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Emoción de vísperas
Algunas horas antes de que comenzaran los juicios por crímenes de lesa humanidad cometidos en Bahía Blanca durante la última dictadura cívico militar, una conferencia organizada en la Iglesia Metodista reunió a varias personalidades con la comunidad bahiense.
Categoría: Derechos Humanos

Algunas horas antes de que
comenzaran los juicios por crímenes de lesa humanidad cometidos en Bahía Blanca
durante la última dictadura cívico militar, una conferencia organizada en la Iglesia
Metodista de la tercera cuadra de calle Belgrano reunió a Adolfo Pérez
Esquivel, Fortunato Mallimacci, Aldo Etchegoyen, Hugo Cañón y Nora Cortiñas,
quienes reflexionaron sobre la nueva etapa que abre la ciudad a partir de los
debates orales.

El templo de la Iglesia Evangélica Metodista Central de Belgrano al 300 de
nuestra ciudad se llenó de gente a la caída temprana del sol invernal. El acto
era una celebración reparadora, en las vísperas del inicio del juicio que dio
comienzo el martes 28. El público colmó los asientos disponibles y los más
jóvenes empezaron a ubicarse en el pasillo, apoyados contra las paredes o en la
parte superior del lugar.
Frente a ellos estaba la mesa dispuesta para escuchar a los invitados del día:
el obispo metodista Aldo Etchegoyen, el actual presidente de la Comisión
Provincial por la Memoria (CPM) Hugo Cañón, el sociólogo Fortunato Mallimacci,
la Madre de Plaza de Mayo Nora Cortiñas y el premio Nobel de la Paz Adolfo
Pérez Esquivel.

El silencio de los culpables
Tras una breve presentación de los invitados, a cargo del pastor Aníbal
Sicardi, Oscar Pasquaré dio lectura a un poema titulado “Credo”, cuya autoría
corresponde a Pedro Benítez, miembro del culto metodista bahiense.
A continuación abrió la presentación de testimonios el religioso bahiense Aldo
Etchegoyen, quien resaltó la importancia del comienzo de los debates orales
enmarcados en el juicio a los diecinueve represores y cuestionó al diario La
Nueva Provincia por la nula cobertura periodística otorgada al proceso judicial.

“Verdaderamente, estamos celebrando con mucha alegría este momento, que para
nosotros, como Iglesia Metodista, es histórico”, proclamó Etchegoyen, que
agregó: “Esta mañana salí temprano a comprar La Nueva Provincia y me llamó la
atención no encontrar absolutamente nada de la noticia. Había noticias de un
señor que se cayó debajo de una heladera y murió, de un auto que chocó contra
una moto y de otras cosas así, pero ninguna noticia de lo importante del día de
mañana (por el martes)”.
A su vez, enumeró los juicios que comenzaron y comenzarán en breve en otros
puntos del país, según el cronograma relevado por la CPM. El 21 iniciaron los
debates por crímenes de lesa humanidad ocurridos en Mar del Plata. El mismo día
se llevó a cabo la primera audiencia por otros perpetrados en Salta. El 27 de
julio, en Paraná. Y en agosto, en el Tribunal Oral Federal 2 de Capital Federal
y en Rosario. Para octubre, en tanto, se prevé el inicio de los debates en
Mendoza.
“Estamos viviendo en nuestro país un tiempo altamente significativo”, concluyó
el obispo.

La importancia del escenario
A continuación, fue el turno del sociólogo Fortunato Mallimacci, quien
recordó a las víctimas y los victimarios del proceso criminal terrorista
iniciado por la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) y continuado y
profundizado por los represores de la última dictadura cívico militar.
“Soy de Punta Alta, pero viví mucho tiempo en Bahía Blanca. Que en nuestras
ciudades se puedan empezar los juicios y denunciar con nombre y apellido a
aquellos que cometieron crímenes de lesa humanidad o hablar de los grupos
económicos, de La Nueva Provincia, de los profesores, curas y monjas que
colaboraron y hacerles un juicio, es un momento para reflexionarlo y demostrar
que es posible que la justicia, la memoria y la verdad se hagan presentes”,
opinó.
A su vez, Mallimacci ponderó la importancia del escenario elegido para la
realización del juicio que comenzó el martes, el edificio que la Universidad
Nacional del Sur (UNS) posee en avenida Colón 80 de nuestra ciudad.
“Para los que fuimos alumnos de la UNS, para los que fuimos echados de la UNS,
volver era hacer memoria y traer los nombres de muchos que fueron torturados,
asesinados, desaparecidos”, indicó.

Palabra de Madre
Acto seguido, tomó el micrófono Nora Morales de Cortiñas, integrante de la
Asociación de Madres de Plaza Mayo – Línea Fundadora.
“Quiero agradecer a la Iglesia Metodista, porque las Madres, en los peores
años, tuvimos aquí una casa donde refugiarnos para poder hablar de nuestro
dolor y compartir con pastores de esta Iglesia, que no solamente nos abrían la
puerta sino también nos comprendían, nos acompañaban, nos indicaban un camino”,
recordó.
Cortiñas también rescató los nombres de obispos y religiosos del culto católico
que fueron compañeros de ruta durante los primeros años del camino de las
asociaciones de derechos humanos, como Miguel Hesayne, Jaime de Nevares y Jorge
Novak. “Fueron poquitos, pero vale”, consideró.
“Pero también había muchos sacerdotes que nos acompañaron. Mi hijo comenzó su
militancia social con Carlos Mugica, que también representó tanto en la vida de
los jóvenes”, marcó.
“Le agradezco a Fortunato (Mallimacci), porque las Madres todos los días
necesitamos ver a mujeres y hombres que tienen la edad que tendrían nuestros
hijos y nuestras hijas, que nos acompañan, no perdieron la memoria y siguen
recogiendo las banderas de lucha”, expresó.

Testimonio de Paz
“Es muy bueno que podamos reunirnos, mirarnos, construir juntos. Después de
escuchar a estos amigos y compañeros de lucha, recordaba los versos de Machado:
‘Caminante, no hay camino, se hace camino al andar’. Nosotros aprendimos, nos
caímos, nos levantamos. Pero seguimos”. Así abría su alocución el Premio Nobel
de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.
“Siempre la resistencia se sostiene y se construye en la esperanza. Sino,
bajaríamos los brazos, y esto no ha ocurrido”, reflexionó.
“Pero también me preguntaba cómo llegamos hasta aquí. Y tenemos que hacer
memoria. Porque esto no pasó únicamente entre los argentinos. Esto pasó en todo
el continente. Fue un proyecto de destrucción a nivel continental, a través de
la Doctrina de la Seguridad Nacional y la imposición de dictaduras militares”,
afirmó, al tiempo que se preguntaba “¿cómo lograron cambiar la mente de las
fuerzas armadas y de seguridad para hacer lo que hicieron?”.
“Lógicamente, no estaban solos. Tuvieron la complicidad de muchos sectores
sociales”, agregó.
En ese sentido, subrayó el rol de los Estados Unidos en sucesos como los que
comenzaron a juzgarse el martes pasado. “Hoy le decía a un periodista: ¿sabe
por qué no va a haber nunca un golpe de estado en los Estados Unidos? Porque no
hay embajada de los Estados Unidos”, bromeó.
“Cuidado, no nos olvidemos que hace más de un año tuvimos un golpe de estado en
Honduras. No olvidemos el intento de golpe de estado en Ecuador. Y en Bolivia y
Venezuela”, recordó.
“Llegamos aquí porque el pueblo se unió y construye. Y es cierto que hubo
voluntad política para desterrar las leyes de impunidad que nos impusieron. En
los gobiernos que precedieron al de Néstor Kirchner, no lo quisieron hacer. No
es que no pudieron: no quisieron hacerlo. Este es un eje a profundizar:
construir ciudadanía”, destacó.

Cañón txt
“Después de todo lo que se ha dicho, y la gran movilización interior que
significa, me trae muchas implicaciones, desde mi infancia en Villa Rosas y las
ilusiones que uno tenía de chico de hacer cosas y pelear por la vida”, relató
el ex fiscal federal y actual presidente de la CPM Hugo Cañón.
Cañón recordó sus años estudiantiles en la Universidad Nacional de La Plata, a
la que llegó en 1966, a poco de producirse el golpe militar encabezado por Juan
Carlos Onganía, del que se conmemoraron cuarenta y cinco años el mismo día en
que dio inicio el juicio contra los represores bahienses de la siguiente
dictadura.
“Pese a esa dictadura, era una época que venía de crecimiento, expansión y
lucha, con el Cordobazo y la reunión de gremios combativos del ’71”, evocó.
“Después vino la noche, con la Triple A y gente que moría de ochenta balazos”,
marcó, para cerrar con un recorrido por lo actuado por los genocidas de la
última dictadura militar, durante la cual vivió “un exilio interior en Tres
Arroyos”, finalizado luego de la guerra de las Malvinas.

La conferencia cerró con la mención de víctimas del terrorismo de Estado, en la
voz de familiares, amigos y allegados que se encontraban en la sala.




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2011-07-04 14:41:00
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