13° EDICIÓN Cultura

Fecha: Martes, 27 Noviembre, 2018 - 00:00

La murga presente

La tradición murguera concentró un encuentro nacional en el Balneario Maldonado, oportunos intercambios y convivencia para seguir creciendo.

“Es el décimo tercer encuentro de una secuencia, una red que fuimos formando en Argentina junto con la gente de Las Flores, donde empezó, también se sumó Saladillo, Bahía Blanca, Santiago del Estero, Salta, Zapala, Comodoro Rivadavia, Necochea, donde no solo se trata la murga, le dimos un formato a los encuentros, que fuimos descubriendo y armando entre todos”, cuenta Guillermo Tellarini, impulsor del encuentro e integrante de la murga Centro Murga Vía Libre, en diálogo con EcoDias.

Transformación
Definida como una construcción colectiva, Tellarini rescata que la intención primera apuntaba a poder aprender de y con otras murgas. “Esto lo que lo generó fue conocido bajo el nombre de Murga Porteña, que ahora lo llamamos Murga Argentina”, el objetivo de reunir murgas provenientes de Buenos Aires y de otras partes del país se fue cumpliendo a lo largo de las ediciones. “Queríamos aprender con otras murgas de la zona, de la región, y se fueron sumando otras provincias, estamos en otra instancia, donde muchas murgas vienen a ver el trabajo realizado durante las dos jornadas”. Las murgas contienen una tradición de más de 30 años de actividad, “hablar de ellas es marcar un parámetro muy amplio, y es la oportunidad que tienen muchas murgas locales- que no pueden viajar a otros puntos del país- y acá pueden ver y compartir, hacerse de amigos, eso es muy interesante”.
Las murgas trabajaron muchísimo para llegar al encuentro, en especial el Centro Murga Vía Libre que organiza y da la bienvenida a las formaciones que llegan desde los barrios y las provincias. El Balneario Maldonado fue el escenario que albergó la actividad, “la murga también se trata de eso, no solo es una cuestión social y artística sino que también es un espacio de enseñanza, de aprendizaje, de compromiso, de trabajo”. La dinámica del encuentro incluye a las familias y se promulga la tarea en grupo, con respeto y organización, que permitan y faciliten los intercambios. “A nivel murga, es un espacio mágico para aprender, para compartir, posiciona a Bahía Blanca en un lugar de privilegio. Si bien hay encuentros en otros lados, este ha tomado una impronta bastante grande”, describe, y agrega que las agrupaciones murgueras de Salta y Santiago del Estero no pudieron llegar por cuestiones económicas, lo que apenó a la organización, “llegaron murgas que lo hicieron por primera vez y las locales, que nos alegra mucho que compartan, en especial en el último día donde subimos y cantamos una canción cada uno, esto es un espacio de comunión”. Sonaron las distintas rítmicas, las identidades de las murgas brillaron en los colores diversos y “sin embargo, todo funciona y tenés un combo de distintos grupos que no tocaron juntos y algunos sí, y se acompañaron en canciones, parecía que estaba armonizado, es una energía que nos une”.

Pasar y quedarse
Un mago colombiano llegaba de pasada, y su camioneta rota le permitió ver y participar del encuentro, por accidente nada más. “Lo paró la providencia, y nos preguntó durante el armado en qué consistía, se quedó, lo incorporamos, hizo una ronda de magia antes de la entrega de diplomas y vio todas las murgas, le hicimos la cabeza”. En una convivencia diversa, hay murgas que llegan a logros artísticos, y otras que recién comienzan, lo hacen de manera sencilla, “y sentimos que nos daban una cachetada a todos los que trabajamos con el perfeccionamiento, en la murga simple se ve lo que siente el nene, que no le importa que su murga sea la mejor, para él es la mejor, y ese momento es el mejor que puede vivir en su vida, sin tanto rollo”. Más allá de las afinaciones, los trajes, las coreografías bien realizadas, las iniciadas aportaron su alegría, su espontánea participación, “y como vale lo social, el sentimiento de los chicos, el espacio de expresión y el aprendizaje que llega desde lo comunitario”.
Cientos de esfuerzos consagraron a las murgas más pequeñas, “es parte de la construcción que llega al encuentro, confluyen muchísimas cosas, no solo la mirada de gente bailando y disfrutando, que es lo que muchos ven desde afuera”. Tellarini rescata una imagen de Bahía Blanca, “es muy reconocida por estos eventos, por la actividad de las murgas y la movida que genera, es un punto clave en esta historia contemporánea que empezó hace 30 años”. Los barrios porteños le dieron un formato increíble y mágico a las murgas, con su desaparición y la supervivencia solo de 10 murgas logró regenerarse, “después se descorrió de las fechas de carnaval y empezó a crecer, se difundió, se metió en las escuelas y en los centros culturales y hoy, en el país, hay más de mil murgas, y como esta red, otras, han favorecido al conocimiento y a la difusión, a una bajada de códigos para que crezca con compromiso, enseñanza, en un ida y vuelta”. Respecto a la instauración de las fechas de carnaval, agregó que “hubo una necesidad, con el correr de los tiempos, darle un poco de atención a lo que tenía que ver con lo artístico, con lo cultural, y recuperar esas fechas fue muy bueno, para que figuren en el calendario y sean reconocidas”.

Autor: Redacción EcoDias