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En el ADN
Paú Aran Gimeno, bailarín español integrante desde hace 12 años de la Compañía Tanzteater Wuppertal Pina Bausch, realizó un seminario formativo para bailarines de Danza Contemporánea locales.
Categoría: Cultura

Paú Aran Gimeno, bailarín español integrante desde hace 12 años de la Compañía
Tanzteater Wuppertal Pina Bausch, realizó un seminario formativo para
bailarines de Danza Contemporánea locales.

“Siento que aquí hay una escena libre, una escena alternativa, no conozco
porque no he tenido tiempo de ver. La gente que viene siento que es un
movimiento alternativo de artistas que también tienen una práctica de la
ciudad, gente que viene del teatro, de la danza contemporánea, del ballet,
gente más amateur. Había muchos niveles presentes en el curso, date cuenta que
la propuesta de este taller era de abrirlo a mayor número de gente posible.
Creo que el nivel es muy variado”, definió Aran Gimeno. “Estoy contento con las
clases, los participantes están respondiendo, creo que tiene mucho que ver más
que el nivel, algo que se antepone, la generosidad y la apertura de miradas. La
gente está super abierta, como una flor. Eso creo que es más importante que el
nivel incluso, porque finalmente tú haces lo que puedes con tus posibilidades
físicas, corpóreas, también de técnicas, capacidades mentales, hay gente que
tiene mayor capacidad para tomar información, otros les cuesta más retener,
para mí eso finalmente no es tan grave como tampoco el cuerpo que tiene cada
uno, lo importante es la predisposición al encuentro, y aquí lo están», y
sonríe al reflexionar.

Docencia y viajes

Aran Gimeno llegó a la Danza Contemporánea a los 20 años, después de varias
participaciones en danza de salón, iniciado en la niñez, impartir estos
seminarios es tarea nueva, «esto me invita, me demanda en el buen sentido
de la palabra, me pide ubicarme también, decir que los talleres no son la
trayectoria que fue sino el encuentro y a dónde voy, cuál es mi tarea docente
en base sí a las trayectorias pero con la mirada puesta hacia adelante. Aquí me
encuentro en Bahía Blanca con 50 personas divididas en dos grupos, durante una
semana, después presentaremos la pieza que realizamos con Mara (Ortiz), que son
10 minutos. Son cosas pequeñas pero la actitud, la predisposición. También por
mi lado se me pide eso, qué actitud, qué lugar tomo yo en toda esta
constelación. Es un lugar que me está gustando mucho habitar, me puedo empezar
a descubrir, es muy agradable». Su llegada a Argentina y en particular a
la ciudad vino de la mano de la bailarina Mara Ortiz, quien conoció a Aran
Gimeno en Chile hace dos años. Después de vincularse por las redes sociales,
Ortiz le pidió al destacado bailarín que la dirija en un proyecto, “fue una
cosa muy absurda y muy loca al mismo tiempo, me llamó la atención, tenía ganas
de preparar cosas así que empezamos a coquetear con ese proyecto. Y así y de
pronto, lo presentó en Pez Dorado y yo estaba sentado en una silla en el
computador por skype mirándola. Después me dijo que tenía otro proyecto: me
gustaría que vinieras a Bahía Blanca a que impartieras un seminario. Ese
proyecto del solo se duplicó y apareció la idea de seminario. Dos proyectos que
se construyeron en paralelo” reconstruye. Ortiz y Aran Gimeno crearon la pieza
Étude III. “Siempre me gustó la docencia, me gusta compartir y viajar. Antes de
empezar la Danza Contemporánea y la danza académica estaba con el baile de
salón, la danza competitiva, al lugar que me llegó daba clases, viajaba a
lugares cercanos. Me gustaba la idea de tomar un vuelo, impartir un seminario y
volver. O dar clases regularmente en la semana. Era algo que tenía que pasar de
cualquier manera. Llegó un parón para reciclarme y sumar experiencias”.

Tomar de la mano

El bailarín español conoció a Pina Bausch, “ella te conducía de la mano, esa
era su actitud, hacer un viaje juntos”. Cuenta que la Compañía quedó sumida en
un duelo por el fallecimiento de la pionera de la Danza Contemporánea en
Alemania, “esto ha sido un proceso orgánico, que me ha replanteado mi propia
actividad profesional y personal”. En esta transición institucional surge “A 17
centímetros del piso”, una pieza dirigida y coreografiada por Jorge Puerta
Armenta, con un tiempo largo de construcción, “por una cuestión logística y porque
era un terreno nuevo” afirma el bailarín, que confesó que el proceso les llevó
más de tres años. “Hubo momentos donde ya, finalmente las cosas toman el tiempo
que tienen que tomar, aunque uno no lo entienda al principio o se pelee con
eso. Pensamos que valía la pena seguirlo, lo investigamos hasta que ya está,
ahora lo dejamos, lo movemos, lo presentamos y sino no siguen saliendo bolos
tampoco luchar, siento que con esa pieza la muestro y la comparto porque vale
la pena hacerlo, sin embargo pienso que es esa cosa del creador, alguien hace
algo lo mueves, lo llevas. Pina tenía piezas de los ´70, hay gente que tiene
piezas durante un año y nunca más la revisa. Cómo es para mí eso: tengo este
solo lo muestro a cabo de años, cómo va esa pieza creciendo y evolucionando o
ya la mostré se suelta y pasó página, ahí también ocupado con eso”.
La pieza surge “desde la necesidad de exprimir, de expresar lo que me estaba
pasando: tengo ganas de seguir creando, acaba de haber un acontecimiento que me
significa un dilema, me quedo en Alemania o no. Si me quedo no vamos hacer solo
repertorio, ninguna pieza nueva, pero yo quiero seguir creando, tengo una edad
y unas ganas”. La desaparición de Bausch puso a la compañía en un parate, “hay
que respetar ese proceso y al mismo tiempo tienes tu propio proceso. Entonces,
me quedé e hice algo mientras tanto. Sin saber muy bien de qué hablar, sino más
bien hacer”. Según Aran Gimeno fue delicado acordar, sin embargo, “encontramos
una comunión en eso”.

Lenguajes

Aran Gimeno reconoce diferencias sustanciales entre la Danza Contemporánea de
España y de Alemania: “el lenguaje que pertenece a Alemania, a la herencia o
linaje de Pina o de Wuppertal, eso no tiene demasiado que ver con España. En
España hay otras líneas de trabajo, sí hay una influencia del material de Pina,
ese lenguaje influyó en muchos lugares. Creo que en España hay un lenguaje de
movimiento, no es tan fuerte como la danza expresiva alemana. Sí hay más líneas
de trabajo en la Danza Clásica, más tradición, más historia. La Danza
Contemporánea en España es más bien resultado de influencias y referentes de la
danza americana, francesa, alemana”.
En relación con el desarrollo de la misma en Latinoamérica, Aran Gimeno asegura
que estuvo en Brasil, Colombia y Chile, “muchos latinoamericanos trabajan en la
Compañía Pina Bausch, también está Cecilia Bengolea que está en Francia, es
maravillosa, Gabriela Carrizo que está en Bélgica, en España está Sebastián
García Ferro que trabaja desde la danza de improvisación con tacto. Hay un montón
de argentinos que están afuera haciendo un trabajo excepcional. En Bogotá está
hirviendo de bailarines, los venezolanos y los cubanos son maravillosos, en
México y en Chile hay gente moviéndose. Creo que América Latina es, fue y será
un lugar de mucha efervescencia creativa y cultural, porque hay una relación
del arte con lo político social super fuerte”.
Respecto al público que experimenta la Danza Contemporánea, el bailarín afirma
que “muchas veces uno se encuentra con mensajes conceptuales, todo eso te puede
gustar, puedes entender más o menos, puedes verlo y tomarlo. Eso mismo algunas
piezas de Pina son una pasarela de imágenes con escenas, con danzas. A veces es
un planteo de escenas, de imágenes, hay una abstracción que puede ser muy
interesante y al mismo tiempo puede pecar de demasiado abstracto y quedarse en
lo amorfo sin ningún tipo de sentido. No sé si los creadores quieran eso. Creo
que es más casual y aleatorio. Cuando trabajas con la gente que realiza las
piezas el sentido es más banal, más sutil, más simple al mismo tiempo. Organiza
seis gestos de ternura y ahora acelerálos hasta que no se vean más, considero
que eso plásticamente tenía un efecto, que me transmitía algo, y lo junté con
otro y me salió una escena. Coqueteamos con el material, ordenándolo
plásticamente para encontrarle un sentido como si estuviéramos pintando o
realizando una composición de escultura. Es un ejercicio. A veces es el puro
placer de estudiar un movimiento, de jugar con esas herramientas. Cuando digo
que no hay pretensión es porque no hay pretensión, hay intención, de buscar, de
jugar” apuntó.
Aran Gimeno partió a Montevideo para realizar un seminario similar al dictado
en la ciudad, “no sé con qué grupo me encontraré, pero estoy con toda la
disposición de trabajar con ellos”. Finales del mes de agosto se reincorporará
a la compañía alemana, “ya como invitado, estoy decidido a regresar a España y
realizar otras actividades, tengo mucha curiosidad de lo que sucede en el Reino
Unido”. Calificó su estadía como cálida y muy organizada, “muy agradecido con
quienes posibilitaron mi llegada, la Escuela Alemana, el Fondo de las Artes y
el estudio de Charo de Madrid”.

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2017-08-08 00:00:00
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