Murales en Bahía Blanca Cultura

Fecha: Sábado, 11 Octubre, 2008 - 00:00

Pintando mensajes

El mural es uno de los medios de comunicación social y de arte público que más aporta a la construcción de la identidad colectiva, es la forma más alta de la pintura, más lógica, más pura y fuerte; es la forma más desinteresada que no puede ser convertida en objeto de lucro personal, ni puede ser escondida para beneficio de unos cuantos privilegiados.
El lugar de la pintura mural es el espacio público donde se produce el proceso de apropiación de diálogo entre éste y la comunidad.
De esto se desprende que el Muralismo es un hecho público y el mural es una obra pública, por lo que su temática también debe ser pública.

Muchas calles de los barrios más alejados del centro de la ciudad lucen en sus paredes murales de la autoría de “Virola”, un grupo de recientemente formado de jóvenes artistas.
Pero desde el 17 de agosto pasado luego de un festival que se llamó “Cuidado Bahía”, una de las obras de Leandro Poblete, Víctor Rotilli, Jesús Sedano -los 3 docentes de Artes Visuales-, el tatuador Andrés Viera y el diseñador e Ilustrador Guillermo Martini colorean la nueva peatonal, y ponen a la vista de todos un mensaje de memoria, esperanza y lucha.
“Somos un grupo que pintamos murales, nos llamamos Virola, empezamos siendo cinco pero estamos abiertos a quienes se quieran sumar a la propuesta. Somos amigos y trabajamos todos en el arte y la docencia. También uno de los chicos hace tatuajes, o sea somos de ramas diferentes. Nos juntamos por la escuela (Escuela de Artes Visuales) o por ser amigo de un amigo”, dice Víctor, que antes de empezar a hablar del mural, se encarga de la presentación.
El nombre Virola fue elegido porque es la parte del pincel que une las cerdas con el mango, una especie de anillo de metal: “Lo pensamos como la parte que lo une todo, que todo lo abarca y lo envuelve”. El grupo se formó el 27 de abril pasado.
Nos referíamos antes a intervenciones en los barrios bahienses. Para conocer el trabajo de estos artistas nos podemos desplazar a Pedro Pico al 2500, y ver una obra sobre la contaminación en el Camino de Acceso a Puertos; o a 25 de Mayo y Teniente Farías, frente al colegio Pompeya, que pone énfasis en el tema de la multiculturalidad; así como a Rincón y Ramón y Cajal, que alerta acerca de los videojuegos.
Otros murales de “Virola” se ubican en la Escuela de Artes Visuales, en la Escuela Técnica Nº 3 “René Favaloro”, en el Espacio En Blanco y Negro (Chile y 25 de Mayo), y hasta en Pedro Luro, donde participaron de un evento patrio el 25 de mayo pasado.
 
Detenidos desaparecidos en democracia
“La idea del mural surgió de la Municipalidad de Bahía Blanca, a través del taller que yo doy en Villa Harding Green en el barrio 17 de agosto por medio de la División Juventud”, detalla Leandro.
“La pared que trabajamos tenía una carga conceptual, ya que había sido pintada por los poetas mateístas, y tenía un mural que significaba mucho para nosotros como es el tema de los desaparecidos. Surgió la idea de juntar a la gente que había trabajado en el mural anterior que en parte había sido tapado y, en parte, destruido. Nosotros quisimos devolver a la sociedad el mural de los desaparecidos, pero modificando un poco el concepto con desaparecidos en época democrática. Planteamos la idea a gente de derechos humanos que pintó el mural anterior junto con Madres de Plaza de Mayo e HIJOS. Así que se dio la posibilidad de hacerlo, nosotros como Virola junto con el grupo Pequeños Pintores del 17 de agosto”.
A pesar de tener la advertencia de que en el lapso de unos seis meses el paredón va a ser derrumbado, los jóvenes quisieron trabajar en esa pared y con esa temática de reemplazar el mural anterior. “Podríamos haber pintado arbolitos, casitas, nubecitas, pero el mural tenía una historia y quisimos respetarla. Representamos personajes desaparecidos en democracia, como Carlos Fuentealba, Jorge Julio López, Watu, Mónica Moran, Pocho Hormiga, Juan Salvo, y citar a personajes que estaban en el mural que había sido tapado. Nosotros bocetamos y diseñamos, tratamos que la composición sea la misma que el mural que estaba, era una manifestación y una bandera. Hicimos lo mismo pero con las situaciones que nos tocó vivir en nuestro tiempo”, aportó Jesús.
El diseño fue hecho en conjunto con Sandra Biondi, una profesora de diseño de la ESVA, Cristina Alvarado prestó imágenes del mural anterior, y Lucía Bianco aportó información del archivo del Museo Histórico.

El espacio público y las repercusiones
“La repercusión del mural fue en parte buena y en parte mala. Aunque el mural está para ser interpretado libremente, algunos no entendieron o interpretaron al revés el mensaje que quisimos dejar. Ya cuando estábamos pintando la pared de blanco, muchos vinieron a decirnos que lo que estábamos haciendo estaba mal, que no podíamos hacer eso, que mejor pintáramos algo bonito, farandulero. Otros pensaron que estábamos tapando los nombres de los desaparecidos, aunque en realidad ya lo habían tapado ‘Olmedo y Guinzburg’”, retomó Leandro.
“A veces se hace difícil encontrar las paredes. Nadie te da una pared, aunque esté toda grafiteada, escrachada, aunque no tengan que pagar ni las pinturas (ya que la mayor parte de los murales son solventados por los mismos integrantes del grupo), no te dan la posibilidad de mostrar tu arte”, afirmó Jesús.
Pero cuando hablamos de murales, hablamos de intervención de los espacios públicos, y es ahí donde se encuentran las opiniones.
“El mural va de lo ético a lo estético. Nosotros somos conscientes que no pintamos intereses personales, lo que nosotros queremos, sino la realidad, porque sabemos que estamos trabajando en un espacio público que por derecho nos pertenece a todos y es un espacio importante para poder dejar nuestro mensaje. Es que mostramos, hablamos con imágenes, mostramos las problemáticas sociales de la realidad que vivimos, que por ahí no se hablan en los murales que se ven en la ciudad: nosotros decimos que hay muchas paredes pintadas, pero pocos murales. El espacio público es de todos, y por lo tanto está abierto a cualquier intervención porque todos tenemos derecho de usarlo. El espacio es nuestro, de todos, y todos podemos usarlo”.

Autor: Redacción EcoDias