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Museo en clave histórica
El Museo y Archivo Histórico de la Ciudad abrió sus puertas en las nuevas instalaciones, un rescate de 60 años de trabajo y miles de personas recreadas en el ex Hotel del Inmigrante. "Una historia sintética de la ciudad", definió Sergio Raimondi, titular del Instituto Cultural.
Categoría: Cultura

El Museo y Archivo Histórico
de la Ciudad abrió sus puertas en las nuevas instalaciones, un rescate de 60
años de trabajo y miles de personas recreadas en el ex Hotel del Inmigrante.
«Una historia sintética de la ciudad», definió Sergio Raimondi, el
titular del Instituto Cultural, que ya fue visitado por cientos de bahienses a
semanas de su reapertura.

No
se reinaugura un museo todos los días: el nuevo Museo Histórico es testimonio
de una Bahía Blanca que puede en este presente revisar su propia historia.
«El espacio del Museo Histórico es el lugar donde los vecinos, los
estudiantes, tenemos que pensar y elaborar nuestra propia historia para caminar
de otro modo por la ciudad», aseguró Raimondi. El nuevo edificio fue definido
como monumental e innovador.

Su historia
El Museo y Archivo Histórico Municipal fue creado en 1943 sobre la base de
la sección histórica existente en el Museo de Bellas Artes y el Archivo
Histórico de Bahía Blanca, creados en 1931 y 1933 respectivamente. El proyecto
se concretó el 29 de octubre de 1951, instalándose en el subsuelo del Teatro
Municipal. «Un museo no es una colección de objetos, menos que menos un
depósito de antigüedades. Un museo como este es una invitación a conocer la
ciudad en la que vivimos, no sólo su pasado, también su presente». En el
año 1992, se produjo un hecho fundamental en la historia de la ciudad y del
propio museo, el Ejército entregó el predio al intendente Jaime Linares y a la
directora de la institución, Ema Vila. Debieron pasar 22 años, hicieron falta
una llave, un nivel y una sierra, 56 caños de 6 metros cada uno y 240 nudos de
metal, unas tantas bandejas y paneles y 1000 tubos de PVC y otras tantas piezas
de goma para lograr una muestra despojada y versátil. Con ingenio y voluntad
del personal de museo se construyeron 6 bastidores o andamios metálicos que,
distribuidos a lo largo y ancho de la sala, son los dispositivos que ofician de
soporte de la muestra. Cada uno de estos módulos, con sus diferentes ángulos y
altura, aloja objetos, fotos y textos que remiten a diversos momentos de la
historia de la ciudad.
Por su parte el Archivo surgió por iniciativa del concejal Francisco De Salvo,
desde su origen tuvo como misión reunir toda la documentación histórica sobre
la fundación de la ciudad y su posterior desarrollo, con el objeto de
preservarla para las futuras generaciones que se interesen por la historia de
la ciudad. La documentación que se preserva está vinculada con el Municipio,
las instituciones o empresas públicas y privadas de la ciudad, como también de
particulares y sus registros son diversos como películas, planos, fotografías,
documentos, recortes periodísticos y publicaciones. “Nos queda aún pendiente la
organización del Archivo”, agregó Ana Dozo, actual directora. “Diarios y
periódicos, planos, documentos y cuadros quedaron para el final” de la mudanza,
por ser los materiales más sensibles.

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La calle Saavedra 951 se corona con una entrada de puertas doradas y el protagonismo
compartido con un nido de horneros, el ingreso se logra trasponiendo las
inmensas puertas de madera. Desde el hall de entrada se ve un piano y unas
mesas de bar. La confitería hace su despliegue de existencia en “lo que será un
lugar de reunión, de eventos musicales y estadía para los visitantes del
Museo”. La invitación comienza “con relatos, investigaciones y estudios, mitos,
intereses y verdades muchas veces en disputa, la historia de Bahía Blanca se
produce día a día”. En la sala principal está montada la muestra cronológica en
los andamios. «Queremos presentar la idea de que la historia es una
construcción». Descrito como un lugar dinámico y atractivo, para que los
visitantes aporten lo suyo para leer la muestra del Museo, «es una
estrategia montarlo de esta forma para que la historia sea un
instrumento». Los soportes de objetos, testimonios, documentos y
fotografías, conforman un relato plural de más de 10 mil años de historia. Los
habitantes originarios, los primeros momentos de la vida local, el puerto y sus
riquezas laneras, pesqueras, cerealeras, el tren y el correo, la pujanza de los
inmigrantes, la evolución hacia lo comercial e industrial, la cultura plasmada
en las escuelas, en las calles, en la nueva conquista del espacio público, el
Juicio a los Genocidas. La colección está formada por el patrimonio tangible e
intangible. A los 1600 objetos hay que sumarle un trabajo de construcción y
recorrido del relato histórico. En su mayoría estos elementos fueron donados
por vecinos de la ciudad, mientras que una parte minoritaria proviene de
dependencias municipales y organismos estatales.
Sobre el fondo de la sala principal se encuentra el Gabinete de curiosidades.
«Encontrarán los objetos más disímiles, desde los pequeños gatos de
porcelana hasta los armarios de los bancos, un bolillero gigantesco, la primera
silla de partos del Hospital Municipal, distintos carteles de diferentes
momentos de la ciudad, la piedra del Molino Godio, por un lado, tenemos una
historia sintética de la ciudad con mucha información y con diversas interpretaciones
y por otro lado, en el gabinete de curiosidades, una aparente acumulación
arbitraria de objetos, que invita a decodificar por qué están uno al lado del
otro”.
Hay una serie de estanterías a recorrer en las que descansan teléfonos de todo
tipo y color, radios para todos los gustos, sillas, valijas, jarros de metal y
aparatos de hospital. “Sepan que este cocoliche que marea a cualquier
experimentado, hace, aunque uno a simple vista dude, a los incontables, míticas
y verídicas historias de nuestra ciudad. Sólo es cuestión de que la curiosidad
se despierte”.
Más allá de los 1568 metros cuadrados del sector techado, gana el cielo un
patio; otro sitio para compartir, que contará su propia historia.
“Cuando cargamos el último objeto nos quedamos en silencio en el espacio
vacío”, en la anterior sede de Dorrego y Zeballos. Fueron 59 viajes para mudar
objetos y documentos, el Archivo y Museo estrena sede, y la renovación de la
muestra es una invitación a “leer” la historia local junto a sus visitantes.

Para el público
Museo y Archivo Histórico de la Ciudad
Saavedra 951
Miércoles a domingo: 15.30 a 18.30 hs.
Martes a viernes: 9 a 12 hs.

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2014-05-26 08:08:00
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