Centro Luis Braille Instituciones

Fecha: Sábado, 24 Octubre, 2009 - 00:00

Medio siglo de labor intensa

El 19 de septiembre el Centro de Rehabilitación y Biblioteca Popular Luis Braille cumplió 50 años dedicados a la rehabilitación y reinserción de ciegos y disminuidos visuales al medio laboral y socio-cultural.

“El Centro de Rehabilitación y Biblioteca Luis Braille es una entidad de bien público sin fines de lucro creada en 1959. Desde esa fecha y hasta los actuales momentos, ha cumplido y cumple una tarea destinada a la rehabilitación de toda persona ciega o de baja visión que concurre a sus instalaciones. En su sede propia de Thompson 44, de la ciudad de Bahía Blanca, se cumplimentan una serie de tareas que involucran el trabajo de numerosas personas abocadas a la rehabilitación”, comentó Luis Maldonado, vicepresidente de la comisión directiva.
La Comisión Directiva está integrada por catorce miembros cuyo trabajo es ad honorem, es decir, que no cobra por su trabajo. Su tarea específica, al margen de fijar y hacer cumplir las políticas institucionales, está dirigida a la búsqueda de recursos y a representar al Centro, como también hacer conocer sus actividades y vincularse con instituciones que trabajan por el desarrollo integral de la persona.
Los recursos genuinos surgen de la venta de papel (donado por la comunidad), cuotas sociales y del pago gubernamental de un subsidio por la atención de treinta y tres operarios en su Taller Protegido de Producción.
“Nos sentimos contentos de ser partícipes de esta institución tan prestigiosa a nivel regional, ya que vamos a cumplir 50 años, junto con aquellos socios que lograron que esto se lleve a cabo, para tener la contención y la rehabilitación del ciego adulto que no es fácil”, agregó el dirigente, que es no vidente.
Pero el Braille no limita su accionar a la ciudad, sino que sus actividades alcanzan la zona de influencia.
“La institución siempre ha trabajado a nivel regional con gente de distintos lugares, y a todos los ha contenido y rehabilitado. Muchas veces la gente viene, pero se les hace muy difícil la permanencia en Bahía Blanca, y no tienen obra social para atenderse en sus lugares, pero la institución siempre les brinda la posibilidad de rehabilitarse de alguna manera”, señaló Maldonado.
Por su parte, María Elena Busso, secretaria de la comisión, agregó que “vienen de todo el sur de la provincia. El Centro Luis Braille es uno de los más completos por el centro, el taller y la biblioteca. Hemos tenido personas de Patagones, Monte Hermoso, Dorrego, Pedro Luro, Viedma, Villa Iris, Darregueira, Puan, entre otras localidades”.

La rehabilitación
El área de rehabilitación es la primera que recibe a las personas con discapacidad visual para comenzar con las tareas de adecuación a la vida cotidiana.
Cumple el rol de implementar la rehabilitación básica, entendida como parte de un proceso continuo y coordinado de adaptación y readaptación, para permitir que la persona ciega o de baja visión pueda reintegrarse a la sociedad.
El área de rehabilitación consta de los siguientes departamentos: terapia ocupacional, psicología, orientación y movilidad, actividades de la vida diaria, educación física, asistente social, computación, lectoescritura Braille y acompañantes terapéuticos.
“El Centro nace con tres áreas bien definidas en torno a la rehabilitación cuando la persona adulta ingresa a la institución. Esto es más complejo porque hablamos de personas adultas que tienen que reinsertarse, porque los chicos van a la escuela especial. En el Centro se rehabilitan, comienzan un aprendizaje nuevo sobre la vida, sobre las actividades, y cuando los profesionales que trabajan en el Centro les dan el alta, pueden ingresar al taller laboral protegido”, detalló María Elena.
Todos los departamentos de la rehabilitación trabajan en estrecha relación, coordinados por la dirección del Centro, sobre la base de objetivos y criterios comunes, para lograr un ordenamiento y concentración de esfuerzos que garanticen tanto la continuidad como el cumplimiento de metas totales y parciales.
Los programas de rehabilitación e integración social de las personas con impedimentos conllevan la convergencia de todas las dimensiones, a saber ética, teórica, estratégica, práctica, entre otras.

El Taller Protegido
Luego de haber pasado por la rehabilitación, y haber adquirido nuevas habilidades, el integrante del Centro puede pasar a formar parte del taller protegido.
La organización del Taller incluye a los supervisores, que son los encargados de dirigir la producción que los 33 operarios realizan en el taller de producción.
“El taller les da herramientas para insertarse en el mundo del trabajo. Una vez que la persona está rehabilitada puede ingresar al taller para desempeñar diversas tareas. Es protegido porque está todo adaptado para que la persona ciega o con baja visión no tenga inconveniente con el empleo de las herramientas o los mecanismos que se utiliza en el taller”, describió Maldonado.
El objetivo central del centro es que el individuo sea cada día más el gestor de su propio desarrollo y crecimiento integral.
“Para eso previamente trabajan con una profesora para adaptarse a los elementos además de tener cierta autonomía en su manejo personal y en el trabajo. Con las herramientas adaptadas el discapacitado visual puede llegar a realizar todo tipo de actividades, con alguna guía o ayuda en las actividades más complejas. El taller básicamente hace trabajo manual en el armado de cepillos de todo tipo, la fabricación de bolsas de polietileno y trapos de piso a partir de la demanda que tenemos”.
Cepillos y bolsas de residuos de distinto micronaje son elaborados artesanalmente y luego colocados en el mercado local. También hacen tareas de carpintería, armado de perchas y encuadernación.
Simultáneamente, el Centro ha abierto un local de venta de productos de limpieza y propios en el Mercado Municipal. El mismo es atendido por los mismos operarios, siendo otra forma de que estos se integren a la sociedad.
“Las ayudas que tenemos en el tema de la producción es el compromiso estable con la Cooperativa Obrera, que nos reciben los productos que se producen en el taller, y la Municipalidad que reglamentó una ordenanza para comprar el 30% de lo producido en el taller”.
El tema de la inserción laboral es algo que los integrantes del Centro tienen entre la lista de temas a resolver, porque si bien el taller es una salida laboral, cada uno de los operarios puede y debe tener un trabajo formal en cualquier ámbito. “Este es un tema bastante complejo, porque debemos darles participación a los empresarios para que conozcan a la persona ciega o disminuida visual, para que se puedan reinsertar en la sociedad armónicamente y sea más fácil para el discapacitado”, manifestó Maldonado.
“Como sociedad nos falta desarrollar mucho esto que se llama responsabilidad social empresarial, es decir, que el empleador o las empresas comiencen a tener conocimiento y conciencia de que el discapacitado puede, tienen que conocer un poco mas y meterse en las instituciones que se dedica a la rehabilitación para darle los lugarcitos que les corresponden dentro del mundo del trabajo, porque están realmente preparados”, aportó Busso.
“Hay personas que se rehabilitan y no se quedan en el taller porque pueden realizar otra tarea fuera de la institución, pero hay otros que no, que se sienten útiles en el taller, por el cual reciben un peculio del Ministerio de Desarrollo Humano. Es bimestral y el monto es de $ 600 ($ 300 por mes). Además, del producido del taller reciben un plus de acuerdo a la ganancia”, retomó Maldonado.

Biblioteca Popular y Especial
La Biblioteca que funciona dentro del Centro Luis Braille fue inaugurada el 30 de mayo de 1987 aunque recién fue reconocida como Biblioteca Popular Especial Nº 275 en diciembre de 1997.
El objetivo de la creación del espacio cultural fue el de ampliar las posibilidades de lectura a las personas ciegas y disminuidas visuales complementando el sistema braille a fin de mejorar la integración y la rehabilitación.
A cargo de una bibliotecaria profesional, cumple un importante papel en la integración de las personas ciegas y con baja visión.
“La Biblioteca forma parte de la Consejo de Bibliotecas Populares de la Municipalidad de Bahía Blanca y brinda servicios a los ciegos y a toda comunidad, porque es una biblioteca popular especial, material en varios formatos, Braille, tinta, macro (letras grandes para disminuidos visuales) y digitalizado en CD, por que la mayoría del material grabado está en casete, por lo que se está trabajando en la conversión al nuevo formato”, describió María Elena Busso, que también es colaboradora de la biblioteca.
Un grupo de nueve voluntarios especialmente entrenados graban distintos textos de estudio y de lectura informativa actual y recreativa, en casetes que luego son entregados a quienes lo requieran.
Los libros parlantes forman parte esencial en el proceso de socialización, para que la persona con limitaciones satisfaga sus necesidades y pueda asumir el papel social esperado según su edad, sexo, condiciones socioeconómicas y culturales.
Cuenta, además, con una importante cantidad de libros y revistas escritos en sistema braille y libros escritos en tinta, sobre temas generales y especializados en tiflología. Mediante el uso de internet se realizan búsquedas de información sobre los más variados temas. “Tenemos 600 libros grabados, 1800 en tinta y 400 en Braille. En macro se van haciendo a medida que los van pidiendo”.
Un libro parlante o hablado es el registro sonoro de un material impreso o en tinta. Este libro es armado en el sector de encuadernación del taller que funciona en el centro, que es designado por la terapista ocupacional, de acuerdo a reglas, gustos y capacidades de los ciegos interesados.
Grabar cada libro, puede llevar hasta tres meses de trabajo a razón de una hora diaria. La Biblioteca trabaja en conjunto con la “Biblioteca del Libro Parlante”, de la Ciudad de Buenos Aires, la cual envía el catálogo de los últimos títulos que ingresan y la cantidad de casetes que se necesitan.
Los libros en braille tienen la particularidad de ser grandes. Cada hoja cuenta con infinidad de formas armadas con los puntos, ininteligible para los dígitos no adiestrados.
Los días y horarios de atención son los lunes, miércoles y jueves de 12.30 a 17.30 hs. y martes y viernes de 8 a 13 hs.
Esta área también es la encargada de las actividades de extensión cultural, realizándose paseos, visitas a centros culturales, talleres, y charlas sobre temas de interés general.
El trabajo está a cargo de Viviana Dessous, bibliotecaria titular, y María Elena Busso, bibliotecaria ayudante. Ambas son profesionales.
La Biblioteca atiende el préstamo a domicilio y en sala, y las actividades culturales que desarrolla son taller de expresión corporal, taller de yoga, taller de fotografía, apoyo escolar, visitas guiadas, relaciones interinstitucionales con otras bibliotecas tanto en el ámbito local, nacional e internacional, hogares de ancianos, instituciones educativas, ONG relacionadas con la salud, y rehabilitación.
En total tiene 50 usuarios, pertenecientes a Bahía Blanca y la región. Los títulos más pedidos son de autores como Isabel Allende, Wilbur Smith, García Márquez, María Ester de Miguel, Dal Masetto, Bucay, Rolón, Buscaglia, etc. Los géneros más pedidos son de autoayuda, historia novelada, románticas y de suspenso.
A su vez, la hemeroteca está compuesta por publicaciones periódicas de la ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles), ULAC (Unión Latinoamericana de Ciegos) y de la BAC (Biblioteca Argentina de Ciegos). Pero también hay revistas en sistema Braille, como ser Horizontes, Martín Pescador, Pasatiempos, América Latina, Braille Joven y Orientación Sexual.
También hay casetes de música para uso de los socios, 550 cintas de distintos estilos musicales.

Orígenes
La institución nació el 19 de septiembre el 1959. El primer logro se cumplió el 12 de marzo 1962, cuando se compró una oficina en Drago 26 generando un espacio de encuentro para las personas ciegas y disminuidas visuales con las actividades básicas.
El 10 de julio 1962 se realizan las reformas del estatuto impuestas por personería jurídica.
Ya en 1968, más precisamente el 6 de agosto se autoriza al presidente Antonio Zilio para suscribir la escritura de compra con hipoteca del inmueble de calle Thompson 44, que servirá como hogar escuela para ciegos.
El 7 de diciembre de 1971, se aprueba la construcción del taller, que comienza a funcionar en el año 1972.

Autor: Redacción EcoDias