Opinión

Fecha: Martes, 22 Enero, 2019 - 00:00

Son cuentos chinos

Cumpliré 93 años, no es ninguna hazaña.
Poder contarles y seguir escribiendo es un don que me otorgó la naturaleza.
Era muy pequeño en edad y supe escuchar que cuando se contaba algo “que no era cierto” se decía: son "cuentos chinos".
No han pasado aún 100 años (como los contamos en la tierra, el año lunar es distinto).
Y ahora, para saber si hay algo de cierto, si lo dice China, lo creemos.
Científicamente la verdad es una sola.
A la naturaleza le gusta esconder sus secretos, decía Albert Einstein.
Otra cosa que se decía es que en la cara oculta de la luna había vida.
Los chinos astronautas, científicamente formados, aterrizaron en la parte oculta de la luna.
Vuelvo a Einstein quien también dijo que “la imaginación supera a la ciencia”
Mientras recurro a mi memoria (no puedo leer), me aparece la figura de Julio Verne (el imaginador primero en el mundo), comenzaremos por saber por la composición del suelo lunar si somos un desprendimiento de la tierra (en su época de gestación) o somos un desprendimiento de otro planeta y encontraran indicios de algo importante, si hubo vida en esa cara oculta para los terrestres pero no para los extraterrestres, que es la que ellos alcanzan a ver.
Se calcula en poco más de 40 mil años la presencia del “hombre en la tierra”, rondan por mi cabeza imaginaciones del estilo de Julio Verne.
Imaginemos que extraterrestres llegaron a esa parte de la luna. Imaginemos que para ellos ir de la luna a la tierra sería como un viaje de Córdoba a Buenos Aires. Imaginemos que decidieron venir a poblar este planeta en el que existían todos los elementos necesarios para “crear vida”.
¿Somos realmente descendientes de una mona?
Los humanos somos muy propensos a imaginarnos cosas.
Una vez escuché que en la fábrica de sueños de Hollywood (Eremburg) se decía que Marco Polo era un personaje muy parecido al actor cinematográfico Gary Cooper.
En el mundo en que vivimos son más las mentiras que las verdades.
Nos llevaron por caminos equivocados, crearon el dinero y Estados Unidos convirtió al dólar en la única moneda reconocida a nivel mundial.
Ahora. el mundo ya no está dominado por Estados Unidos y el dólar ya no es la única moneda (de reserva universal).
Y los cuentos chinos pasan a ser verdad.
Si existe vida en otros planetas y supongamos que viven mejor que nosotros en la tierra, Dios los libre y los guarde de que los terráqueos tal como vivimos ahora lleguen a otros planetas.
Trump es el dueño del mundo, su mundo capitalista o como quieran llamar a los 200 países con regímenes y gobiernos neoliberales, democracias, repúblicas, federaciones, social democracias, están cayendo.
Los fariseos (capitalismos) no son creíbles, no gozan de la confianza de los pueblos.
Necesitamos un mundo nuevo y un hombre nuevo.
La mayoría de los 7.500 millones que habitamos la tierra (cifra que debería confirmarse) somos partidarios de que este mundo se cae y queremos uno nuevo.
El capitalismo íntegro y los países, siempre y cuando se subordinen a su Dios (Trump y el dólar), no es la tierra la que dejará de serlo, es el hombre el que debe cambiar.
Pensemos por un momento que si Estados Unidos tuviera un gobierno de pueblo y no de magnates y millonarios, cambiaría todo. Lo transformaría al hombre.
Estamos al borde de la desintegración y hasta sobrevivencia humana.
Y pensemos en lo contrario: tenemos todas las posibilidades (los pueblos) de lograr un mundo más social y más humano.

Autor: Por Aron Berstein