ecomedios
Nos apoyan
Nosotros
Ecodías es una publicación de distribución gratuita.
©Todos los derechos compartidos.
Registro de propiedad intelectual Nº5329002

Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión de la editorial.
Agradecemos citar la fuente cuando reproduzcan este material y enviar una copia a la editorial.


> Directora
Natalia Schnaider
> Secretario de redacción
Pablo Bussetti
> Diseño gráfico
Rodrigo Galán
> Redacción
Silvana Angelicchio, María Cielo Di Stéfano, Agostina Álvarez, Ivana Barrios, José Olmedo y Daniel Saladino
> Difusión en redes sociales
Santiago Bussetti y Camila Bussetti
> Colaboradores
Mauro Salvador, Claudio Eberhardt, Valeria Villagra, Sabrina Del Valle y Melisa Santanafesa.

es un producto de:

Matrícula INAES 40.246. 

Desarrollado por Puro Web Design.

RSS
Follow by Email
Telegram
WhatsApp