©Todos los derechos compartidos

El Golpe civil
El periodista Vicente Muleiro presentó en Bahía Blanca su libro “1976. El Golpe civil”, que detalla la contrapartida ciudadana y empresaria a la interrupción constitucional de 1976, que determinó el comienzo de la época más sangrienta de nuestra historia y supuso una distribución regresiva de la riqueza y la disminución de los activos estatales.
Categoría: Derechos Humanos

El periodista Vicente Muleiro presentó en Bahía
Blanca su libro “1976. El Golpe civil”, que detalla la contrapartida ciudadana
y empresaria a la interrupción constitucional de 1976, que determinó el
comienzo de la época más sangrienta de nuestra historia y supuso una
distribución regresiva de la riqueza y la disminución de los activos estatales.

 
Invitado por Radio Nacional Bahía Blanca, el periodista Vicente Muleiro -vicedirector
de la emisora pública- llegó a la ciudad a fines de abril último para presentar
su libro “1976, El Golpe Civil”, una investigación periodística donde detalla
la participación ciudadana y empresaria en la entronización de la última
dictadura militar, entre 1976 y 1983.
 Por caso, el editor Vicente Massot, su
diario
 La Nueva Provincia y el fallecido arzobispo Jorge Mayer son algunos de los nombres ligados
a nuestra ciudad que aparecen en el libro de Muleiro.
 
“Admiremos a los escritores que no quieren publicar, pero no les creamos. Por
supuesto que me interesa que la palabra llegue a otro que, felizmente, son
ustedes en esta ciudad, en este año tan especial”, expresó el periodista al
comenzar su conferencia, que tuvo como lugar el Aula Magna que
 la Universidad Nacional del
Sur (UNS) posee en Avenida Colón 80 de Bahía Blanca. 
Flanqueado por el director de Radio Nacional Bahía Blanca, Axel Delfino, y de Walter
Larrea, abogado que se encargó de acompañar la presentación, el escritor
compartió con el público local experiencias, detalles de su investigación y
reflexiones sobre tan cruda época de nuestra historia.
“La verdad que cuando me dijeron que iba a venir un tipo a Bahía, que se
llamaba Vicente y su apellido empezaba con ‘M’, que era periodista y había
publicado libros, honestamente me corrió un hilo de sudor frío pensando en
algún Vicente cuyo apellido también empieza con ‘M’ y que también conocemos
acá. La verdad sea dicha: felizmente no se trata de Vicente Massot, sino del
amigo Vicente Muleiro”, abrió Larrea al presentar al periodista.
En referencia al trabajo a presentar, lo calificó como “muy interesante,
apasionante y desgarrador, porque cuenta de manera absolutamente documentada y
con un rigor investigativo increíble todas las conexiones del poder civil -eclesiástico,
periodístico, judicial- con la dictadura. Y en ese sentido, creo que es una
obra que viene a echar luz, porque ha habido en estos años una tendencia a
creer que son únicamente los militares los que encarnan el Mal, con
mayúsculas”.
 
El Poder Judicial
El encuentro comenzó con la referencia a la pata judicial que prestó
condescendencia al régimen, a propósito de la noticia entonces reciente de la
excarcelación de treinta y seis genocidas dispuesta por la Cámara Federal de
Apelaciones de Bahía Blanca y la suspensión de los juicios por crímenes de lesa
humanidad en el ámbito del Ejército que finalmente comenzarán el próximo 28 de
junio.

“En el libro hay un capítulo que se llama ‘Hacia adentro del Estado’,
donde analizo algunas de las áreas estatales donde la presencia civil fue
preponderante. Lo primero que salta a la vista es la complicidad del Poder
Judicial. Allí hay algunas víctimas de la dictadura. Jóvenes y más bien pocos.
La mayoría del Poder Judicial se reacomoda rápidamente. Siempre hay que tener
en cuenta que se crea un clima de terror, por lo cual negarse a ciertas cosas
significaría poner en peligro la propia vida”, indicó Muleiro. Y agregó que “la
dictadura no tuvo problemas en que toda una nueva camada de jueces juraran por
los estatutos y los objetivos del Proceso de Reorganización Nacional, lo que
significaba entrar en contra de toda la normativa judicial para la que esos
jueces habían sido designados”, ya que fue flagrante, durante aquellos años, la
violación de los códigos Penal y Civil en el accionar del propio Estado. 

Sin embargo, remarcó que hubo algunos exponentes de “cierta valentía
moral”. En tal sentido, recordó el caso de la doctora Argibay Molina, quien
debió padecer nueve meses de prisión por su oposición a actitudes militares que
“violaban su condición profesional”. “Pero la dictadura no tuvo problemas con
un Poder Judicial ya instalado. Y tuvo un gran apoyo después: una vez
terminada, en los primeros casos que empezaron a saltar, no hubo muchas
posibilidades de llevarlos a los estrados judiciales. Esto se agrava con el
Punto Final y la Obediencia Debida”, caracterizó el directivo de Radio Nacional
Buenos Aires.

Durante un breve repaso por la alianza cívico militar que transitó el
siglo XX argentino, Muleiro mencionó nombres cuya trayectoria había comenzado
en la oposición al naciente peronismo, en 1946. Varios se repiten en sucesivos
procesos históricos, parecidos entre sí en la aplicación sistemática de planes
liberales en la economía y la supresión de todo vestigio democrático en la vida
nacional. “Todos los gobiernos tienen un aire de transitoriedad. Y logran
asentarse y sentir que tienen la manija que habían perdido con Videla, que le
da, llave en mano, el Ministerio de Economía y la jefatura civil de la economía
a José Alfredo Martínez de Hoz”, historió.

“Es muy interesante rastrear a estos grupos civiles que se reúnen y
hacen ‘papers’, y sacan revistas. Y no soportan a las mayorías. Ni a la Ley
Saénz Peña. Si el peronismo los puso mal del todo, la ley Saénz Peña había
desacomodado la posibilidad de que ellos cotejen su proyecto con la sociedad”,
marcó.

 
El Poder Económico
“Los grupos económicos concentrados nunca se resignan a perder poder. Se
adaptan a distintas situaciones. Vivieron durante la dictadura una época de
oro, por los grandes traspasos rentísticos que consiguieron vía lo que se llamó
‘la Patria contratista’, las grandes obras del Mundial ’78 y Puerto Madero, o
la tablita cambiaria”, enumeró.

En tal sentido, trazó una línea de continuidad en lo que denominó
“traspasos rentísticos”, comenzados cuando Domingo Cavallo -como presidente del
Banco Central durante la dictadura- estatizó la deuda privada y acrecentó el
pasivo estatal, y continuó cuando el propio Cavallo, ya en democracia, patentó
la convertibilidad y dio lugar a la década menemista. El cierre de esa época,
ocurrido cuando Eduardo Duhalde pesificó el pasivo de las grandes
corporaciones, fue el último de los hitos en la historia de la economía liberal
mencionados por el periodista.

“Pérez Companc, Pescarmona, Techint, Socma, el Grupo Agea, Macri, se van
acomodando y además no les está yendo nada mal con sus negocios en este
momento. ¿Qué han perdido? Sí han perdido esa plasticidad de los traspasos
rentísticos automáticos que conseguían por el solo hecho de estar ellos bajo el
paraguas del poder. ¿Qué han perdido? La posibilidad de echar mano a las
reservas públicas: ven ahora 57 mil millones de dólares, saben que no son de
ellos y no lo pueden creer, porque siempre han sido de ellos. Pero se van
reacomodando, hay clarísimas señales de que no se resignan”, opinó.

En cuanto a los militares de las distintas armas, consideró que “han
sido encauzados por las últimas gestiones. Creo que no se pudieron recuperar
del inmenso desprestigio que fue el conocimiento, por parte de la sociedad, de
la microfísica del terror, y la derrota vergonzosa en Malvinas. Por lo cual
creemos que están adaptados a estos tiempos. Aunque yo siempre pienso que quien
aspira al poder no se resigna a perderlo y pensar que no hay sectores
agazapados me parece un poco ingenuo”.

 
La prensa y la dictadura
 “Una
de las cosas importantes para señalar es que 1975 fue para la Argentina un año
difícil, tenso, con la guerrilla en sus últimos estertores y decayendo su poder
de fuego pero haciendo operativos desesperados. También estaban las Tres A,
persiguiendo a ala izquierda del peronismo y a todo aquel al que pudieran
acusar de izquierdistas. El clima de todas las ciudades del país era muy
difícil para quien tuviera intereses políticos. Isabel Martínez no controlaba
su propio movimiento. Por todo ello, había un clima escabroso y difícil de
sobrellevar”, recordó antes de detallar las relaciones entre la prensa y el
gobierno de facto que comenzó en marco de 1976.

 “Todos los miembros contribuyeron con la idea del caos, e incluso
de generar un mayor caos. Y un primer pedido, dirigido al hombre medio: el
pedido de orden, por el cual subrayaban el desorden y hasta lo provocaban”,
añadió.

 “Por supuesto que ‘La Nueva Provincia’ fue de los grandes entusiastas, generadores de
ese clima ya de por sí difícil. Después se avinieron a las directivas
militares. Supongo que era muy difícil no avenirse: hubo control directo de los
medios durante varios días, y después hubo un servicio de revisión de tapas de
los diarios, que funcionaba en la mismísima Casa de Gobierno e incluso era
ofrecido a los medios” como posibilidad de censura previa.

 “Esto no implica hablar del comportamiento profesional de cada
periodista. Por ahí eso es un tema con mayores matices: no es lo mismo que te
agarre el golpe de 1976 en un diario y vos te acomodes en un rincón y trates de
zafar, que vos vayas a cenar con Massera, como ha sucedido con algunas señeras
figuras del periodismo nacional”, diferenció.

facebook
Twitter
Follow
2011-05-28 14:48:00
Relacionados
ESTEMOS CONECTADOS
campañas
144 600x600px (1)
137 (1)
adhesiones
adhesion facundo 600x325px (1)
adhesion lopez 600x325px (1)
última Edición
Cooperativa Ecomedios
Nos apoyan
Nosotros
Ecodías es una publicación de distribución gratuita.
©Todos los derechos compartidos.
Registro de propiedad intelectual Nº5329002

Los artículos firmados no reflejan necesariamente la opinión de la editorial.
Agradecemos citar la fuente cuando reproduzcan este material y enviar una copia a la editorial.


> Directora
Natalia Schnaider
> Secretario de redacción
Pablo Bussetti
> Diseño gráfico
Rodrigo Galán
> Redacción
Silvana Angelicchio, María Cielo Di Stéfano, Agostina Álvarez, Ivana Barrios, José Olmedo y Daniel Saladino
> Difusión en redes sociales
Santiago Bussetti y Camila Bussetti
> Colaboradores
Mauro Salvador, Claudio Eberhardt, Valeria Villagra, Sabrina Del Valle y Melisa Santanafesa.

es un producto de:

Matrícula INAES 40.246. 

Desarrollado por Puro Web Design.

RSS
Follow by Email
Telegram
WhatsApp