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Querido Vincent
La ineludible obra y la torturada existencia de Van Gogh siguen dando material para el cine.
Categoría: Cine

La ineludible obra y la torturada
existencia de Van Gogh siguen dando material para el cine.

Se han rodado ficciones y documentales sobre muchos artistas, pero no es tan
común que le hayan dedicado una filmografía completa como el holandés Vincent
Van Gogh (1853-1890).
Una filmografía justificada no sólo por su talento y su peso en términos
estrictamente pictóricos, sino por encarnar el arquetipo de la tragedia del artista
incomprendido por su entorno y su tiempo, a la que el año pasado la animación Loving Vincent sumó un atractivo ítem.
Lo curioso o novedoso de esta coproducción británico polaca dirigida por Dorota
Kobiela y Hugh Welchman es que fue pintada al óleo en toda su extensión.
En rigor de verdad, se trata de una muy particular aplicación de la rotoscopía,
una técnica que normalmente consiste en dibujar sobre cada fotograma -vacío o
previamente filmado-, que en este caso se hizo con pinceladas similares a las
de Van Gogh para imbricar el metraje rodado en estudio o en locaciones con sus obras
en una ficción sobre los últimos días de su vida.
Lo de ficcionalizar cobra importancia, porque si bien el guion está basado en
las cartas escritas por el protagonista a su hermano Theo -el título refiere a
la frase “Tu querido Vincent” con que las firmaba -, se usan varios de los
personajes que trató y retrató en su estadía francesa para desarrollar un
cierto suspenso alrededor de ciertos puntos oscuros o incongruencias en las
circunstancias de su fallido intento de suicidio, que derivó en una grave
infección y la muerte dos días más tarde.
Si esta descripción puede sonar compleja, el resultado es tan atractivo desde
el punto de vista visual, que a las pinturas y dibujos se vuelven casi más
protagonistas que su creador.
Algo que hubiera sido imposible de lograr sin el centenar de pintores que
trabajaron en los 377 cuadros de la preproducción y en las 1009 tomas
compuestas de ¡62 450 planos! del film completo.
En muchos otros largometrajes sobre Van Gogh sus telas se usaron en escenas o a
modo de telón de fondo -como en “Cuervos”, uno de los ocho episodios de Los sueños de Akira Kurosawa (1990) con
nada menos que Martin Scorsese en el protagónico-; pero en este cuentan la
historia directamente con sus paisajes, sus personajes y sus inconfundibles
colores y trazos.
La trama comienza en Arles un año después de la muerte del protagonista, cuando
el cartero Joseph Roulin intenta que la última carta de Vincent llegue a su
hermano Theo y envía a Paris a su hijo Armand para que intente encontrarlo.
El joven lo hace de mal grado, pero una vez en el barrio de Montmartre se
entera que el destinatario había enfermado y muerto pocos meses después que Vincent.

Así que se dirige a Auvers-sur-Oise, el pueblo donde Van Gogh intentó recobrar
la salud, para buscar al Dr. Gachet, que fue de las últimas personas lo vieron
vivo.
Pero una vez allí desanda sus últimos pasos, habla con los que lo conocieron e
intenta distinguir la verdad de la mentira en sus testimonios y sospechas contradictorios.

Un abordaje que se aleja la típica reconstrucción o drama biográfico y lo
acerca a una investigación detectivesca, que atrapa al espectador porque la pasión
del pintor trasciende el tiempo.
Hora y media entre los colores vibrantes que prefería y los trazos negros sobre
blanco; con la música de Clint Mansell como un valor agregado y la
interpretación de los actores británicos y polacos -su fisic du rol ha sido tan
importante como sus voces- que trasunta la rotoscopía.
Destacan en especial Saoirse Ronan como Margheritte Gachet; el irlandés Chris
O`Dowd como el cartero; Douglas Booth como Armand Roulin y el polaco Robert
Gulaczyk, que agrega su nombre a la larga lista de actores que interpretaron al
artista.
Kirk Douglas en Sed de vivir
(Vincente Minnelli;
1956); Tim Roth en Vincent y Theo
(Robert Altman; 1990) -probablemente el acercamiento ficcional más profundo hasta
el momento- ; Tchéky Karyo en Vincent y
yo
(Michael Rubbo, 1996); el francés Jacques Dutronc en Van Gogh (Maurice Pialat, 1991) y Benedict
Cumberbatch en el téléfilm Van Gogh: Pintado
con palabras
(Andrew Hutton 2010) para nombrar algunos.
La animación fue estrenada a finales del año pasado, pero poco distribuida
fuera de Buenos Aires, quizás porque este tipo de temática suele considerarse
de nicho y no obstante haber ganado varios premios importantes como el premio
especial del público en el Festival Internacional de cine animado de Annecy -el
más importante en su especialidad-, El Águila Dorada rusa a mejor film
extranjero y nominaciones a mejor animación en los últimos Golden Globe y
Oscar.
Y aunque el DVD ya sea una antigualla, la edición reciente de esta belleza avisa
que está disponible online y se puede disfrutar de ella desde cualquier
pantalla doméstica.

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2018-05-15 00:00:00
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