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El hombre pájaro
La casa de Ezequiel Martínez Estrada fue reabierta al público bajo la denominación de museo. Será posible visitar las instalaciones del reconocido escritor y vivenciar su tiempo en la ciudad.
Categoría: Cultura

La casa de Ezequiel Martínez Estrada fue
reabierta al público bajo la denominación de museo. Será posible visitar las
instalaciones del reconocido escritor y vivenciar su tiempo en la ciudad.

«Confieso que lo leí por primera vez en la cátedra de Historia Argentina,
me costó mucho leerlo», recuerda Marta Ramírez, colaboradora de la
institución desde el archivo. «Leía y volvía hacia atrás, como son las
lecturas de Martínez Estrada, casi un juego ajedrecístico, tiene una profundidad
en lo que dice que eso permite que la obra permanezca».
«Lo importante de rescatar es esta casa, donde él habitó cuando vino de
Buenos Aires. Nació en San José de la Esquina, un pueblito de Santa Fe, cerca
de Arequito. De allí se trasladó con su papá a Goyena, donde su papá pone un
almacén de ramos generales. Esa infancia media triste según el mismo cuenta,
triste porque la mamá los abandona cuando era chico y él queda encargado de sus
dos hermanos. Su padre un vasco, trabajador». La casa se encuentra ubicada
en Avenida Alem esquina Salta. Fue proyectada por el arquitecto Manuel Mayer
Méndez, cálculo del ingeniero José María Arango y el constructor Manuel Greco,
para vivienda de Miguel Rivas Argüello y María Molina Salas de Rivas. «Sin
embargo, parece que Martínez Estrada es el primero en habitarla». Cuenta
con tres salas, que responden a la arquitectura original, donde se visibiliza
en diferentes estaciones, la historia y vida del escritor, como hombre, como
esposo, como educador y como escritor. Visitarla permite reconocer sus espacios
de trabajo, el mobiliario original con sus bibliotecas, objetos de la vida
cotidiana, fotografías de la época, la moda, costumbres y obras de arte de su
esposa la artista plástica italiana Agustina Morriconi.

Semblanza

Una máquina de escribir, unas fotos, un reconocimiento de la Orden del Tornillo
dirigida por Quinquela Martín, “un premio que se otorgaba a quien le faltaba un
tornillo”, contagia Ramírez. Guiños de una vida sencilla, dedicada a la
escritura, la discusión política y los pájaros que abundaban en la casa. “No
solamente tenía unas pajareras en este sector sino que los pájaros vagaban
libremente por la casa”.
Ezequiel Martínez Estrada llega a Buenos Aires de la mano de una tía, una
hermana de la madre que se hace cargo de su educación. “Empieza a estudiar en
el Colegio Nacional Avellaneda, por lo que he leído sería en Palermo. Él lo que
encuentra en ese colegio, como sucedía en esa época, el que hacía un secundario
era de familias más acomodadas. Dice sentirse muy mal en la hora de matemática,
que no le gustaba, pero a su vez muy acomplejado porque dentro del grupo
estaban los Mihanovich, familias de prestigio social y él era un chico de clase
media o baja, pero eso no le quita el afán por mejorar, por capacitarse, por
leer”.
“Ahí conoce a quien empieza a trabajar en el correo, en forma alternativa
porque no le alcanza el dinero, comienza como un simple empleado, muy
jovencito. Uno de los ex compañeros termina siendo rector de la Universidad de
La Plata, allí lo lleva a él como profesor de Literatura en el Colegio Nacional
de La Plata, empieza su tarea como profesor. En esta casa, la gente puede
observar las libretas de calificaciones, un cuaderno con las clases dictadas
por Martínez Estrada, es novedoso verlo. Él partía desde La Ilíada y la Odisea
hasta el Martín Fierro, el registro es una carpeta que los alumnos le regalan a
él encuadernada, evidentemente se lo hacen como un homenaje, un regalo”.
Cuenta Anderson Imbert, otro literato reconocido, que “se ponía frente a la
ventana, mirando hacia la nada y empezaba a recitar, casi como un profeta las
lecciones, les hablaba y ellos quedaban extasiados de escuchar a la persona que
tanto sabía, siempre con esa humildad de decir. Yo hablo mucho de él como
profesor. Él dice: yo no enseño, no hay que enseñar, los alumnos nos enseñan”.
Como docente fue un buen aprendiz del diálogo. “La imagen que está ahí de
Favaloro, que venía acá a escucharlo porque fue su alumno. Favoloro tenía
grandes conversaciones con Martínez Estrada, era un bálsamo escucharlo, esa
especie de sentir, de bienestar al estar con él”.
Se suma a la charla, Hugo Laborde, presidente de la Fundación. “Lo que rescato
de él es la lucha que tuvo él por la defensa de la dignidad del hombre. El
hombre merece ser digno, merece ser reconocido independientemente de su
situación laboral, personal, educacional. Tuvo una actitud muy crítica hacia el
peronismo, gana el gobierno militar y ve lo que hace y se opone tremendamente”.
Su posicionamiento de crítica lo opuso con el sector de La Florida, dentro de
los cuales estaba Jorge Luis Borges. Muchas figuras del peronismo reconocieron
la valentía y la lucidez del escritor, uno de ellos posterior director de la
Biblioteca Nacional. “Dicen que Martínez Estrada es comunista, en verdad, es
honesto”, aseguró René Favaloro.
“Era un debate respetuoso, no era descalificador al otro”, afirma Ramírez para
describir los debates de la época. “Entre Borges y Martínez Estrada no quedó
nada por decirse”. Cómo vivió, en qué simpleza, cuál fue su obra son las
preguntas que los visitantes podrán responder al realizar la visita. “Creo que
él vivía de las cosas pequeñas, sus libros, su radio” afirma Ramírez, “los
pájaros que volaban adentro, gente que venía de visita y él los recibía con un
pajarito posado en el hombro”. Marta rescata un relato de Borges, de visita en
la casa en 1949, “se sorprende por qué estaba lleno de pajaritos”. Si bien no
han sobrevivido los pájaros, hay fotos que los retratan posados en diversos
rincones de la casa.

Un paso

“Hay dos versiones sobre la estadía de Martínez Estrada en la ciudad. Ambas
coinciden. Él cuando se compra el campo en Goyena, con un Premio Nacional de
Literatura. Es de 380 hectáreas. Ese campo pertenece a esta Fundación”.
La Fundación Martínez Estrada nace de la voluntad del escritor y su esposa
Agostina Morricone. “Ambos lo dejan por testamento, la finalidad de eso es que
el campo sirviera de sustento para este centro cultural, un centro de difusión
de la cultura y la obra de Martínez Estrada”. Actualmente, cuenta con
arrendatarios, y los fondos sirve para el mantenimiento de la casa.
“Bahía era una posta para poder ir a Goyena, tengamos en cuenta los caminos, él
tenía un Ford 37”. Aunque no se sabía si se trasladaba en tren. “No sabía nada
de campo y no le interesaba”, una imagen da cuenta de esto, Martínez Estrada
con traje y un cigarrillo al lado del corral. Lo que hace muy bien es
“reproducir la vida de campo en Radiografía de la Pampa, hace un estudio de
nuestro país desde la colonia, lo que es América Latina, es mostrar casi la
estructura de nuestro país”. Instalado en la ciudad recibe muchas visitas de
personajes reconocidos, mientras él escribía ensayos sobre Balzac y José Martí.
“Uno de sus hobbies era el ajedrez”, hay en la casa tableros traídos de La
Habana.
“Durante un determinado momento, mientras estuvo en la Universidad fue una
persona visitada, no fue tan así después, no era una persona tan sociable, era
tímido y concentrado en lo suyo”. Sus amigos en la ciudad fueron Pablo, Berta y
Arnaldo Lejarraga, Juan Martella, “ellos se identificaban”.

Más

La casa es sede de muchos estudiosos e investigadores. “No solamente se pueden
hacer visitas guiadas, viene gente que investiga, trabaja, hace lecturas”.
Siempre bajo las mayores condiciones de resguardo de los materiales, ya que
algunos están digitalizados y otros no. “Se hace bajo las normas de cualquier
archivo, para preservar. Había un hábito de estar en contacto con los libros
directamente. En realidad, lo hacemos con guante y en mi caso hasta con barbijo.
El cuidado de cualquier archivo es que no se robe, no se dañe, hay cosas que
hay que preserverlas y la única manera es cuidándolas. El año pasado estuvo
trabajando un estudiante de Brasil, de la Universidad de Santa Catalina, que
realizó un estudio sobre La Cabeza de Goliat, venía cada 15 días, le iba
facilitando lo que él necesitaba. Lo que no está digitalizado se cuida, si veo
que hay un material que se empieza a consultar con mayor frecuencia me ocupo de
digitalizarlo”.
“Pasó a ser casa museo como la de Sábato, la de Borges, como es la de Mujica
Lainez. Estamos integrados desde el año pasado. Son casas de creadores. La casa
no es un museo común, es el lugar donde vivió una persona que escribió, que
creó. Participamos junto a otras casas museos el año pasado”. El lugar
despierta un gran interés, no solo por la historia que contiene sino por las
condiciones de perfecto estado en la que se encuentran. “No siempre se mantiene
en buen estado este tipo de museos”.

VISITAS GUIADAS

El público puede realizar un paseo por las instalaciones de la casa durante el
día domingo de 15 a 18 horas, con entrada libre y gratuita. Las instituciones
educativas interesadas pueden solicitar un recorrido guiado en el correo
electrónico: ramirezlahoz@hotmail.com.

RECOMENDACIONES
La riqueza de escritura del autor nos tienta a recomendar algunas lecturas:
Radiografía de la Pampa, La Cabeza de Goliat y La Cosecha, esta última llegó a
realizarse en formato película bajo la dirección de Marcos Madanes en 1970.

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2016-07-06 00:00:00
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