ADULTEZ Interés general

Fecha: Miércoles, 3 Abril, 2019 - 00:00

Ser mayores

Este siglo nos desafía para repensar en la adultez mayor como una etapa activa y saludable.

“Es muy bueno escuchar al adulto mayor porque no es algo que suela suceder, en general, es una franja etaria donde hay bastante distancia con lo que se cree en la juventud y la generación que sigue”, afirma la licenciada Mariana de la Canal, psicóloga e integrante de Cambio de Hábitos.

Un punto de encuentro
La charla se desarrolló en el Centro Cultural de la Cooperativa Obrera y contó con un numeroso público interesado en aportar y debatir sobre la situación actual de los adultos mayores, en vista que en las últimas décadas ha crecido este sector de la población. También disertaron los especialistas Hugo Amengual y Ángela Cesetti.
Uno de los primeros puntos estuvo vinculado a las diferencias en la percepción y utilización del tiempo, mientras los jóvenes y los adultos hacen uso del mismo en la recreación, el estudio y el trabajo, el adulto mayor requiere de otros ritmos y búsquedas. “Esta brecha generacional se ve mucho en relación con la tecnología, que a veces hace que en lugar de estar más conectados estemos más desconectados”. Por lo tanto, la presencia de nietos o hijos que realizan sus visitas y nunca se desconectan de las redes sociales, plantea para los más grandes entender esas presencias sin estar presentes. El ingreso de la tecnología a la vida de las personas hizo girar varios temas vinculares a su alrededor, como así también, el transcurrir de la vida cotidiana, desde ir al cajero para cobrar la jubilación a mandar un mensaje o recibir una foto, “para algunas generaciones es algo de todos los días, para algunos adultos mayores puede ser algo muy complejo, viendo cuánto pueden adaptarse y cuánto se resisten”.
El envejecimiento poblacional es uno de los grandes factores que impulsa a hablar de la adultez mayor como una etapa que cada vez cobra más fuerza. “Se habla en algunos estudios, que en 2050, creo que va a llegar antes, la población de adultos mayores será mayor a la población de menores de 15 años, la pirámide poblacional se iría invirtiendo”, apuntó en relación con la supervivencia, lograda y entramada con otros intereses, vitalidades y actividades. “El adulto mayor de hoy está mucho más fuera de su casa, haciendo cosas y tomando talleres, yendo a charlas; diferente a otras épocas donde era la imagen del abuelo o la abuela, recluidos en su casa, sin hacer nada”. Lo que quedó pendiente en la vida, estudios, intereses y hobbies surgen como sueños a cumplir.

Envejecimiento activo
El nuevo paradigma de la adultez mayor apareció un tiempo antes del fin del siglo XX, la gente que entraba en edad jubilatoria dejaba de trabajar, “dos generaciones atrás se veía esto, hoy en día tenemos personas de 75 años que todavía permanecen activas laboralmente”. El contexto social también fue incorporándolos con mayores oportunidades, las universidades, las propuestas de centros de jubilados y pensionados, los talleres de PAMI son espacios, viables lugares de realización, búsqueda y encuentro entre pares, nuevos aprendizajes en computación y manejo de redes sociales, expresión corporal y educación física, desarrollo de tareas intelectuales a través de juegos de mente, ajedrez y scrabble. Aprender idiomas, viajar, cursar una carrera o lecturas nuevas constituyen parte de un mundo nuevo, abierto, más allá de los 65 años. El placer se impone a la obligación, “es una edad donde todavía hay ganas de hacer cosas, hay energía, hay tal vez un poco más de tiempo y la lucha con la figura del abuelo que tendría que estar cuidando a los nietos o ayudando a la familia, sino que se dedica a hacer lo que siempre quiso”. En este punto, surgen las cuestiones familiares, las disputas, las demandas y lo que dicen los hijos que deben hacer. “Esta primera contraposición viene de la mano de que la sociedad los devuelve a sus casas y ellos quieren realizar lo que han dejado de lado”, contrapuso.
Llegar a una edad mayor a 65 años, donde se considera adultez mayor, depende en gran medida de hacerlo desde el envejecimiento activo. “En el imaginario social, el envejecimiento equivale a enfermedad, decrepitud, dependencia; no siempre es así, hay gente que vive sus últimos días en un nivel de autonomía bastante elevado, entonces lo que se tiene en cuenta cuando se habla de un envejecimiento patológico es el grado de dependencia o autonomía que pueda tener una persona, tanto a nivel de sus actividades diarias básicas como la higiene, el vestido y el mantenimiento del hogar, hasta algo más complejo como pagar las cuentas, la dependencia física, la aparición de patologías cognitivas o patologías físicas, el estado de salud general, como así también, poder tomar decisiones sobre su propia vida”. La merma de estas posibilidades pone a la familia frente al panorama de ser quién decida cómo y dónde vivirá ese adulto mayor. Sin embargo, la adultez mayor no es sinónimo de imposibilidad, al contrario, puede en la mayoría de los casos ser un momento de realización personal y plenitud.

Autor: Redacción EcoDias